Francisco a los niños cantores:”El canto hace bien al alma”

Ciudad del Vaticano |  AICA |  “El canto educa el alma, el canto hace bien al alma. Por ejemplo, cuando una madre quiere dormir a su niño no le dice ‘¡uno, dos, tres, cuatro!’. Le canta una canción de cuna, le hace bien al alma y el niño se queda tranquilo y se duerme”, explicó el Papa Francisco, esta mañana, en un emotivo y simpático encuentro con unos 6.000 “Pueri Cantores” (Niños Cantores), que conforman 127 coros de 18 países y que están participando del 40° Congreso Internacional promovido por la Federación Internacional de los Niños Cantores, que se celebra en Roma del 28 de diciembre al 1 de enero.

En el encuentro, algunos de ellos cantaron y después de una breve presentación, el Santo Padre fue escuchando las preguntas que le hicieron. Mientras, Francisco tomaba notas en unas hojas para responder después de manera improvisada.

El Pontífice reveló, en sus respuestas, algunos aspectos desconocidos hasta ahora de su vida, como que de mayor quiso ser carnicero, o que su madre les ponía a él y a sus hermanos delante de la radio todos los sábados para escuchar ópera.

El Papa también habló de la figura del cantor y de la necesidad de estar alegres y no enfardarse, porque esto es una enfermedad que envenena el alma y advirtió que hay personas que están enfadadas siempre y esto es un peligro.

“Me gusta cantar, pero si yo cantase parecería un asno porque no se cantar, ni siquiera se hablar bien porque tengo un defecto en el modo de hablar, no en la fonética”, dijo riéndose al comienzo de su discurso.

El Papa contó a continuación una anécdota familiar: “desde niño, nosotros somos cinco hermanos, nuestra madre el sábado, a las 14 horas de la tarde, nos hacía sentar delante de la radio para escuchar. ¿Qué escuchábamos? Todos los sábados se hacía la retransmisión de una ópera y nuestra madre nos enseñaba cómo era esta ópera.

“Desde niño sentí el placer de escuchar cantar, pero nunca pude cantar. En su lugar, uno de mis abuelos, que era carpintero, mientras trabajaba cantaba siempre. El placer de sentir cantar me viene desde niño”.

“Me gusta mucho la música y el canto” repitió con una sonrisa. “Os digo una cosa: el canto educa el alma, el canto hace bien al alma. Por ejemplo, cuando una madre quiere dormir a su niño no le dice ‘¡uno, dos, tres, cuatro!’. Le canta una nana, le hace bien al alma y el niño se queda tranquilo y se duerme”, explicó.

Francisco señaló que “San Agustín dice una frase muy bonita que cada uno de ustedes debe aprender en su propia lengua. Hablando de la vida cristiana, de la alegría de la vida cristiana dice así: ‘canta y camina’. La vida cristiana es un camino, pero no triste, sino alegre y por eso canta”. “No lo olviden”, les pidió, “que cada uno lo diga en su lengua: ‘¡canta y camina!’ Así tu alma gozará más de la alegría del Evangelio”.+

“Cantemos nuestra esperanza” es el lema del congreso internacional, que reúne a los 127 coros de niños y jóvenes de todo el mundo. Se inauguró, este lunes, con una procesión por vía de la Conciliación hasta la Puerta Santa.

Luego de atravesar la Puerta Santa tuvo lugar la ceremonia de apertura en el Aula Pablo VI, a cargo de monseñor Rino Fishichella, presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización.

Durante estos cinco días, los casi seis mil niños y jóvenes de todo el mundo reunidos en la ‘Ciudad Eterna’, realizarán conciertos “de esperanza” en varias iglesias de la capital italiana.

La Federación Internacional “Pueri Cantores” fue erigida el 25 de enero de 1965 por el papa Pio XII y su patrono es santo Domingo Savio. La idea nace en 1947 en París, de monseñor Fernand Maillet, director de los Pequeños Cantores de la ‘Croix de Bois’.

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Balance político de 2015

Por Rosendo Fraga |

El año político 2015 ha tenido como eje la elección presidencial, con las PASO (agosto), la primera vuelta (octubre) y la segunda (noviembre) como hitos principales. En el primer trimestre del año los encuestadores hablaban de un triple empate entre Macri, Scioli y Massa. No era posible una proyección firme del resultado. En el segundo trimestre Massa fue perdiendo terreno y la elección comenzó a perfilarse entre Scioli y Macri como principales alternativas. Pero casi la mitad de las provincias realizaron elecciones provinciales adelantadas; algunas porque se lo exigía la respectiva constitución provincial y otras porque los gobiernos provinciales decidieron hacerlo por razones “tácticas”. Las PASO sorprendieron con un Scioli que llegó al 39%, frente a Macri con 30% y Massa resistiendo la polarización con 20%. Esto permitió al hoy ex gobernador bonaerense enfrentar la primera vuelta con posibilidades de ganarla, dado que había obtenido 9 puntos de ventaja y quedado a sólo uno del 40%, porcentaje a partir del cual se gana en primera vuelta si hay 10 puntos de ventaja sobre el segundo. Además, si llegaba al 45% habría ganado de cualquier manera, ya que a partir de ese porcentaje el primero se alza con la victoria aunque sea por un solo voto. En la primera vuelta la sorpresa fue que la diferencia de 9 de las PASO entre Scioli y Macri se redujo a 3, aunque Massa volvió a resistir la polarización manteniendo su 20%. La expectativa de triunfo para la segunda vuelta pasó a estar a favor de Macri, sobre todo por el triunfo de su candidata (Vidal) en la gobernación de Buenos Aires. Finalmente, en noviembre ganó la segunda vuelta con un porcentaje que finalmente fue de sólo 2,69 puntos.

El otro eje político del año fue la estrategia de Cristina Kirchner para “retener poder” y eventualmente retornar en 2019. En el segundo trimestre de 2015 dijo “mejor que el que venga gobierne bien porque si no me va a obligar a volver en 2019”. Ella hizo un ejercicio pleno del poder sin precedentes hasta los primeros días de diciembre. El año había empezado en forma muy desfavorable para el oficialismo con la denuncia y posterior muerte del fiscal Nisman en enero. Pero en marzo el gobierno había logrado controlar los daños, logrando tomar el control tanto de la causa que se originó en la denuncia del ex fiscal, como en la que surgió para investigar su muerte. En el segundo trimestre la Presidenta se hizo cargo de conducir la campaña, optando por Scioli como candidato a la Presidencia por ser el que tenía más intención de voto, pero ubicando un incondicional a ella (Zannini) como candidato a la Vicepresidencia. Su estrategia electoral tuvo dos traspiés: en junio, la negativa del ministro de Interior y Transporte (Randazzo) a ser candidato oficialista para la gobernación de Buenos Aires, y en agosto, la denuncia contra su candidato a dicho cargo (Aníbal Fernández), realizada una semana antes de las PASO, que lo vinculaban con el narcotráfico. Cristina logró nombrar una cantidad importante de funcionarios judiciales alineados con el Kirchnerismo, neutralizar las causas judiciales que lo afectaban, crear organismos con autonomía para que le respondieran después del 10 de diciembre y desplegar una política exterior centrada en la alianza con China y Rusia en el ámbito global y Venezuela en el regional. A ello se agregó una política económica que buscó trasladar los problemas hacia el nuevo gobierno, lo que logró.

