Archivos de la categoría Columnista invitado

CIELO NUEVO Y TIERRA NUEVA

REFLEXIÓN | Monseñor Jorge Lozano expresa que el tiempo de Adviento nos lleva a buscar y encontrar a nuestro hermano, mirando también la dimensión espiritual de nuestra vida, Jesús nos llama ser peregrinos en la Tierra caminando con la Buena Noticia del Evangelio. Invita a hacerlo juntos

 Por Mons. Jorge Lozano | (*)   

La vez pasada me puse a pensar en el cielo y me acordé de un diálogo mantenido hace un tiempo con una joven de unos 25 años de edad. Su nombre es Maricel. Ella me preguntó: “Padre, ¿cómo es el cielo? Porque yo sé que Fernando está allí, pero no alcanzo a imaginarme qué hace”. Fernando, su novio, había fallecido hacía un mes.  Y fuimos imaginando juntos. “¿Qué cosas le hacían feliz a Fernando? ¿Qué lugares disfrutaba más? ¿En qué momento del día o la semana lo veías más contento?” En “el cielo de Maricel”, Fernando estaba tomando mate con amigos, contemplando un atardecer recostado en un árbol frondoso y aromático, con pajaritos que daban música al momento, rodeado de flores multicolores, y con la guitarra a un costado. De a poco se fue completando la escena imaginando hasta los detalles más insospechados.

El Papa Benedicto XVI publicó hace 10 años una Encíclica sobre la esperanza cristiana, titulada “Spe Salvi”, que significa “en esperanza somos salvados”. Allí nos enseña bellamente acerca de la vida eterna invitándonos a despojarnos del pensamiento de la temporalidad “y augurar de algún modo que la eternidad no sea un continuo sucederse de días del calendario, sino como el momento pleno de satisfacción, en el cual la totalidad nos abraza y nosotros abrazamos la totalidad. Sería el momento del sumergirse en el océano del amor infinito, en el cual el tiempo –el antes y el después– ya no existe. Podemos únicamente tratar de pensar que este momento es la vida en sentido pleno, sumergirse siempre de nuevo en la inmensidad del ser, a la vez que estamos desbordados simplemente por la alegría”. (SS 12)

Jesús nos enseña que ha venido para que tengamos vida en abundancia (Jn. 10, 10). La segunda lectura que hoy proclamamos en las misas nos recuerda que “nosotros, de acuerdo con la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia”. (II Pe 3, 13)

¡Qué bueno prestar atención a esta dupla!: cielo y tierra nuevos. Nuestra esperanza a futuro no se desliga de este mundo. Toda la tierra, todo el universo es creación de Dios, una expresión de su amor. Nuestra vocación cristiana no nos hace espiritualoides. Un documento de los Obispos de la Argentina expresa que “Nunca hemos de separar la santificación de los compromisos sociales. Estamos llamados a una felicidad que no se alcanza en esta vida. Pero no podemos ser peregrinos al cielo si vivimos como fugitivos de la ciudad terrena”. (Navega Mar Adentro n° 74)

Pero tampoco debemos caer en dejar de lado la dimensión espiritual de nuestra vida. El Evangelio es Buena Noticia para toda la existencia.

Este fin de semana estamos entre dos fiestas muy significativas de la Virgen María: La Inmaculada Concepción (8 de diciembre) y Nuestra Señora de Guadalupe (el 12). En María contemplamos nuestra vocación a la santidad y pureza de vida, y la ternura de Dios que llega en lenguaje sencillo a sus hijos más pequeños. Ella nos alienta en la esperanza: “¿No estoy yo aquí, que soy tu madre?”.

En muchas casas, templos, vidrieras de los comercios se empieza a armar el Pesebre. Desde los más simples y pequeños hasta los más grandes y completos, se nos muestra a toda la creación en actitud de espera paciente: las estrellas, montañas, campos, animales diversos, los pastores, San José, la Virgen. Todo el Universo aguardando al Salvador.

En algunas veredas se percibe el aroma de los jazmines, característico de este tiempo. Renovemos el deseo de cielo nuevo y tierra nueva. Ensanchemos el horizonte. No te achiques. No esperes menos de lo que Dios nos promete

(*) Monseñor Jorge Lozano es Arzobispo de San Juan de Cuyo.

         

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“SE TE ESCAPÓ LA TORTUGA”

REFLEXIÓN | Monseñor Jorge Lozano sostiene que el tiempo de Adviento es de esperanza, es una invitación que nos hace la Iglesia a escuchar, ver, palpar, la presencia de Cristo Vivo. Convoca a hacerlo juntos

  Por Mons. Jorge Lozano | (*) 

Es un dicho que solemos usar para expresar que hay oportunidades que se nos pierden por no tener una actitud de responsabilidad ante la vida, y por no saber valorar el momento, por dejarnos estar.

Podemos decir que muestra una dejadez prolongada ligada a la pereza que nos hace “dejar para mañana lo que podemos hacer hoy”. Y esto nos puede suceder en el ámbito del estudio, del trabajo, de los arreglos en la casa, de las compras, etc. O también en nuestra dimensión espiritual.

Un himno que rezamos en la Liturgia de las Horas expresa: “Mañana le abriremos, respondía, para lo mismo responder mañana”.

Pero hoy otro dicho que en algo difiere del de la tortuga: “Al mejor cazador se le escapa la liebre”. Aquí no hay pereza, pero sí la pérdida de una oportunidad. Tal vez exceso de confianza en uno mismo, o falta de preparación. O subestimar la situación. Todos podemos tener un descuido o distracción.

