Cristina contra el reloj: ¿le estallará lo peor de la crisis?

Atraso cambiario, déficit fiscal, recesión, crisis de las economías regionales y, peor aún, más pobreza: parece el preludio de una tormenta perfecta. ¿Se la podrá controlar?

Por Marcelo Bonelli |

El fuerte atraso cambiario que existe en la economía provoca recesión en el interior y es la causa de la incipiente turbulencia del dólar.

Los economistas que rodean a los candidatos presidenciales señalan que los nuevos ruidos son fruto la pésima política que lleva adelante la dupla Axel Kicillof-Enrique Vanoli.

Ambos se culpan mutuamente por la inestabilidad cambiaria de las últimas semanas, pero ninguno logró torcer hasta hora la tendencia creciente en la cotización del paralelo.

Como anticipó Clarín, Kicillof acusa en la intimidad de la Quinta de Olivos a Vanoli por la impericia en manejar el mercado y dice que los ruidos los provoca él.

Vanoli contragolpea y responsabiliza al ministro de forzar las decisiones en el Banco Central a través de los directores impuestos por el Palacio de Hacienda. Sostiene que Kicillof es el causante del creciente déficit y que eso obliga al BCRA a aumentar la emisión de billetes. Vanoli quiere quedarse si gana Scioli y le escribe “memos” secretos. 

Pero hasta ahora ambos hicieron poco para atacar la especulación en el mercado. Se reunieron y lo único que acordaron fue seguir con los cada vez menos efectivos controles.

La decisión de incluir el tema de las corridas cambiarias como objetivo de la “nueva SIDE” refleja la falta de respuestas reales al problema del tipo de cambio y los temores que existen de que Cristina termine su mandato en medio de una escalada cambiaria.

El dólar es inestable en la Argentina por tres cuestiones que el Gobierno empeora en vez de solucionar: – El atraso cambiario. – La caída vertiginosa en el ingreso de divisas genuinas, por el          fuerte retroceso de las exportaciones. – La debilidad en las “reservas limpias” del BCRA.

Los asesores de Mauricio Macri, Daniel Scioli y Sergio Massa ven con preocupación la falta de profesionalismo en el equipo económico y temen que haya turbulencias en medio de la campaña presidencial.

Ya hubo inestabilidad en las elecciones de 2007 y, fundamentalmente, en las de 2011. Existieron corridas contra el dólar a pesar de que el billete no tenía tanto retraso como ahora y que había certidumbre sobre del ganador.

En privado, Miguel Bein hace fuertes objeciones a Kicillof, aunque aún evita hacerlas públicas. Ya el propio Scioli le pidió que deje el “bozal económico¨ y que empiece a marcar lentamente la cancha. Muchos hombres de negocios tienen la certeza de que Scioli volverá paulatinamente a su habitual moderación. El gobernador se lo confió a empresarios petroleros: “No tengan dudas de que Scioli será más Scioli que nunca.”

Los equipos de Macri también se reunieron preocupados. Entre los más activos se encuentran Alfonso Prat Gay y Gustavo Lopetegui. El titular de Lan participa en esas reuniones secretas con otros empresarios como Mario Quintana (del fondo Pegasus) y el ex Shell Juan José Aranguren. Por el radicalismo, además de Prat Gay, están Javier González Fraga y Nicolás Dujovne.

Los banqueros liderados por Jorge Brito sostienen que el dólar proyecta alzas a futuro por el excesivo déficit fiscal y por una decisión adoptada por Kicillof: empapelar de billetes la economía. Un informe reservado de ADEBA sostiene que la base monetaria –el dinero que tienen los argentinos en sus bolsillos y en cajas de ahorro– creció un 34% y la emisión en el último año aumentó en 150.000 millones de pesos. Parte de ese dinero se vuelca al dólar, después de haber usufructuado de la jugosa bicicleta financiera que armó el ministro y de la que obtuvieron enormes ganancias banqueros y hasta fondos buitre.

También los financistas consideran que la expansión de dinero y el atraso cambiario hacen que la Casa Rosada promueva de hecho la expectativa de una futura devaluación de la moneda. Esa “sensación” puso en julio a valores récords la compra de dólares ahorro y hace que haya interés por el paralelo.

La crisis internacional, con Grecia a la cabeza, complica aún más: fortalece al dólar frente al euro y profundiza en retraso cambiario en la Argentina.

Un informe secreto de la Unión Industrial sostiene que el dólar oficial tiene un atraso equivalente al 30%. Y hace 21 meses que hay recesión fabril.

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa realizó una multitudinaria asamblea en Tucumán, en la cual tres centenares de pequeños empresarios del interior del país reclamaron por la caída de la competitividad.

Raúl Robin, organizador del encuentro, dijo: “El impacto negativo en las economías regionales influyó en elecciones como las de Mendoza y Río Negro.”

La recesión que origina el atraso del tipo de cambio se siente primero en el interior del país. Ya ocurrió con José Martínez de Hoz y Domingo Cavallo.

El impacto que causa es mayor desempleo y pobreza. La semana próxima –el miércoles– se va a confirmar el deterioro de esos indicadores y de otros datos sociales.

La UCA dará a conocer en forma oficial sus estadísticas y estudios de pobreza. El prestigioso trabajo de la Iglesia local dirá que la pobreza aumentó y que solo son fantasías del relato el último dato que dio Cristina: que apenas había un 5% de pobres en el país. Serán tres documentos: la pobreza medida por canasta, por nivel de ingreso y por vulnerabilidades sociales.

Según ese estudio, el índice real subió desde el inicio del segundo mandato de Cristina y sigue haciéndolo ahora.

Los datos serían contundentes: la pobreza habría aumentado un 1,5% el último año, y ya afecta al 30% de la población. En otras palabras: es la peor herencia de Cristina, porque alcanza a uno de cada tres argentinos.

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