El triunfo electoral de Macri el 22 de noviembre ha hecho que en las últimas semanas del año sucedan hechos tan relevantes como en los once meses previos. El nuevo Presidente ha tenido un balance positivo en cuanto a desmontar la estructura de poder remanente del Kirchnerismo. Logró tomar el control del Directorio del Banco Central e intervino el AFSCA (medios) y el AFTIC (telecomunicaciones). Además, pudo  desplazar a los funcionarios que estaban a cargo de la AFI (ex Side), UIF (investiga el lavado), los medios públicos, el Instituto Nacional de Cine (INCAA)  y la Comisión Nacional de Valores, entre otros. El titular de la AFIP (Echegaray) dejó el cargo, como había anticipado semanas antes de la elección. En la justicia se precipitaron varios fallos y acciones judiciales contra el Kirchnerismo, al cesar la presión desde la Casa Rosada sobre la justicia. Pero Macri no pudo desplazar a la Procuradora General de la Nación (Gils Carbó), que tiene estabilidad hasta que se jubile y que es el eje del poder K en el Poder Judicial. El gobierno cometió un error al intentar designar dos nuevos miembros de la Suprema Corte por decreto y soslayar el acuerdo parlamentario, pero tuvo que retroceder ante la oposición coincidente de sus integrantes y los senadores. En política exterior, Macri criticó en la Cumbre de Presidente del Mercosur a Venezuela, iniciando el giro pro-occidental en política exterior. La exitosa salida del cepo fue un buen inicio de la política económica.

En política, la asignatura pendiente de Macri es lograr una coalición parlamentaria que le dé gobernabilidad. Si bien pudo asegurarse la línea sucesoria en el Congreso con la elección de legisladores del PRO en la Presidencia Provisional del Senado (Pinedo) y en la titularidad de la Cámara de Diputados (Monzó), no ha logrado todavía articular una mayoría permanente en Diputados ni un acuerdo con los gobernadores para lograr la aprobación de sus proyectos en el Senado. Los bloques del FPV se mantienen unidos: el del Senado hizo pública su oposición a la designación de jueces en comisión para la Corte y el de Diputados se sumó a la primera movilización opositora del Kirchnerismo contra la misma iniciativa. Al mismo tiempo, la gobernadora de Buenos Aires del PRO (Vidal), con gran eficacia política, logró un acuerdo con Massa para tener mayoría simple en las dos cámaras de la legislatura provincial y, a diferencia de Macri, convocó a extraordinarias y envió todos sus proyectos más importantes. Al mismo tiempo logró dividir en dos el bloque de senadores provinciales del FPV, en tres a los intendentes de esta fuerza y podría dividir el de diputados. Se puede gobernar sin un gabinete de coalición, pero no sin coalición parlamentaria cuando no se tiene mayoría, como le sucede al PRO donde está gobernando.

En conclusión: el eje del año político 2015 fue la elección presidencial, que tuvo tres hitos: las PASO (agosto), la primera vuelta (octubre) y la segunda (noviembre); la Presidenta pudo ejercer el poder en plenitud y sus funciones hasta diciembre, logrando mantener el control del Congreso y contener a la justicia; Macri en las primeras semanas de gobierno (diciembre) logró desmontar con eficacia gran parte del poder remanente K, aunque cometió un error al intentar designar dos miembros para la Corte por decreto; por último, en lo político le resta articular una coalición parlamentaria que le dé gobernabilidad, como lo ha hecho la gobernadora de Buenos Aires.

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Una crisis imprevista y llena de sombras

Por Eduardo van der Kooy |

María Eugenia Vidal debutó como Gobernadora en Buenos AiresAnibal-Fernandez-jefe-Gabinete-Sabat_CLAIMA20151229_0010_28 con su primera crisis. No podría llamarse de otro modo el bochornoso escape de tres reclusos condenados a prisión perpetua, por un triple crimen y ligados al tráfico de efedrina, de la cárcel de máxima seguridad de General Alvear.

No existiría, en este caso, la posibilidad del gambito que Cristina Fernández practicó siempre con Daniel Scioli. Lo dejó sólo frente a cada imprevisto o emergencia. El problema de Vidal, en cambio, es también un severo trastorno para Mauricio Macri.

La apuesta de su gobernabilidad reside, en gran medida, en la suerte de la gestión y la política en el misterioso suelo bonaerense.

Macri se corrió en las últimas horas de la visibilidad pública para dejarle el centro de la escena a Vidal. Una demostración de confianza.

El rostro de la gobernadora en la rueda de prensa trasuntó la diferencia abismal que hay entre una campaña y la cruda realidad de cada hecho. A la gobernadora le estalló la crisis quizás por un flanco que no previó.

Las energías habían sido colocadas, hasta ahora, en evitar desórdenes sociales para fin de año. O en comenzar las aproximaciones con los docentes por la discusión salarial que colocará a la mandataria frente a otro reto bravo: la necesidad del comienzo de las clases una vez que transcurra el tramo grueso del verano.

Vidal estuvo pujando, incluso horas antes de la presunta fuga de los hermanos Martín y Christian Lanatta y de Víctor Schillaci, para que la Legislatura apruebe antes del miércoles el endeudamiento para la provincia por $ 90 mil millones. Serían para las obras de infraestructura prometidas. También para compensar gigantescos agujeros financieros que dejó la herencia de Scioli. Posee la mayoría simple sellada con el Frente Renovador de Sergio Massa. Pero el trámite exige la posesión de los dos tercios. El diálogo con el Frente para la Victoria está abierto.

Aunque la agenda, a partir del escándalo carcelario, se habría sobrecargado. Vidal requiere la urgente declaración de emergencia en el Servicio Penitenciario Bonaerense. De allí removió ayer a toda la cúpula.

La tarea presentaría un escollo: en ese sistema, como en el Federal, habrían tallado fuerte los últimos años militantes camporistas. Una de las tantas pruebas de amor que entregó Scioli a Cristina para que al final, aunque en vano, lo ungiera candidato único del kirchnerismo.