Hoy comenzamos un nuevo Tiempo Litúrgico, el Adviento, que nos llevará a preparar la vida para la próxima celebración navideña. Muy pronto comenzarán algunos “estímulos” de afuera que son tentaciones para desviarnos de lo central. Comenzará a aparecer Papá Noel por todos lados, ofertas de compras y seremos presa de las preocupaciones (cuando no de discusiones) acerca de adónde ir a comer el 24 y 25 de diciembre, cómo organizarnos para los regalos, etc.

Estamos a tres semanas de la Navidad. Por eso el llamado de alerta es para que no se te escape la tortuga. Tampoco presumas de manejarlo todo y que no se te piante la liebre.

Este consejo no te lo doy como quien sabe todo y siempre hace bien las cosas. Este domingo 3 de diciembre estoy cumpliendo 35 años de sacerdote. Y a mí me pasó varias veces de perder liebres y tortugas.

Pero volvamos al principio. La Palabra “Adviento” significa visita, llegada de alguien importante que es esperado. Lo más fascinante es que esperamos a quien ya ha venido, a quien está presente. En este sentido, “el esperado” es “el ya presente pero no descubierto del todo”.

Una invitación a escuchar, ver, palpar, la presencia de Cristo Vivo.

Hay una triple mirada acerca de la visita del Señor: la primera en la cual vino humilde en el Pesebre de Belén, la tercera que acontecerá al final de los tiempos, y la intermedia, que acontece cada día.

Por un lado miramos a la Navidad (pasado), al futuro (el fin de los tiempos) y el presente (la experiencia de Encuentro en la Liturgia, los pobres, la comunidad, la misión).

Contemplando el pasado hacemos memoria de los inicios de la obra salvadora de Dios, del cumplimiento de las promesas hechas a los profetas.

Mirando el futuro reconocemos la culminación de nuestra vocación: la plenitud de vida, la santidad, la alegría desbordante.

Y así nos ubicamos en el presente como tiempo de trabajo. No es una espera pasiva de lo porvenir, sino de preparar el terreno, sembrar, buscar a Jesús en los pobres, disponer el corazón para el encuentro cotidiano.

Por eso el Evangelio que hoy proclamamos nos empuja a estar atentos al tiempo presente, mirando al pasado y al futuro. Nos abrimos a la esperanza. No es una invitación a la ilusión ni al dramatismo, sino al realismo del tiempo concreto.

Por eso te sugiero realices algún propósito concreto para las próximas semanas: lectura de la Biblia, visita a alguien con quien estés con enojo, atender a los pobres o enfermos.

(*) Monseñor Jorge Lozano es Arzobispo de San Juan de Cuyo y Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina.

       
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EL SECRETO DEL SOMETIMIENTO VOLUNTARIO

RESISTIREMOS | “No dejaremos de lado la posibilidad de continuar ejerciendo una lucha permanente por nuestras ideas y nuestra cultura, que aunque no podamos vencer, al menos RESISTIREMOS”. Análisis & Reflexión

 Por Ricardo “Lolo” Gómez (*)       

En los sectores populares, que poseen una mirada humanista, solidaria, de mayorías integradas, con desarrollo en Equidad, Justicia, Trabajo y Libertad, hay una gran cantidad de profetas desarmados que hace tiempo sólo nos ha quedado la bala del pensamiento, que no es poca, pero a pesar de la pesimista conciencia de Revolucionarios sin Revolución, una cosa es que nos adaptemos a la eterna disyuntiva de los posible y muy otra es que hagamos una VIRTUD de la debilidad.

A esta altura de la gran cantidad de aportes al pensamiento sobre el Hombre, la Sociedad y la Política, que el campo nacional y popular nos  ha dado, sabemos muy claramente que ganar la batalla de las ideas es tener la lucha estratégica ganada.

Hoy sentimos que el pensamiento, liberal, retrógrado, de las minorías privilegiadas, tiene casi ganada la lucha por la hegemonía. En una Conferencia dada por el magnate Warren Buffet, en el Foro de Davos, ante la presencia de periodistas de todo el mundo y consultado por el Foro Social que se expresaba en repudio de aquellos, respondió: “Es cierto que existe una LUCHA DE CLASES, ¿quién lo duda? tenemos intereses antagónicos, solo que tienen que saber que esa Lucha la está ganando mi CLASE”.

¿Cuál ha sido una de las claves de este Triunfo? Haber logrado que los intereses particulares de una clase social se presentaran como intereses generales de la Sociedad en su conjunto. Esta clase dominante, quien durante mucho tiempo (aún hoy en día) se impuso a través de la coerción, de la fuerza bruta, de la violencia absoluta, salió a  buscar  “legitimidad”.

A aquel poder fáctico que siempre tuvo, llámese: Poder Económico-Financiero, Poder Comunicacional, Oligopolios Multinacionales, Grandes Expropiadores de las Tierras (Benetton, Lewis, Turner), Poder Judicial, le han sumado, por primera vez en nuestra historia, el Poder Político a través de elecciones democráticas.

Han logrado legitimar su Poder Político y el mismo se logra al vestirse con el ropaje de lo que Rousseau llamaba la “voluntad general”, y al decir de Gramsci: “Cuando una clase social logra que sus intereses económicos y políticos sean vividos por la población como una voluntad general, podemos decir que esa clase social ha conquistado la “hegemonía”.

Este cambio, este mimetismo de intereses particulares en intereses del conjunto de la sociedad tiene efectos inmensos. Un sector muy importante de la sociedad acepta el orden establecido como si, en el fondo, hubiera una oculta convicción que le hace pensar que las cosas son como tienen que ser. Se naturaliza, se asume que son esencialmente así.

