Obama con el Papa, Xi y Putin

Por Rosendo Fraga |

Obama ha tenido días importantes en el campo internacional,121115_b_obama comenzado por la visita del Papa a los EEUU. Entre ambos se puso de manifiesto una simpatía mutua que enlaza lo personal con lo ideológico. Dos tercios de los estadounidenses tenían imagen positiva de Francisco antes de la visita, y ahora probablemente sean más. Sólo en el ala derecha del Partido Republicano es percibido en forma hostil. Pero que los legisladores estadounidenses tras el discurso en el parlamento lo hayan aplaudido de pie muestra que, tanto los sectores progresistas como los moderados de ambas fuerzas, han coincidido con él en temas como migraciones, medio ambiente, búsqueda de la paz y regulación del capitalismo. En el plano global, la agenda del Papa fue en gran medida coincidente con la del Presidente estadounidense. En el contacto con la gente Francisco mostró su capacidad de comunicación, generando una movilización importante que, en la última misa realizada en Filadelfia, puede haber alcanzado el millón de personas. El Papa parece haber logrado reforzar al Catolicismo estadounidense, que se había visto afectado por las denuncias de abusos sexuales más que en otros países y por eso no dudó en ser muy terminante en la condena de ellos. De ahora en más, en el año de gobierno que le resta a Obama es posible que cuente con el apoyo del Papa Francisco en algunos temas de política internacional, como ha sido la reanudación de las relaciones con Cuba.

Obama tuvo también un encuentro relevante con el Presidente chino, que realizó su primea visita como jefe de estado al país. Se trató del encuentro de los presidentes de las dos potencias más importantes del mundo en lo económico -sumadas tienen un tercio del PBI mundial- y también en lo militar, al tener los dos gastos militares más grandes. La voluntad de lograr acuerdos se hizo evidente en temas como el medio ambiente, la lucha contra el terrorismo y la guerra cibernética. En lo económico, el acuerdo firmado por China para comprar 300 aviones a la Boeing por 30.000 millones de dólares muestra la importancia de la potencia asiática como importador de productos de alta tecnología. Sin embargo, las discrepancias estuvieron en derechos humanos, donde Obama reclamó por las libertades públicas -aunque sin lograr respuesta- y por los conflictos de soberanía y espacios marítimos que China mantiene con Japón en su mar oriental y con Vietnam, Filipinas y otros países en su mar del sur. En este punto el Presidente tampoco obtuvo respuesta. Xi buscó dar garantías de que la economía china se mantendrá estable, algo que preocupa a EEUU y al mundo. Cabe señalar que el FMI, en paralelo a la asamblea de la UN, presentó un informe bastante pesimista para la economía mundial del próximo lustro. Coincidentemente, el Papa anunció su intención de visitar China, quizás su jugada diplomática más audaz. En cuanto a la asamblea de la UN, el Presidente chino anunció que su país contribuirá con 8.000 hombres para las fuerzas de paz y que dará 89 millones de dólares de asistencia militar para las fuerzas de paz de la Unión Africana.

Pero la asamblea de la UN también permitió un trascendente encuentro de Obama con Putin. Hacía dos años que los presidentes de las dos potencias militares más importantes no se encontraban (Rusia es el tercer gasto militar después de China, pero es el segundo país por el arsenal nuclear que mantiene). El Presidente ruso busca romper el aislamiento que le ha generado el conflicto con Ucrania, cuando la combinación de baja en el precio de las materias primas y las sanciones económicas pueden producir este año una caída entre 4 y 5% del PBI. Putin se presenta como una parte necesaria para encontrar una solución a la guerra civil siria, tema que ha adquirido prioridad por el conflicto migratorio. Para ello se mueve articulando una coalición contra el EI que integran los gobiernos de Irán, Irak y Siria y que sostiene al Presidente Assad, buscando que él sea parte de la solución. La discrepancia quedó planteada porque Obama no quiere dar al Presidente sirio un rol de este tipo, aunque la estrategia estadounidense reconoce que hoy no puede prescindirse de él. Rusia tiene elementos militares desplegados en Siria, país al que considera clave para su estrategia en Medio Oriente y el Mediterráneo. La divergencias quedaron planteadas, pero también el acuerdo para cooperar en la lucha contra el EI. El apoyo que EEUU está dando a la coalición que, liderada por Arabia Saudita, combate a los rebeldes chiítas en Yemen, es un cuestionamiento de Putin, en el cual coincide el Presidente iraní (Rohani).

La mirada de Obama también se ha extiende en los últimos días a Europa, donde se acumulan los conflictos. El Presidente estadounidense apoya la política de «cuotas» para los emigrados que ha propuesto -y en parte impuesto- la jefa del gobierno alemán (Merkel) en la mayoría de los países de la UE. En cuanto a la secesión de Cataluña, sostiene la posición del presidente del gobierno español (Rajoy) de impedirla, al igual que lo hace la UE. Es que una secesión catalana puede disparar conflictos similares en una decena de países europeos. Frente a la crisis griega, apoya el cumplimiento de los acuerdos del recientemente reelecto primer ministro (Tsipras) para obtener un tercer rescate. Frente al triunfo en las primarias del Laborismo del líder del ala izquierda (Corbyn), Obama rechaza su propuesta de que el Reino Unido abandone el programa Trident (seguir teniendo cuatro submarinos a propulsión nuclear que pueden disparar misiles nucleares en cualquier parte del mundo), que tiene como prioridad lograr que los aliados de la OTAN compartan cada vez más el compromiso militar en vez de disminuirlo. Es por esta razón que apoya la reforma militar que acaba de implementar en Japón el primer ministro Abe, para que sus fuerzas de defensa puedan combatir en el extranjero en defensa de aliados que sean atacados.

En conclusión: la visita del Papa a los EEUU, además de mostrar su gran popularidad global, evidenció una mutua simpatía personal e ideológica con Obama; el encuentro de Obama con el Presidente chino mostró coincidencias y divergencias, pero también la vocación de ambos de coincidir para contener los conflictos globales; con Putin las diferencias respecto a Siria y Medio Oriente se hicieron más fuertes, pero surgió una agenda mínima de cooperación en temas como la lucha contra el terrorismo y en cuanto a Europa, la política exterior de Obama apoya las iniciativas de Merkel en el tema migratorio, rechaza la secesión de Cataluña y respalda el acuerdo de Grecia sobre su deuda.

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