Vidal prefirió eludir las referencias políticas concretas al referirse a los motivos de la crisis. Con una excepción: le pidió silencio a Aníbal Fernández. El ex jefe de Gabinete y rival de la mujer macrista en Buenos Aires declaró que la salida de los hermanos Lanatta y Schillaci pudo obedecer a un “pago de favores”. Traduciendo: Martín vinculó a Aníbal, en plena campaña bonaerense, con el triple crimen de General Rodríguez.

La elección de Vidal para colorear con política el escándalo no pareció casual. Pero sí astuta: los antecedentes de Aníbal y su rostro y su lenguaje habitualmente de arrabal la ayudaron mucho para provocar el mayor batacazo electoral del 2015. Va a intentar todo lo que pueda que ese miedo no se apague.

La Gobernadora prefirió esquivar cualquier mención al ex ministro de Justicia provincial, Ricardo Casal. Sólo dijo que no figura entre sus previsiones consultarlo por la crisis. Aunque la valoración sobre su gestión, en la intimidad macrista, causa asombro por lo deficiente. Tampoco Casal habría sido una isla en el sciolismo. Los funcionarios bonaerenses del PRO, rastrillando cada área de gestión, se siguen interrogando como Scioli pudo haber gobernado dos mandatos consecutivos, haber sido el candidato del Gobierno, ganado Buenos Aires y terminar derrotado por apenas el 2,60% de diferencia de votos.

Buenos Aires posee 55 cárceles. Y congrega un poco más del 50% de todos los presos del país que ascienden a 65 mil, aproximadamente. Las condiciones edilicias, tecnológicas y directivas fueron encontradas en virtual estado de abandono.

Vidal y su ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, se enfocaron desde el 10 de diciembre en otras prioridades. Sobre todo, la policía bonaerense. La primera decisión fue separar a su jefe, Hugo Gabriel Matzkin. Un comisario de buen trato con Scioli que le había prometido, en caso de ganar, algún sillón en la Agencia Federal de Inteligencia (AFI).

El macrismo eligió en su lugar a Pablo Bressi. El apuro tuvo lazos con dos lógicas: la primera, vinculada al ordenamiento de la fuerza para encarar la batalla contra la inseguridad; la segunda, ligada llanamente a la política. Habría sido posible detectar la influencia de Matzkin en el nombramiento de secretarios de seguridad de varios municipios bonaerenses, la mayoría de ellos conquistados por hombres de La Cámpora.

El cimbronazo que significó la supuesta fuga de los hermanos Lanatta y de Schillaci obligó a Vidal a repensar aquellas previsiones. También a concluir que el desafío, en ese terreno, aflora mucho más complejo de lo previsto.

No se trata sólo de la maldita policía y la decadencia del Servicio Penitenciario. La gobernadora habló de mafias que tendrían también algunas raíces firmes en la política. Parece dispuesta, según lo confesó, a avanzar con todo. Aunque habrá que ver hasta dónde puede.

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El Gobierno intervino por 180 días la AFSCA y la AFTIC y removió a Sabbatella

El Ministro Oscar Aguad anunció la fusión entre los dos entes; la AFSCA está a cargo ahora de Agustín Garzón, mientras la AFTIC quedó en manos de Mario Frigerio. Sabbatella está en “rebeldía”

El Gobierno anunció hoy la fusión de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) con su prima hermana la Autoridad Federal de Tecnología de la Información y las Comunicaciones (AFTIC) en un nuevo ente único.

El anuncio lo hizo esta mañana el Ministro de Telecomunicaciones, el radical Oscar Aguad,en una conferencia de prensa desde la Casa Rosada. Dijo que se intervendrán los dos organismos por 180 días y que los directorios de ambas autoridades, presididos actualmente por los ultrakirchneristas Martín Sabbatella y Norberto Berner, serán removidos.

La decisión de subsumir estos organismos en un nuevo ente, que se tomó mediante un decreto de necesidad y urgencia (DNU) firmado ayer pero no publicado esta mañana a primera hora en el Boletín Oficial, implica derogar los artículos de las leyes de medios y de telecomunicaciones (llamada Argentina Digital) que crearon aquellas autoridades de aplicación. Sin embargo, Aguad dijo que “la ley de Medios por ahora no se toca”.

El ministro dijo que Sabbatella está en “rebeldía” por no haber renunciado cuando asumió el presidente Mauricio Macri. “Esta rebelión justifica [el decreto] porque sino estamos frente a un caos”, señaló el funcionario nacional.

Lo tildó de “militante político” al ex intendente de Morón y lo acusó de “poblar las oficinas del Afsca en todo el país con sus militantes”.

Aguad anunció los nuevos interventores hasta tanto se de la fusión, cuyo nuevo ente dirigiría Miguel De Godoy, ex secretario de medios porteño. La Afsca está a cargo ahora de Agustín Garzón, quien se desempeñaba como titular de la Corporación Sur y legislador porteño, mientras la Aftic quedó en manos de Mario Frigerio.

La intervención está prevista por 180 días, aunque Aguad aseguró que van a “avanzar prontamente”. La intención de Macri podría demorarse si Sabbatella exige un amparo en la Justicia, como ya anticipó.

“Queremos poner en funcionamiento al Afsca, que hoy está paralizado y judializado”, planteó Aguad. Y aseguró: “Hay que respetar a todos los medios, los grandes y los chicos, a quienes tenemos que ayudar. Queremos propalar las voces que tienen menos posibilidades de de ser escuchados”.

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La moneda todavía está en el aire

Por Francisco Olivera |

María Eugenia Vidal anduvo en las últimas semanas bastante2131679w620 incómoda. Algunas cuestiones del armado administrativo de la provincia de Buenos Aires no la convencían del todo. Entre ellas, parte del staff del Grupo Banco Provincia, que conduce Jorge Macri. La gobernadora se terminó de apaciguar luego de una conversación personal con Mauricio Macri. Si todo marcha bien y hace una buena administración, la tranquilizó el Presidente, ella podría ser la candidata a sucederlo en ocho años o, tal vez, cuatro.

El Gobierno pondrá estratégicamente gran parte de sus energías en el territorio bonaerense. No es casual que Edgardo Cenzón, uno de los hombres de más estrecha confianza presidencial, no haya ido a parar a ningún ministerio nacional, sino a una cartera provincial y neurálgica: la de Infraestructura, Transporte y Servicios Públicos. Por la cantidad de obras que hacen falta allí y porque todas esas iniciativas correrán presupuestariamente por cuenta de ese distrito. Hace décadas que el conurbano parece una caricatura de los fracasos nacionales. El éxito de Vidal volvería a ser, como ocurrió en la campaña electoral, el éxito de Macri.

De ahí la necesidad de tender puentes con Sergio Massa y con la franja del PJ que encabezan Fernando Espinoza y Gabriel Katopodis. Cambiemos debe conseguir, en una provincia que hereda un déficit de 19.000 millones de pesos, que dos tercios del Senado provincial aprueben en el presupuesto la capacidad de endeudarse el año próximo en 94.000 millones.