De esta forma han logrado el sometimiento al Poder, ya no por la fuerza, por la coerción, por un golpe de estado, la gente ya no obedece por miedo, al menos no fundamentalmente. Logran un SOMETIMIENTO VOLUNTARIO, una servidumbre voluntaria, porque han logrado que una gran parte de la sociedad considere el Poder como “legítimo”.

A partir de aquí, han logrado instalar en un segmento considerable de la sociedad una obediencia voluntaria, al hacerles creer que están obedeciendo a sus propios intereses. Toda una serie de ideas, representaciones e imágenes, se vuelven imprescindibles para desenvolverse en la vida cotidiana, han logrado imponerse en lo ideológico-cultural, se apropiaron del “sentido común”.

Por eso la lucha política es ante todo una lucha por el Poder, rompiendo la hegemonía de los “Dueños de todas las cosas”, de la “Casta de los poderosos” (como los definía Evita), de la “Oligarquía”. Se trata de una lucha cultural para demostrar que la “voluntad general”, que los intereses generales de la sociedad van en una dirección totalmente opuesta a la que “ellos” durante muchos años han venido y siguen pergeñando. Porque sin dudas quien triunfa en la batalla de las ideas, tiene todas las posibilidades para vencer en la guerra estratégica, de un País para las minorías selectas o un País para las grandes mayorías populares.

Ellos se han tomado la lucha ideológica muy seriamente, porque saben que es imposible dominar en forma estable y duradera, sin una hegemonía cultural capaz de producir el sometimiento voluntario de la población. Estamos en una lucha por las ideas, los conceptos, las palabras, por resignificar los términos del sentido común, de conformar al mismo en un sentido o en otro. Nosotros debemos luchar para demostrar que la lucha de los sectores más débiles, más desprotegidos, los sectores populares, los trabajadores, es la lucha legítima, la del verdadero pueblo la de la sociedad en su conjunto.

La palabra “Patria”, “libertad”, “Justicia”, “progreso” deben ser llenadas nuevamente en el sentido de una identidad colectiva, recuperar el relato, la historia y el mito popular. Tal vez plantearnos que esta lucha no se define con las urgencias de un tiempo electoral, ellos desde 1955 han continuado construyendo su discurso, su relato, su mito y su historia. En su presente no hay nada de espontáneo, nada de casualidad, son una construcción tan permanente y tan antigua como el origen mismo de nuestra formación como Patria, no existe una grieta reciente, siempre hemos sido dos países, dos políticas, dos concepciones distintas del Hombre, la Sociedad y la Patria.

Ellos siguen demostrando todos los días en todas sus acciones, que han tenido la capacidad para imponer su hegemonía ideológica, su ficticia dominación cultural para lograr el “Sometimiento Voluntario”, pero desde Milagro Sala, Santiago Maldonado, Rafael Nahuel a todas las acciones represivas que llevan contra los trabajadores y el pueblo que reclama y defiende sus derechos, demuestran que nunca renunciarán al poder de las balas y de las bestias.

Tal vez, aunque aquella frase que sostuviera Warren Buffet, sobre que su clase estaba ganando, sea cierta no dejaremos de lado la posibilidad de continuar ejerciendo una lucha permanente por nuestras ideas y nuestra cultura, que aunque no podamos vencer, al menos RESISTIREMOS.

 (*) Ricardo “Lolo” Gómez ex dirigente de la JP Regionales de los ‘70. Diputado Provincial y Nacional (MC).

       

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LOS ANTIDEPRESIVOS INDUCEN SUICIDIO

ANTIDEPRESIVOS | La abrupta muerte de Rocío Gancedo que sufría depresión crónica y tomaba antidepresivos, debe hacernos reflexionar sobre la medicación psiquiátrica, que masiva y livianamente consumimos, cuyos efectos son difusos y sus riesgos cada vez más claros. “Los suicidios son más frecuentes de lo que imaginamos”

   Por Marcelo Peretta | (*)           

En 2001 el Journal of Clinical Psychiatry publicó que el 0,34% de los usuarios de Paroxetina tuvieron intentos suicidas, recomendando el control y la observación continua de todos los pacientes tratados, para detectar señales de agravamiento del cuadro clínico y la posibilidad de cambios inusuales de conducta.

Si bien algunos pacientes mejoran con el uso de antidepresivos en bajas dosis y durante poco tiempo, en 2004 la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) advirtió que 4% de los niños y adolescentes tratados con antidepresivos tienen riesgo de tener pensamientos y conductas suicidas.

Desde 2006 todos los prospectos de antidepresivos incluyen la advertencia de que pueden producir ideas y actos suicidas. En Estados Unidos y en Brasil la advertencia está inclusive en el envase externo con faja negra.

Los antidepresivos están entre los psicofármacos más recetados (y automedicados) dado que ansiedad y depresión son enfermedades actuales, muy de moda. En Argentina hay 4 millones de usuarios, 10% de la población.

El riesgo es igual con las 42 variedades disponibles en al país, lo que muestra el negocio que implica este problema de salud: Fluoxetina (Alental®, Anmez®, Eburnate®, Equilibrane®, Faboxetina®, Felixitina®, Foxetin®, Nervosal®, Neupax®, Prozac® y Saurat®), Sertralina (Anilar®, Asertral®, Atenix®, Bicromil®, Celonfex®, Cratular®, Dimena®, Erta®, Insertec®, Serlina®, Servantax®, Zoloft® y Zoxx®) y Paroxetina (Afenexil®, Aropax®, Datevan®, Destul®, Meplar®, Mexigan®, Neurotrox®, Olane®, Optipar®, Pamotex®, Paroxin®, Pondera®, Psicoasten®, Sicotral®, Sostel®, Tiarix® y Xilanic®).

Quienes están tomando antidepresivos y tengan ideas suicidas deberían suspender de inmediato la medicación y consultar a su médico.