Será imposible darle a la aventura bonaerense un horizonte electoral sin resultados económicos alentadores. No hay diferencia genética más evidente entre macrismo y kirchnerismo: mientras que el proyecto que nació en Santa Cruz sustentaba su poder en el ejercicio permanente de la iniciativa política, la nueva administración apuesta a hacerlo mediante la solución de problemas. Es improbable que las epopeyas de Cristina Kirchner tengan algún valor en la cabeza de un ingeniero. El futuro de Macri y el de la provincia de Buenos Aires estarán, por lo tanto, atados al curso de la economía. Y ese camino puede haberse iniciado bien, pero se presenta escabroso hacia adelante.

Quedó claro en esta primera semana. Sorteada con éxito la apertura del cepo, con una salida que no requirió feriado cambiario y que permitió cumplir con la primera gran promesa electoral, las incógnitas emergen ahora más en las empresas y en los consumidores que en los bancos. Una frase que el ministro de Economía dijo casi al pasar durante esos anuncios desencadenó anteayer, en la fiesta de fin de año que la Fundación Pro-Tejer hizo en Vicente López, una discusión interminable. “A partir de ahora habrá un tipo de cambio único, se podrá importar y exportar libremente”, había dicho Alfonso Prat-Gay, y encendió las alertas entre industriales que, el lunes, durante la conferencia fabril de Parque Norte, habían celebrado las promesas de Francisco Cabrera, ministro de Producción, sobre la necesidad de proteger a sectores sensibles a la apertura de la economía. Esa propuesta del Gobierno consiste en aplicarles licencias no automáticas a 1000 posiciones arancelarias. ¿Prat-Gay estaba entonces refutando a su compañero de gabinete?

“Yo le creo a Pancho Cabrera -provocó en esa fiesta Teddy Karagozian, dueño de TN Plátex-. Prat-Gay le estaba hablando al consumidor, ¿qué va a decir? Prestémosle atención a lo que hacen, no a lo que dicen.” Pero sus pares textiles, la mayoría de ellos propietarios de pequeñas empresas que han crecido al calor de la protección industrial de los últimos años, no estaban convencidos.

La relación del Gobierno con el establish-ment empezó en buenos términos, pero con focos de tensión. “Sepan disculpar que estemos en guardia, venimos de discutir de otra manera”, sonrió Alfredo Coto el martes en el Palacio de Hacienda, durante un encuentro que él y otros 80 ejecutivos de los sectores de la alimentación, supermercados y limpieza y tocador tuvieron con Prat-Gay, Cabrera y el ministro de Trabajo, Jorge Triaca. El tema eran una vez más los acuerdos de precios. “Vamos, ustedes conviven desde hace 6 años con este sistema”, insistió Cabrera. Días antes, en reuniones similares, mientras él y Miguel Braun, secretario de Comercio, pedían revocar los aumentos de los últimos días a los valores del 30 del mes pasado, habían oído de otros hombres de negocios la advertencia de que, bajo condiciones desfavorables, algunos sectores podrían empezar a despedir personal. El argumento empresarial vuelve a meter el dedo en la llaga macrista: si la inflación es un fenómeno monetario, como creen muchos funcionarios, ¿qué sentido tiene acordar precios?

En algunos casos, el desencuentro está más en las herramientas que en el fondo de la cuestión. Apenas se enteró de que el Gobierno buscaba renovar el programa Precios Cuidados, Daniel Funes de Rioja, líder de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal), pidió una lista más acotada respecto de la que había impulsado Augusto Costa, anterior secretario de Comercio. “Entiendo que ustedes quieran un amortiguador del impacto en los precios. Pero que sea una canasta, no un supermercado completo. En la canasta de Costa había hasta fernet”, planteó. Criterios muy similares a los que, en simultáneo y en otras oficinas, dividían a los bancos por la renovación del plan Ahora 12: de un lado los dueños, prestos a resignar ganancias pero confiados en que una buena gestión macrista multiplicaría por seis el valor de sus empresas en el próximo lustro; del otro, ejecutivos de bancos internacionales, más enfocados en obtener ventajas inmediatas. Ya venían de resignar, a diferencia de lo que ocurrió con la devaluación de 2014, cuando obtuvieron ganancias explosivas en 24 horas, la renta de la diferencia cambiaria: esta vez, antes de devaluar, el Gobierno los obligó a bajar a cero sus tenencias en dólares.

Ambos programas kirchneristas seguirán entonces en pie. El Gobierno los toma como paliativos hacia adelante, porque es casi imposible que la mayor parte de los empresarios revoque los aumentos al 30 del mes pasado. Resultará entonces gravitante la decisión de los gremios, que acaban de aceptar tener paritarias por sector, pero que anticipan reclamos superiores al 40% en algunos casos, y bonus navideños de hasta 8000 pesos.

La precisión de cirujano que requieren tantas soluciones simultáneas parece también haberles dado una dosis de prudencia a los industriales menos entusiastas con el nuevo modelo: le han dado a Macri un período de gracia sin grandes reclamos hasta el día 91.

Los plazos de la economía suelen ser bastante más austeros que los de la política, aun si Vidal lograra hacer realidad la prematura ensoñación bonaerense

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Los primeros diez días de Macri

Por Rosendo Fraga |

Los diez días de gestión de Macri muestran avances, un retroceso, interrogantes y desafíos por delante. En lo económico logró levantar el cepo sin turbulencias. Además de haber tomado el control del Directorio del Banco Central en la semana anterior, pudo hacer lo mismo con una serie de organismos que el Kirchnerismo dejó en manos “militantes” y que están defendidos por leyes de autonomía. Tales son los casos de la UIF (investiga el lavado), el organismo que conduce los medios de comunicación públicos, la Comisión Nacional de Valores y el Instituto del Cine, con lo cual pudo designar nuevos funcionarios en todos ellos. Al mismo tiempo, la justicia avanzó sobre el Kirchnerismo en diversas causas: dos jueces (Lijo y Bonadío) impidieron al ex Vicepresidente (Boudou) salir del país; otro magistrado falló contra la AFP por “perseguir” a Elisa Carrió; Margarita Stolbizer presentó nuevas pruebas contra Cristina Kirchner en la causa Hotesur, reactivándola; el Fiscal Stornelli pidió que se investigue la vinculación de los hoteles de la familia Kirchner con la gestión de Aerolíneas Argentina de Recalde hijo; un juez imputó al ex titular del Banco Central (Vanoli) en la causa por amenazas contra el grupo Clarín; otro (Cayssials) anuló el procedimiento de oficio del AFSCA del mismo grupo; el fiscal Pleé remitió al juez Rafecas documentación para reabrir la renuncia de Nisman; la jueza Palmaghini separó a la fiscal Fein de la investigación de la muerte del ex fiscal y dispuso 49 medidas de prueba, y la causa podría pasar al fuero federal, donde tendría nuevo impulso. A ello se han sumado nuevas denuncias contra la propia Cristina y los ex titulares del Ministerio de Planificación y el PAMI. Pero la Cámara de Casación Penal -con mayoría K- dilató dar por concluido el acuerdo con Irán y esta semana se elige el Presidente del Consejo de la Magistratura. A estas acciones y medidas se le agrega la recomposición de relaciones con el Papa, que eran frías desde la elección.

Pero si bien Macri está obteniendo victorias importantes en remover el poder remanente del Kirchnerismo, también ha tenido un retroceso en su iniciativa de designar miembros de la Corte por decreto. Si bien es una medida de discutible legalidad -que sólo adoptó el Presidente Mitre en 1863 para crear la Corte cuando terminaba una guerra civil y se justificaba entonces como medida provisoria-, no tiene legitimidad y además ha sido un error político. Fue una medida adoptada en la tarde del lunes 14 de diciembre que entró en contradicción con el lema del “arte del acuerdo” que planteara como estrategia política frente a los ex candidatos a Presidente primero y los gobernadores después. Juristas que apoyaban al gobierno (Gil Lavedra, Sabsay y otros) la criticaron, al igual que dirigentes del Radicalismo (Cobos y Alfonsín), aunque la conducción partidaria la respaldó; además, Massa la calificó de “horrible” y Stolbizer de “grave retroceso institucional”. El Kirchnerismo encontró el argumento para convocar la primera marcha opositora frente al Congreso “en defensa de la institucionalidad” y unificar sus bloques en el Congreso. La Corte se negó a tomarles juramento y frustró la maniobra de Macri, el bloque de senadores del FPV hizo público que si juraba nunca obtendrían el acuerdo y una senadora del Movimiento Popular Neuquino presentó un proyecto para derogar la emergencia económica, apoyado por el presidente del bloque del FPV (Pichetto). En la tarde del miércoles 16, la canciller anunció que también los embajadores serían designados por decreto, lo que implicaba profundizar el conflicto que de político ya había pasado a institucional. Pero Macri reaccionó adecuadamente, cambiando el rumbo con rapidez: anunció que se ponía en marcha el mecanismo normal para designación de miembros de la Corte y que convocaría a sesiones extraordinarias para que sus candidatos (Rossatti y Rosenkratz) obtuvieran el acuerdo del senado. El costo político en la opinión pública fue menor, aunque en los medios políticos se ha percibido como una improvisación en el gobierno. El asesor jurídico de Macri (Rodríguez Simón) ha defendido la medida frustrada y anticipó vendrán otras en la misma línea.

Los desafíos por delante son diversos y difíciles tanto en lo económico, como en lo político y, especialmente, en lo social. El gobierno tuvo éxito con la salida inicial del cepo y con el tipo de cambio, pero tendrá que definir rápidamente su política fiscal para dar una idea de futuro. Sin embargo en lo inmediato, contener la inflación para evitar que la devaluación se traspase a los precios, especialmente en alimentos en  días sensibles como son al finalizar el año, es el desafío inmediato. El acuerdo económico-social con empresarios y sindicalistas no es viable en lo inmediato. El sindicalismo peronista formalizó su reunificación y Macri ha comenzado a materializar el acuerdo con ellos, designando a un medico de confianza de los sindicatos al frente del organismo que maneja dinero de las obras sociales (SSS) y en la segunda línea del Ministerio de Transporte a varios funcionarios de los gremios del sector. Pero los sindicatos exigen un bono de 3.000 pesos para todos los trabajadores y jubilados para compensar el aumento de la inflación y el gobierno se niega a hacerlo, aceptando solo convalidar acuerdos voluntarios. El desafío más relevante en lo social son las protestas sociales en las calles. El caso crítico es la agrupación piquetera Tupac Amaru de Milagro Sala. El gobernador de Jujuy (Morales) intenta desmontar su poder, anulando su intermediación en la distribución de los planes sociales, y ella ha llevado la protesta no sólo a la capital jujeña sino también al centro de Buenos Aires. Piqueteros, contratados que resisten el cese de sus contratos y el Kirchnerismo ya están en la calle desafiando al gobierno. El bono de 400 pesos para quienes cobran la Asignación Universal por Hijo y los jubilados, así como la represión del corte en el acceso a Ezeiza, muestran que el gobierno comienza a operar sobre este problema. Remover a la Procuradora (Gils Carbó) y a los titulares del AFSCA y el AFTIC (medios y telecomunicaciones) son claves para avanzar en desmontar el poder remanente del Kirchnerismo. La Cumbre del Mercosur que se realiza en Asunción es el desafío de Macri en política exterior.

Mientras tanto la gobernadora de Buenos Aires logra un pacto de gobernabilidad que paradójicamente puede ser una referencia para el gobierno nacional. Tras acordar con Massa sumar legisladores para tener mayoría en las dos cámaras de la legislatura provincial y convocarla a extraordinarias para el 29 de diciembre, enviará entonces todas las leyes claves: presupuesto, emergencia de seguridad, endeudamiento, infraestructura y fin de la reelección indefinida de los intendentes. Además de haberse partido el bloque de senadores del FPV y avanzar los conflictos en el de diputados, los intendentes peronistas se han dividido en tres: kirchneristas, peronistas y “jóvenes”. Mientras tanto, el FPV nacional tomó la iniciativa con la protesta frente al Congreso del jueves, que fue apoyada por el bloque de Diputados y Scioli. El PJ ya ha puesto en marcha la renovación de sus autoridades. En febrero las provincias presentan su lista de congresales y la elección indirecta de autoridades será antes de mayo. El Kirchnerismo ha acelerado el proceso, temiendo perder poder a medida que pase el tiempo y el gobernador de Salta (Urtubey) ha pedido que la elección sea por voto directo.

En conclusión: en sus primeros diez días de gestión, Macri ha logrado remover con eficacia parte del poder remanente del Kirchnerismo y levantar el cepo con eficacia, manteniendo el dólar bajo control; pero la Corte y el Senado bloquearon su decreto para nombrar dos integrantes de la Corte “en comisión” sin pasar por el Senado y ello ha sido un retroceso importante; por delante, debe impedir que la devaluación se traspase a los precios, que los gremios contengan sus reclamos y evitar que la protesta social se extienda en las calles e impedir saqueos con motivo del fin de año y la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires ha logrado el acuerdo de gobernabilidad que le permite enviar las leyes claves a la legislatura y el PJ puso en marcha la renovación de sus autoridades.

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Idas y vueltas

El Presidente parece haber adoptado la lógica de poder habitual. Indecisiones.