Cabe señalar que antes que tomar medicamentos para la depresión hay que iniciar con psicoterapia, individual o grupal, y con una dieta sana y equilibrada que evite los agentes estresantes.

El pistacho, la vitamina B, el potasio  el magnesio son reguladores nerviosos naturales, que deben consumirse antes que los fármacos, que además de ideas suicidas, engordan, quitan el sueño, causan migrañas y reducen el deseo sexual.

 (*) Marcelo Peretta es Doctor en Farmacia y Bioquímica, UBA. Secretario General Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos – SAFYB. Secretario de Salud 62 Organizaciones Peronistas. Autor de la Reingeniería Farmacéutica.

       
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FIESTA EN EL CIELO Y EN LA TIERRA

REFLEXIÓN | Ayer, sábado 25, se realizó la ceremonia en la cual fue beatificada la Madre Catalina de María Rodríguez. Mujer que nació en Córdoba el 27 de noviembre de 1823 y murió el 5 de abril de 1896. “Madre Catalina nos muestra el camino hacia el Corazón de Jesús y de María Santísima”

 Por Mons. Jorge Lozano | (*)   

Con este paso de la beatificación, la Iglesia nos muestra en ella una persona que vivió conforme al Evangelio y que se encuentra gozando de la presencia de Jesús Resucitado junto a todos los Santos y Beatos.

¿Son solamente ellos los que están en el cielo? Ciertamente que no. ¡Cuánta gente buena hemos conocido y que la Iglesia no ha necesitado declarar su Santidad! Confiamos que ellos también están en el cielo. Seguramente que vos también podrías contar historias de personas realmente muy buenas y que hicieron mucho bien en sus Parroquias, barrios, instituciones.

Podemos evocar a mamás y papás, enfermeras, docentes, misioneros, catequistas, sacerdotes, diáconos, obispos, dirigentes de Movimientos… Un sinnúmero de fieles que también han vivido a fondo el Evangelio, y muchas veces de modo oculto y silencioso.

Catalina se destacó por su gran confianza en el Corazón de Jesús, y su mayor anhelo era serle fiel y agradarle en todo. Cuando tenía 17 años de edad hizo sus ejercicios espirituales de San Ignacio, y pensó en consagrarse a Dios en la vida religiosa, pero la única opción que había en ese tiempo para las mujeres eran los Monasterios de Clausura, y ella sentía que no era esa su vocación.

A los 27 años se casó con un hombre viudo que había tenido dos hijos en su matrimonio anterior, y Catalina se dedicó a cuidarlos y atender las cuestiones hogareñas. De ese matrimonio tuvo una hija que murió al nacer.  Cuando su esposo falleció fue anidando el sueño de fundar una Congregación Religiosa con características particulares.

Pasa el tiempo, va madurando esa intuición y, en 1872, cuando tenía 49 años funda la primera congregación de vida apostólica en la Argentina. Tuvo que sortear muchas dificultades para lograr lo que ella había llamado su “Sueño Dorado”. Una mujer que se animó a soñar y ser perseverante en esa búsqueda. Que no se achicó ni tuvo miedo a la adversidad. Pienso que en eso podemos también parecernos todos nosotros. Sea cual sea nuestra vocación estamos llamados a cosas grandes, nobles ideales que el Espíritu Santo pone en nuestros corazones. A veces, por quedarnos en “lo prudente o aceptable para los demás”, podemos caer en el conformismo de la tibieza que no nos ayuda a crecer, y corre el riesgo de quitar atractivo a la vida cristiana. Una “vida común” que en realidad es chirle y sin consistencia. Lo que el Papa Benedicto XVI denominaba “gris pragmatismo”.

En algo más podemos tomar su vida como modelo: se dejó interpelar y conmover por los más heridos de la sociedad. Quiso ser consuelo y se comprometió en la promoción humana de los pobres y abandonados, llevando la luz de la fe y el aliento de la caridad concreta. Por eso “Catalina es de todos”, como indican algunas de las frases que actualizaron su mensaje. Su “Sueño Dorado” no significó abstraerse de la realidad ni vivir en una burbuja misticoide, sino pisar la tierra y el barro para servir a los más pobres y desamparados. Como nos enseña Francisco, “la misión es una pasión por Jesús pero, al mismo tiempo, una pasión por su pueblo”. Con la comunidad de religiosas fundada por ella, fue estrecha colaboradora de San José Gabriel del Rosario Brochero en la organización de los Ejercicios Espirituales en la Villa del Tránsito y también en la puesta en marcha del Colegio de Niñas.

Hoy celebramos en la Iglesia la Solemnidad de Cristo como Rey del Universo. La Acción Católica lo asume como su Fiesta. Doy gracias a Dios por tantos dones espirituales y pastorales que nos ha regalado por medio de esta querida Institución.

Unamos también nuestra oración por los tripulantes del submarino ARA San Juan, por sus familiares y amigos.

(*) Monseñor Jorge Lozano es Arzobispo de San Juan de Cuyo y Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina.

       
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ARA SAN JUAN. “REDEFINICIÓN DE LAS FFAA”

OPINIÓN | Lo sucedido con el ARA San Juan y su tripulación no puede quedar en el olvido más allá del final que se nos presente. Debe servir para dejar atrás los conceptos setentistas y avanzar hacia el futuro.

   Por Carlos Traboulsi | (*)        

Lo sucedido con el submarino ARA San Juan nos ha mostrado una realidad que se pretendía ocultar, debajo de la alfombra de las argumentaciones institucionales. 