 Por Roberto García |

Duda demasiado Mauricio Macri para impulsar y revelar la auditoría que separa un cambio climático de otro, su administración de la anterior. Le cuesta en apariencia imprimir y divulgar un libro blanco sobre el cristinismo; hasta insinúan que le aconsejan evitar ese trance. Mientras más se retrasa en ese ejercicio aumenta la confusión de líquidos, se unifican los sabores, costará distinguir la belleza de lo que un gobierno dice que dejó del adefesio que el sucesor dice que recibió. Leyendas urbanas para todos, como siempre. Extraña esa mora en el ingeniero: nunca en su vida privada compró o vendió una compañía sin haber certificado sus números, formalizado un due dilligence, contabilizado activos y pasivos, reales o contingentes. Incluso, afirmó que el Estado es una gran empresa y como tal debe ser gerenciada. A pesar de este realismo, incurre por ahora en el mismo hábito de sus antecesores políticos al distraerse de la herencia recibida y limitarse, por cierta pereza o compromisos partidarios, en su revisión. Ya es tarde para señalar impunidades de gobernadores, gremialistas o empresarios, cuando se requiere de ellos un acuerdo. Se encerró en la lógica habitual de los gobernantes, en hacer lo posible, suponiendo que sus medidas a granel serán las que marquen las diferencias entre un gobierno y otro, más que un libro blanco. Y, como un pastor, promete no mentir, no robar o impedir que lo hagan sus funcionarios como elementos distintivos de su propio relato en relación con el otro. Parece, en todo caso, información poco suficiente para quienes trabajan todos los días, no mienten ni roban, consideran una excepcionalidad esas anomalías –por lo tanto no se amparan en ningún juramento– y sólo pretendían un balance preciso, escriturado, de ese legado secreto presumiblemente nocivo contra el que se votó el domingo 22 de noviembre pasado. Porque sin pruebas no hay juicio, ni fundamento para la opinión.
Como disculpa, podría sostener Macri que ni respira por asfixiar con nuevas medidas al país, inundarlo mediáticamente en todos los planos, aun con la cursilería del “Mau” de la Giménez. Instaló un cambio radical en la economía: fin del cepo y de las retenciones, severa devaluación, préstamos a tomar o la emergencia energética. Fija fechas para su proyecto de paz social en la segunda semana de enero (28% de aumento salarial por seis meses, un bono para los gremios por las obras sociales y un tope razonable para el impuesto a las ganancias) que alegrará al Papa y a los que creen que la economía es estática y, si todos se ponen de acuerdo, mañana no llueve. Y, si se equivoca, corrige ipso facto, no vaya a ser que las críticas le afecten el share de la audiencia, como aprendió de la valiosa velocidad de procedimiento cuando despidió en la campaña a Fernando Niembro mientras Cristina, obtusa, se hundió por conservar a Aníbal Fernández. Bajo esa conveniencia hay que ver la caída del funcionario Manfroni , al que echó por carta Charly García, o el maquillaje hasta febrero por la designación atrevida de dos ministros de la Corte (Rosatti y Rosenkrantz) que arrancó la furia del cristinismo explícito –por no advertir antes ese artilugio jurídico de Macri que, en su momento, le hubiera permitido colocar a un verdulero en ese instituto–, la ofensa de los senadores que no pudieron colocar a uno de su coleto, la protesta del circuito alimentado por el doble estándar de Ricardo Lorenzetti y el despecho de las viudas del Palacio de Justicia que no logran ingresar a su lugar en el mundo. Mejor no hacer nombres.

Hubo más pasos en falso: no olvidar la torpeza de Malcorra por pedir la cláusula democrática para Venezuela y luego anularla como si allí no se violaran más los derechos humanos o la forzada imposición moral de Sturzenegger para violar contratos de dólar futuro que se resolvían con una simple negociación. Inexplicablemente no se explicó la razón de una medida y la vuelta atrás de la misma, episodios que remiten más a una improvisada juvenilia que a una política profesional de comunicación, en apariencia el agujero negro de un elenco ministerial que no peca por módico y se imagina con la misma estatura de Brasil, como si la Argentina fuera lo mismo.

Detalles de gestión que no lastiman, sin embargo, la voluntad preliminar de inversores externos por amplificar negocios en el país. En la moda, ven lo que otros no ven o sospechan ventajas formidables en esa invasión dineraria. Creen garantizada la sustentabilidad económica. Al igual que, en el plano político, otros reconocen una búsqueda de mayor estabilidad al pegarse Macri con los gobernadores en lugar del privilegio que Fernando de la Rúa les concedió a los legisladores en su gobierno, cuando éstos son siempre apéndices de otro poder. A veces no se toma en cuenta ese fenómeno para analizar el dramático epílogo de la Alianza. Cerca de Macri, parece que alguien sí lo hizo.

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El difícil equilibrio del poder de Macri

Por Eduardo van der Kooy |

 Nos equivocamos”. La admisión fue hecha por Mauricio Macri, en la intimidad de su poder, después del revuelo que levantó su decisión de pretender designar a dos jueces en comisión y sin acuerdo previo del Senado en la Corte Suprema. Significó aquél algo más que el reconocimiento saludable de un error. El Presidente habría tomado conciencia de otro par de cosas: el complejo entramado político que siempre deberá tener en cuenta para su gobernabilidad; el salto cualitativo, quizá no debidamente calibrado aún, que representó su cambio del timón de la Ciudad por el de la Nación.

Macri recurrió muchas veces en su administración porteña a los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU). Se jactó de que había logrado instrumentarlos pese a la minoría macrista en la Legislatura. El juego sería ahora, sin embargo, de otra dimensión. Enfrente existe una oposición nacional, la peronista-kirchnerista, que tiene la primera minoría en Diputados y controla el Senado. Que fue relegada en el balotaje por apenas 2,60% de diferencia de votos. Y esgrime un grupo de resistencia –los ultra K– con propensión al salvajismo.

El decisionismo pudo haber traicionado al Presidente. En sólo siete días produjo ocho determinaciones de resonancia, que no representaron a priori ningún juicio definitivo de valor. Se encadenaron decisiones políticas, institucionales y, sobre todo, económicas. Más allá de las necesidades en cada terreno, Macri persiguió el objetivo de contentar al electorado que fue cosechando desde las primarias, en las cuales obtuvo el 30% de los votos, hasta el balotaje, cuando alcanzó casi el 52%.

En ese vertiginoso tránsito, cuando resolvió abordar las vacantes en la Corte Suprema no calculó tres situaciones. Su coalición electoral, Cambiemos, es una ingeniería todavía en ciernes en el poder. Los senadores peronistas no podían haberle cedido jamás la atribución de incorporar a Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz, los jueces postulados, con un decreto excepcional soslayando el proceso institucional establecido. “Si llegan a jurar, los pliegos no pasarán nunca el Senado”, alertó al jefe del bloque del FpV, Miguel Pichetto. El macrismo quedó conmovido. Los miembros de la Corte, al menos su jefe Ricardo Lorenzetti y Elena Highton, manifestaron la voluntad de acatar la decisión. Pero fue imposible no detectar en el máximo Tribunal un intenso resquemor por el procedimiento.

Macri avanzó con esa cuestión exhibiendo un personalismo inusual. Había estado conversando sobre la realidad del Poder Judicial con el ministro, Germán Garavano. También con el radical Ernesto Sanz. Hizo una consulta a Elisa Carrió. Pero ninguno de ellos, ni otros hombres de influencia, como Federico Pinedo y Emilio Monzó, estuvieron al tanto de la posibilidad del decretazo por la Corte. Se embaló con un informe de Fabián Fernández Simón, un abogado amigo que ahora forma parte del directorio de YPF. “Era un simple papel y lo convirtió en un revólver”, ironizó un ministro.

Para el retroceso contó con la colaboración de todos. El senador y el diputado aplacaron los ánimos del peronismo. Sanz, aún desde el llano, logró aglutinar a su partido inicialmente dividido. No fue menor la mano que le tendió el nuevo titular de la UCR, José Corral. “Los radicales estuvimos demasiado tiempo habituados a ser opositores. Y ahora somos oficialismo”, explicó uno de sus mejores dirigentes para justificar el viraje.

Ese mismo dirigente insinuó una crítica a la estrategia macrista para abordar el problema. No haberlo conversado antes con los gobernadores, que la semana pasada concurrieron en manada a Olivos para encontrarse con Macri. Ese ardid hipotético presentaría un escollo: el Presidente necesita conocer en detalle las urgencias de cada provincia y sus propias chances económicas para darles respuesta. Sólo sabe que en su mayoría están mal. Hasta la gobernadora Alicia Kirchner trazó un cuadro sombrío sobre Santa Cruz, como si el kirchnerismo no hubiera tenido allí en esta década responsabilidad por el desquicio.

Lorenzetti lo pudo haber privado además de una herramienta. La Corte falló tres días después del balotaje a favor de Santa Fe, Córdoba y San Luis por la coparticipación mal liquidada desde el 2006. A Macri sólo le queda diseñar un organigrama para cumplir. Pero tres días antes de aquel balotaje hubo otro dictamen, de la Sala II de la Cámara en lo Contencioso Administrativo, que también habría caído mal en el Gobierno. Fue declarada inconstitucional la reforma al Consejo de la Magistratura del 2006 que propició Cristina Fernández, para reducir de 20 a 13 sus integrantes. Eso permitió al kirchnerismo todos estos años una fuerte influencia para decidir sobre el destino de los jueces. El retorno al origen permitirá además al titular de la Corte recuperar en aquel cuerpo el lugar que había perdido.

El pleito surgido con Rosatti y Rosenkrantz pareció quedar saldado con el Senado y Lorenzetti. Pero las puertas para otra modificación seguirían abiertas. Podría ocurrir que el año próximo alguno de los integrantes de la Corte opte por la jubilación. O que el macrismo resuelva elevar de cinco a siete sus miembros. Cualquiera de las variantes formaría parte de una ineludible coincidencia con la oposición. El viernes meloneó al Peronismo Federal de Adolfo Rodríguez Saá. Le hará falta bastante más.

El macrismo hurga en ese universo otras complicidades para derrumbar uno de los últimos bastiones kirchneristas. Se trata de la procuradora Alejandra Gils Carbó. La mujer está amparada por una ley ideada por Cristina para convertirla en inamovible. De ella dependen los fiscales, varios de los cuales investigan causas de corrupción en la última década. El proyecto sería objetar ese mecanismo y continuar la vieja línea de la recuperada democracia: Carlos Menem sustituyó al procurador del alfonsinismo, Andrés D’Alessio. Primero con Oscar Roger y luego con Nicolás Becerra. Este fue reemplazado por Esteban Righi, según disposición de Néstor Kirchner. Righi debió renunciar empujado por Cristina a raíz del escándalo con Amado Boudou por Ciccone. Al ex vicepresidente se le acaba de prohibir la salida del país e irá a juicio oral y público. Así llegó Gils Carbó a su sillón.

La preocupación macrista por la Justicia tendría otra ramificación: la seguridad. Patricia Bullrich, la ministra, y Garavano estuvieron trabajando en el plan de emergencia nacional después de corroborar infinidad de asociaciones turbias en todo el país entre policías y jueces. Algunos episodios despertaron pavura. En un operativo antidroga en una de las tres provincias más importantes, comandado por su comisario, fue allanada una residencia. Entre los elementos incautados se hallaron documentos del propio comisario. En otra provincia norteña se comprobó que los autos de alta gama propiedad de las principales jerarquías policiales correspondían a vehículos que habían sido incautados a jefes narcos.

La inseguridad y la economía constituyen, sin dudas, las exigencias sociales inmediatas para Macri. De allí la decisión de blanquear por capítulos la herencia que había decidido omitir en su mensaje de asunción. La emergencia energética declarada, describiría el estado de colapso por el desmanejo kirchnerista. El levantamiento del cepo comunicado por el ministro Alfonso Prat-Gay ayudó para desnudar también las enormes distorsiones que afectan al sistema productivo. Esa resolución apunta a una normalización gradual del funcionamiento económico. Aunque oculta una entretela política: una fina mirada sobre el mapa electoral permitiría descubrir que Macri conformó su mayoría con los votos de las regiones que aportan el 75% del PBI.

La eliminación de las retenciones industriales y del campo –salvo la soja– se inscriben en ese contexto. Los sufragios del agro, en especial, resultaron desequilibrantes. El kirchnerismo denunció que aquellas eliminaciones significarán un ingreso millonario para el sector y una formidable transferencia de ingresos. El ex oficialismo se sigue resistiendo a entender varios asuntos. Que la mejor época de su década se financió con los dineros de las exportaciones agropecuarias; que la guerra inútil que declaró en el 2008 limitó sus propias posibilidades; que el voto de una ajustada mayoría popular lo acaba de declarar perdedor.

Tampoco Macri tiene con sus iniciativas ningún éxito asegurado. Ha pasado con alivio apenas los primeros días del levantamiento del cepo. Pero resta aguardar la combinación de dos factores de riesgo: la confianza que la nueva situación genere en la sociedad; la capacidad del Gobierno y de la conducción económica para que la desarticulación del viejo sistema no derive en una inflación fuera de control. Detrás aflora además la presión sindical que ya hicieron pública Hugo Moyano, Luis Barrionuevo y Antonio Caló. Para intentar aplacarla el Presidente cedió la Superintendencia de Salud a uno de los hombres de los Gordos cegetistas. Ni más ni menos, el manejo de la caja de las obras sociales.