Pese al desborde de trascendidos y prensa imaginativa, llegamos a esperar que las vidas de nuestros compatriotas estuvieran a salvo. Con dolor los hechos nos están llevando a una encrucijada en donde lo peor es lo esperable, pero los milagros siempre existen y oramos por la vida de nuestros 44 héroes. Como Pueblo estamos al lado de los familiares para sostenerlos, acompañarlos y darles toda nuestra solidaridad y amor.

Como dirigentes políticos estamos al lado de las autoridades nacionales en la búsqueda de la verdad, apoyando la búsqueda hasta lograr el rescate del submarino con su tripulación, y posteriormente investigando por las vías pertinentes para deslindar responsabilidades. 

El gesto del Presidente de la Nación en hacerse presente en el Edificio Libertad ha sido algo inédito en la historia Argentina mostrando los signos de esta época de cambio donde la inmediatez con los problemas y la conducción clara del Jefe de Estado asumiendo su rol indelegable es parte de las soluciones.

No es momento de politizar el tema, pero sí tiempo de empezar a reflexionar sobre el futuro. Algunos ideológicamente creen que las Fuerzas Armadas en nuestro País no tiene sentido, porque no visualizan futuras hipótesis de conflicto. Es más, descreen del concepto de “persuasión”. Esta idea se radicaliza en la postura de cerrar las Instituciones armadas.

Si la postura es la opuesta, entonces debemos aceptar la necesidad de darles y respetarles un rol activo en la vida republicana y democrática. Fuerzas Armadas con clara capacidad y visión de persuasión internacional. Capaces humana y tecnológicamente, para ejercer la defensa de nuestros intereses territoriales, subterráneos, marítimos y aéreos, resguardando nuestra integridad y soberanía territorial.

Entonces ante ambas posturas, parece que ha llegado la hora del debate argentino. El desafío es cómo lograr la capacidad de respuesta militar en el nivel defensivo que exige el siglo XXI y colaborativo con la construcción dela soberanía nacional y lucha contra el narcotráfico. Esto por supuesto considerando nuestra realidad y posibilidades económicas.

Desde la visión del suscripto, no hay dudas que esta segunda postura es la que debiéramos abrazar y en consecuencia elaborar un plan quinquenal de reequipamiento de industria nacional y compra internacional, que garantice incluso parte del crecimiento argentino con un fuerte impulso de la obra púbica en el área militar, partiendo de la idea que tenemos todavía material humano especializado capaz de afrontar estos desafíos.

La restructuración de nuestros recursos de respuesta y defensa, logrando capacidad y agilidad en el cumplimiento de los objetivos, estrategias y tácticas que se estimen necesarias, rediseñando una estructura de mandos que garanticen estar a la altura de estos tiempos modernos. La defensa dela Soberanía Nacional es responsabilidad del conjunto de la sociedad y no exclusividad de las Fuerzas Armadas, requiriendo ello acordar democráticamente con el Parlamento a fin de garantizar el cumplimiento de objetivos estratégicos. 

Los fundamentos para la reorganización y capacitación de las Fuerzas Armadas, son la profunda convicción de que la Democracia supone el fin de cualquier tutela sobre la sociedad y el Estado, y que la política de defensa debe sustentarse sobre una definición que evalúe los nuevos escenarios regionales e internacionales, y los intereses vitales del país que deben ser defendidos. La capacidad operacional de mediano y largo plazo debe tender a un poder disuasivo que satisfaga las exigencias marcadas en la mencionada política.

Lo sucedido con el ARA San Juan y su tripulación no puede quedar en el olvido más allá del final que se nos presente. Debe servir para dejar atrás los conceptos setentistas y avanzar hacia el futuro. En síntesis, Fuerzas Armadas adecuadas para los cambios y modernización que postula el Gobierno Nacional y que la inmensa mayoría de los argentinos apoyamos esperanzados.

(*) Carlos Traboulsi es Abogado. Presidente Partido Demócrata Cristiano CABA – Argentina.

       
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BASTA DE VERSOS EN EL AMOR

REFLEXIÓN | Monseñor Jorge Lozano nos invita a “abrir definitivamente el corazón a nuestros hermanos necesitados”. Señala que “en los más pobres está el mismo Jesús, es como tocar el cuerpo de Cristo extendiendo la mano con cariño y fe”. “Jornada Mundial de los Pobres”

  Por Mons. Jorge Lozano | (*) 

De la boca al cerebro hay unos pocos centímetros, y de ambos al corazón apenas unos 15. Y de allí a los pies y las manos a veces pareciera que miles de kilómetros. ¿Por qué arranco estas reflexiones mencionando cuestiones de medidas? Porque uno de los problemas que solemos tener los cristianos es el abismo entre lo que decimos cuando rezamos, lo que pensamos, lo que sentimos, y lo que finalmente hacemos en concreto. Corremos el riesgo de mucho Padre Nuestro rezado, pero poco vivido en el trato cotidiano con los demás.

En unas cuantas oportunidades escuché gente que alaba a Francisco por sus gestos de cercanía a los pobres, a los enfermos, lo presos… Pero eso no siempre alcanza para decidirse a imitarlo y seguir su ejemplo.

El domingo que viene, 19 de noviembre, se desarrollará la primera “Jornada Mundial de los Pobres” convocada por el Papa al concluir el año Jubilar de la Misericordia.

El lema elegido por el Santo Padre es “No amemos de palabra sino con obras”, tomado de una Carta de San Juan en el Nuevo Testamento: “Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras” (I Jn. 3, 18).

Es un fuerte llamado a dejar de lado el “verso elegante” para quedar bien, y pasar a las actitudes palpables con los hermanos. El amor no es una idea abstracta, sino una realidad bien concreta. El amor cuando está se nota, y cuando no también. Por eso decimos que “brilla por su ausencia”.

La carta de Santiago nos advierte que “la fe: si no va acompañada de las obras, está completamente muerta” (St. 2, 17). Y en un diálogo imaginario plantea: “muéstrame, si puedes, tu fe sin las obras. Yo, en cambio, por medio de las obras, te demostraré mi fe” (St. 2, 18).

Para decirlo con claridad: la cuestión no es hacer una donación en dinero de vez en cuando, que no está demás; ni tampoco dar la ropa que nos sobra y ocupa lugar en casa, aunque esto también hay que hacerlo. Deberíamos dar algunos pasos más, ir al encuentro con los pobres y hacerlos nuestros amigos, y que esto se nos incorpore de tal manera que se haga un estilo de vida.

El Papa en su mensaje para esta Jornada Mundial nos dice que “si realmente queremos encontrar a Cristo, es necesario que toquemos su cuerpo en el cuerpo llagado de los pobres, como confirmación de la comunión sacramental recibida en la Eucaristía. El Cuerpo de Cristo, partido en la sagrada liturgia, se deja encontrar por la caridad compartida en los rostros y en las personas de los hermanos y hermanas más débiles” (n° 3). Un llamado claro a unir devoción al Cuerpo Eucarístico y amor al mismo Cuerpo del mismo Cristo en los pobres y excluidos. Tocar el cuerpo de Cristo es posible y accesible a todos, basta extender la mano con cariño y fe.

Por eso te aliento a que te propongas algunos compromisos bien concretos: ir a visitar a algún rancho pobre, tomar unos mates con familias a las que pocos visitan, escuchar sus anhelos, sus fracasos, sus pesares… Estoy seguro de que vos ves pobres a tu lado, andando las calles, durmiendo en ellas: probá salir de tu individualidad y acercarte aunque sea con un saludo, una sonrisa, un gesto de fraternidad. Muchos necesitan ser alentados, acompañados en sus búsquedas. 

Una Familia me ponía como ejemplo que iban a invitar a almorzar a su casa el domingo que viene a unos chicos que pasan por la cuadra a pedir comida con frecuencia habitual, otros que iban a llevar a unos adolescentes a comprar ropa, y no faltó quien me dijo que iban a ir a pasear con unos niños y a tomar helado.  La creatividad nos puede dar ideas hermosas para acercarnos a los más pobres y encontrar en ellos a Jesús.

La semana pasada estuvimos de Asamblea Plenaria de los Obispos de todas las diócesis del País. Hemos renovado autoridades y miembros de todas las Comisiones que tienen como finalidad ayudar en la tarea Pastoral en nuestros lugares y ser expresión de la Comunión Colegial. Recemos por esta nueva etapa que se inicia.

(*) Monseñor Jorge Lozano es Arzobispo de San Juan de Cuyo y Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina.

        
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HACE UN AÑO LLEGUÉ A SAN JUAN

 

  Por Mons. Jorge Lozano | (*)

El 4 de noviembre del año pasado comencé mi servicio pastoral como Arzobispo Coadjutor en San Juan de Cuyo. Tengo recuerdos muy hondos de una celebración muy bonita, cargada de sentimientos: dejar la querida Diócesis de Gualeguaychú, despedirme de tantos hermanos e historias compartidas, para abrir el corazón y la mente a nuevos desafíos.

Necesité de entrada ponerle rostros a la Arquidiócesis de San Juan de Cuyo. Empezar a conocer las historias de las comunidades, percibir la idiosincrasia de cada una, sus logros y fracasos, expectativas y anhelos. Poco a poco, una realidad geográfica se fue poblando de personas, familia, grupos… Una realidad dinámica, con sus procesos desplegados, sus caminos recorridos. Vida compartida y comprometida en la misión de la Iglesia.

Varios me preguntaban con ansiedad cuáles eran mis orientaciones pastorales y si iba a dar algunas directivas o fijar objetivos de trabajo. En realidad no es adecuado que esas decisiones las discierna yo solo en mi escritorio o con la participación de unos pocos. Por eso estamos conformando el Consejo Pastoral Arquidiocesano, para que hagamos ese camino con las diversas vocaciones, servicios, ministerios y carismas de la Iglesia en San Juan. Pero, como nos enseña el Papa Francisco, “el objetivo de estos procesos participativos no será principalmente la organización eclesial, sino el sueño misionero de llegar a todos”. (EG 31) La principal preocupación no es la estructura sino la vitalidad, no son los cargos y organigramas sino la fidelidad a la vocación. Son herramientas que pueden ayudar a fortalecer la Comunión y la Misión, pero los frutos no vienen de modo automático sino que hará falta disponibilidad al diálogo, apertura al Espíritu para discernir los signos de los tiempos.

Además, debemos reconocer que los horizontes ya están trazados con claridad. Los podría expresar con palabras del Papa: Iglesia en salida, pobre y para los pobres, que vive la alegría del Evangelio, y que nos convoca a ser discípulos misioneros de Jesucristo.

El Santo Padre ha puesto algunos documentos muy importantes en el camino de su Magisterio: “La alegría del Evangelio (sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual); “Laudato Si’” (sobre el cuidado de la casa común); “La alegría del amor” (sobre el amor en la familia). Y ahora nos convoca a centrar la mirada en “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”.

La tarea que tenemos consiste en ver cuál es nuestro punto de partida y el de cada comunidad. Desde dónde debemos partir hacia esos horizontes. Pido a Jesús me ayude a plasmar lo que enseña Francisco acerca de la misión del Obispo que “a veces estará delante para indicar el camino y cuidar la esperanza del pueblo, otras veces estará simplemente en medio de todos con su cercanía sencilla y misericordiosa, y en ocasiones deberá caminar detrás del pueblo para ayudar a los rezagados y, sobre todo, porque el rebaño mismo tiene su olfato para encontrar nuevos caminos”. (EG 31) Es una tarea artesanal para la cual contamos con el Evangelio, con la Gracia del Espíritu Santo, y con la sabiduría y generosidad del Pueblo de Dios.