A fin de evitar aquella posible tormenta, Macri piensa recurrir a una presurosa conciliación entre gremialistas y empresarios. Tampoco pierde de vista el soporte que pueda arrimarle la oposición. Le aguarda el gran examen de la destreza política, todavía pendiente.

 

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La OA, un símbolo ruinoso de la lucha anticorrupción

La oficina quedó en estado terminal tras el paso del kirchnerismo, con infraestructura y tecnología inservibles.

 Por Hugo Alconada Mon |

 La antenita, imantada, se adhiere a la bisagra superior de una puerta que no abre. Cuando capta la señal -porque de a ratos resulta una ilusión-, deja ver las señales de la televisión digital abierta (TDA). Y lo poco que llega hay que verlo en una tele gris y cuadrada de principios de los 90, época de la videocassetera que sobrevive a su lado. Ambas reliquias dominan el despacho de quien fue el titular kirchnerista de la Oficina Anticorrupción (OA) hasta hace unos días, Julio Vitobello, que también dejó al marcharse una computadora de hace 10 años a la que nunca actualizaron el sistema operativo y cuyo antivirus está vencido. A su lado, la plantilla sobre la que reposa su mouse… es un almanaque de 2009.

Creada por el gobierno de la Alianza en 1999 para relanzar la ética en la administración pública y ponerle un freno a las tentaciones tras la “fiesta menemista”, los tiempos dorados de la Oficina Anticorrupción duraron poco. Su ocaso comenzó incluso antes de la caída de Fernando de la Rúa en 2001, hasta llegar al cuadro actual, casi terminal. Porque el desinterés del kirchnerismo por combatir la corrupción desde las entrañas del Ejecutivo se refleja en la OA. Tanto si se observan sus grandes números, como sus detalles, muchos de los cuales recién ahora salen a la luz.

Cuestión de prioridades, en su último año como presidenta, Cristina Kirchner destinó 140 veces más dinero a Fútbol para Todos que a la Oficina Anticorrupción. En contante y sonante: $1800 millones versus $13 millones. La contundencia de los números no se agota allí. La planta de personal de la Oficina es de 95 empleados, de los que sólo 8 figuran en planta permanente. El resto se reparte entre transitorios y contratados. De hecho, el último concurso para nombrar nuevo personal languideció en 2007 cuando el entonces ministro de Justicia, Aníbal Fernández, lo dejó sin efecto.

Incluso la distribución de esos pocos empleados resultó sintomática: 6 de los 95 estaban para asistir a Vitobello, ya fueran como secretarias privadas (4) o como choferes (2), en tanto que otros 6 corresponden a maestranza e intendencia. Mientras tanto, el área de Investigaciones contaba con apenas 2 contadores y el área de Transparencia con sólo un “analista contable”.

Vitobello reafirmó hasta el final los frutos “silenciosos” de su gestión, al punto de que fijó su defensa en el último boletín informativo: “En el ámbito de la Dirección de Investigaciones todo este tiempo la OA ha privilegiado el trabajo técnico riguroso y alejado de toda promoción mediática, en función de no entorpecer el proceso investigativo. Esa opción, consciente, fue en desmedro de la repercusión pública”.

Pero más famoso por los partidos de fútbol que jugaba en Quinta de Olivos y sus numerosos viajes al exterior que por su labor al frente de la OA, el desinterés de Vitobello y del kirchnerismo también se plasmó en múltiples falencias. ¿Un ejemplo? El servicio de Internet es tan malo que no permite que los abogados revisen las notificaciones electrónicas que llegan de Tribunales. Y colapsa la conexión si todos los empleados quieren navegar al mismo tiempo. La mayoría opta por conectarse desde sus casas o con el wi-fi del bar de la esquina. Y con los teléfonos ocurre algo similar: sólo hay tres líneas fijas disponibles para todo el área de Investigaciones. “Esto hay que refundarlo”, dice ahora a LA NACION Laura Alonso, a cargo de la unidad, mientras recorre los pasillos de una de las dos sedes de la OA, sobre la calle Tucumán. Allí está el área de Investigaciones. En la otra, a unas cuadras, está la de Transparencia, que recibe 40.000 declaraciones juradas de los funcionarios por año y hace lo que puede para analizarlas.

El presidente Mauricio Macri le ofreció a Alonso que tome las riendas de la OA y la revitalice. Para eso, la ex diputada estima necesario reformular su estructura -la OA no tiene prevista un área administrativa en su organigrama- ymultiplicar su presupuesto y personal.

Hasta ahora, dentro de la OA predominan las negativas: no hay un sistema de prevención de incendios, no funcionan las cámaras de seguridad instaladas, no hay un archivo para expedientes y legajos, no hay registros de los viajes de Vitobello, no hay un manual de procedimientos y ni siquiera hay un acuerdo de confidencialidad para su personal.

El espacio disponible en la sede de la calle Tucumán también es un dolor de cabeza. En las oficinas previstas para 1 o 2 personas trabajan 3 o 4. Y no hay una mesa de entradas, ni una “sala de denuncias” que, según un informe oficial, “garantice la confidencialidad y reserva de identidad del denunciante”. De hecho, ni siquiera el personal de limpieza cuenta con un área propia.

Muchos de los empleados de la OA llevan años lidiando con lo que hay. Así que toman agua de un viejo bidón que se llena de una canilla corriente, trabajan con computadoras sin soportes de seguridad informática. Pero eso sí: se escabullían a la escalera de servicio para fumar, alejados de los cientos de legajos que duermen apilados en estantes amurados en los pasillos. “Este gobierno va a combatir la corrupción”, prometió Macri. Ahora se sabrá si esa promesa se plasma en la realidad.

 

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Caso Nisman: la Juez Palmaghini desplazó a Fein

También ordenó la ampliación de la declaración del ex agente de inteligencia Antonio Stiuso.

 La Jueza en lo penal Fabiana Palmaghini decidió hoy asumir personalmente la investigación por la muerte del fiscal Alberto Nisman, desplazó a la fiscalViviana Fein y ordenó la ampliación de la declaración del ex agente de inteligenciaAntonio Stiuso.

Palmaghini se hizo cargo de la causa, que mañana cumplirá 11 meses de tramitación, ante una serie de planteos de las querellas que derivaron en que la fiscal Fein resolviera paralizar virtualmente la investigación.

La sorpresiva decisión de la Jueza implica, en los hechos, que será ella la que dirigirá la investigación de ahora en más, pero Fein podrá igualmente presentar un dictamen en el que viene trabajando desde hace meses para expresar qué fue lo que le ocurrió a Nisman, según su apreciación.

La Jueza Federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, había presentado un “recurso de queja” para apartar a Fein de la investigación por la muerte de su ex marido en abril de este año. La ex de Nisman denunció que la Fiscal orientaba la causa hacia la hipótesis del suicidio. Su pedido había sido denegado en diversas instancias.

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