Estamos transitando un tiempo apasionante en la vida de la Iglesia. Somos convocados, llamados juntos, para dar testimonio del amor de Dios.  Vuelvo a poner este tiempo en el corazón y la intercesión de tres grandes hombres que nos muestran el camino: San Juan Bautista, el Precursor de Jesús apasionado por la verdad; San José Gabriel del Rosario Brochero, enamorado de Jesús con su vida pobre y entregada; y el Siervo de Dios Monseñor José Américo Orzali, el Buen Pastor de Cuyo, incansable en recorrer las comunidades y alentar la predicación de la fe.

El 2 y 3 de noviembre en Buenos Aires, participé del “II Diálogo de Alto Nivel de Ética y Economía. Finanzas sostenibles, trabajo digno y desarrollo inclusivo”. Entre las muchas personas con las que estuvimos compartiendo pareceres, tuvimos como eje el imperioso pedido del Papa Francisco de “escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres” y planteamos la necesidad de expresar nuevos valores humanos que se reflejen en instancias superadoras en la economía y la política en diálogo permanente con la ética.

Esta semana que iniciamos tendremos la Asamblea Plenaria de los Obispos de todas las diócesis del País. Te pido nos acompañes con tu oración. Y pongamos también en nuestras oraciones a las víctimas del atentado en Nueva York y a todos quienes sufren violencia en el mundo.

(*) Monseñor Jorge Lozano es Arzobispo de San Juan de Cuyo y Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina.

      
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MAMÁS CON TODAS LAS LETRAS

REFLEXIÓN Monseñor Jorge Lozano sostiene que cada mamá y cada niño están en el corazón de Dios desde siempre, y cuando el bebé es concebido, se cumple el sueño eterno del Creador que por amor nos regala vida. Feliz día mamá que haces posible éste milagro! Les envío mi cariño y bendición! Que tengan una buena semana!”

Por Mons. Jorge Lozano | (*)    

En las diversas culturas suele suceder que las palabras más significativas o valiosas tienen pocas letras: sí, no, vida, mamá, papá, paz, amor… Tal vez sea porque las usamos con frecuencia, o para que los niños las aprendan con mayor facilidad. En pocas letras se dice mucho.

En la Argentina estamos celebrando hoy el día de la madre, una vocación con todas las letras. Todos nosotros hemos nacido de una mamá y, salvo algunas experiencias dolorosas que alguno pudo haber sufrido, el vínculo con la mamá es fundante de cariño y afecto. Desde la panza hay dos corazones que laten cada uno a su propio ritmo, pero muy cerquita uno del otro, a apenas unos pocos centímetros de distancia.

Una comunicación durante el embarazo que se manifiesta también en acariciar el vientre y la vida que alberga, hasta se puede ver el contorno de los pies del bebé que se dibujan en la piel materna.

Francisco nos enseña que “el embarazo es una época difícil, pero también es un tiempo maravilloso. La madre acompaña a Dios para que se produzca el milagro de una nueva vida” (AL 168). Qué mirada tan certera. Por eso podemos decir que “cada niño que se forma dentro de su madre es un proyecto eterno del Padre Dios y de su amor eterno: «Antes de formarte en el vientre, te escogí; antes de que salieras del seno materno, te consagré» (Jr 1,5). Cada niño está en el corazón de Dios desde siempre, y en el momento en que es concebido se cumple el sueño eterno del Creador” (AL 168). Nadie vive por casualidad. Ninguna vida es producto de la fatalidad ni mucho menos un castigo divino.

Al nacer aparecen palabras nuevas cargadas de luz: caricia, beso, calor, mejilla, mirada…

Un salmo asume esos momentos para expresar la belleza del vínculo con Dios: “Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros. / No he pretendido grandes cosas / ni he tenido aspiraciones desmedidas. / No, yo aplaco y modelo mis deseos: / como niño tranquilo en brazos de su madre, / así está mi alma dentro de mí” (Salmo 131).

Esta escena la podemos contemplar en nuestra imaginación y ¡cuántas obras de arte la han recogido! En muchas plazas está el “monumento a la madre” y nos evoca al niño con todo su entorno de paz. Mamá también es la que relata los primeros cuentos y está dispuesta a repetirlos todas las veces que sea necesario. Así alienta, estimula la imaginación, ayuda al crecimiento afectivo, emocional, creativo. Ella consuela ante el dolor y los golpes que forman parte del crecimiento y la vida: caerse de la bicicleta, tropezar en la vereda, pincharse con una espina… Muchas incluso acompañan la iniciación en la fe enseñando las primeras oraciones, a hacer la señal de la cruz, a tirarle un besito a la imagen de la Virgen. ¡Qué importante es esta dedicación a la fe!

Sin embargo, debemos reconocer (aunque nos duela) que muchos niños no son queridos y esperados con ternura y alegría. Circunstancias difíciles los muestran como una carga o un problema. Debemos como familia y como sociedad cuidar a los más frágiles y no trasladarles a ellos problemáticas de los adultos. Es importante no enredarse en reproches por lo que debió haberse hecho y acoger del mejor modo la vida nueva que irrumpe. No debemos olvidar que condiciones socioeconómicas de pobreza y exclusión provocan el sufrimiento de las familias y la angustia materna, robando a los más pequeños la infancia y ensombreciendo el futuro. Y miremos particularmente a niños y adolescentes que tienen negada la ternura de la mamá.

Permitime que cambie apenas un poco de perspectiva y veamos la Iglesia como madre. Ella debe salir con ternura al encuentro de sus hijos. Si queremos que nuestras comunidades reflejen el rostro misericordioso de Dios, debemos revisar las actitudes, los gestos, el lenguaje, el modo en el cual saludamos, la manera de corregir errores… Los que tenemos alguna responsabilidad, también el modo en que mostramos la autoridad. Cada comunidad engendra nuevos hijos de Dios por medio del Bautismo, pero después nos cuesta más hacernos cargo, corriendo el riesgo de comportarnos como madre abandónica que no cuida esa vida en la fe. A veces encontramos por la vida a gente dolorida o lastimada por respuestas hirientes o tratos despóticos en las Parroquias por parte de Sacerdotes, Diáconos, Secretarias, Catequistas, Obispos. Gente que se acerca a realizar una consulta y es tratada como si nos molestara su presencia. Es muy importante ser Iglesia de puertas y corazones abiertos, comunidades capaces de brindar ternura, consuelo y aliento. Esa es nuestra vocación con todas las letras.

¡Feliz día para todas las mamás!

(*) Monseñor Jorge Lozano es Arzobispo de San Juan de Cuyo y Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina.

      
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LA MISIÓN EN EL CORAZÓN DE LA IGLESIA

REFLEXIÓN Monseñor Jorge Lozano reafirma que “Cada año, en el mes de octubre, al celebrar la Jornada Mundial de las Misiones, la Iglesia nos impulsa a la oración y al testimonio para llevarle al hermano la alegría de Jesús Resucitado, Fe y Esperanza compartida que ilumina la vida”. “Que el Señor te acompañe en esta semana!!”

Por Mons. Jorge Lozano | (*)    

Un cuerpo no vive sin el corazón. Es un órgano vital, lo necesitamos. Así también es la misión. No se trata de una actividad más, una tarea de dos semanas al año, o con ocasión de las Fiestas Patronales. La evangelización es la naturaleza misma de la Iglesia, para eso fue formada. Tanto es así, que una comunidad que no evangeliza languidece, se debilita y entra en estado vegetativo. Perdura pero no vive la alegría de la fe comunicada.

El Beato Pablo VI enseñó que “evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar, es decir, para predicar y enseñar, ser canal del don de la gracia, reconciliar a los pecadores con Dios, perpetuar el sacrificio de Cristo en la santa Misa, memorial de su muerte y resurrección gloriosa” (Evangelii Nuntiandi n° 14).

Cada año, en el mes de octubre, se celebra la Jornada Mundial de las Misiones, para sensibilizarnos y movernos a la oración que compromete. Francisco en el Mensaje para este año nos dice que “La misión de la Iglesia no es la propagación de una ideología religiosa, ni tampoco la propuesta de una ética sublime. Muchos movimientos del mundo saben proponer grandes ideales o expresiones éticas sublimes. A través de la misión de la Iglesia, Jesucristo sigue evangelizando y actuando; por eso, ella representa el kairos, el tiempo propicio de la salvación en la historia. A través del anuncio del Evangelio, Jesús se convierte de nuevo en contemporáneo nuestro, de modo que quienes lo acogen con fe y amor experimentan la fuerza transformadora de su Espíritu de Resucitado que fecunda lo humano y la creación, como la lluvia lo hace con la tierra. «Su resurrección no es algo del pasado; entraña una fuerza de vida que ha penetrado el mundo. Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurrección. Es una fuerza imparable.» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 276)”. (Mensaje, n° 3)

Esta certeza de la vida nueva de Jesús Resucitado es la que nos impulsa a la misión y el testimonio. El Espíritu Santo derramado en el corazón de cada creyente y en cada comunidad irradia luz y comunica alegría. No la carcajada de una ocurrencia chistosa, sino la serena paz que nos hace confiar en el Amor que nos sostiene.

En este sentido nos dice el Papa que “la misión dice a la Iglesia que ella no es un fin en sí misma, sino que es un humilde instrumento y mediación del Reino. Una Iglesia autorreferencial, que se complace en éxitos terrenos, no es la Iglesia de Cristo, no es su cuerpo crucificado y glorioso. Es por eso que debemos preferir «una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades» (EG 49)” (íd, n° 7). A veces vivimos como acartonados y con movimientos temerosos y cortitos, como madrina o padrino de casamiento que recién se terminó de cambiar para ir a la Iglesia y no quiere arrugar ni un poquito su ropa para salir prolijos en las fotos. Necesitamos soltarnos más y difundir la vida del Resucitado.

Muchos en el mundo no han oído hablar de Jesús, o apenas lo reconocen como un personaje del pasado. No como el Hijo de Dios que entrega su Vida por la salvación del mundo. Incluso en nuestro país, entre nosotros, es creciente el número de familia que no bautizan a sus hijos. Yo he podido visitar barrios muy pobres en los cuales los niños no van a catequesis o la abandonan prematuramente. Muchas veces doy gracias a Dios porque encuentro catequistas que con sacrificio reúnen a los niños en alguna casa del barrio o bajo un árbol; pero otras me quedo con el dolor de constatar que dejamos a muchos sin el Pan de la Palabra.

El lema propuesto este año es “La misión en el corazón de la fe cristiana”.

Claro que no todo es fácil ni sin contradicciones. Muchos misioneros en otras tierras experimentan persecución, cárcel, y hasta la muerte. Ellos necesitan de nuestro apoyo afectivo y espiritual. Recemos por ellos. Son enviados en nombre de toda la Iglesia.

El aporte económico en las colectas de este fin de semana es una manera concreta de darles una mano.

(*) Monseñor Jorge Lozano es Arzobispo de San Juan de Cuyo y Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina.

    
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