Archivos de la categoría Iglesia

CIELO NUEVO Y TIERRA NUEVA

REFLEXIÓN | Monseñor Jorge Lozano expresa que el tiempo de Adviento nos lleva a buscar y encontrar a nuestro hermano, mirando también la dimensión espiritual de nuestra vida, Jesús nos llama ser peregrinos en la Tierra caminando con la Buena Noticia del Evangelio. Invita a hacerlo juntos

 Por Mons. Jorge Lozano | (*)   

La vez pasada me puse a pensar en el cielo y me acordé de un diálogo mantenido hace un tiempo con una joven de unos 25 años de edad. Su nombre es Maricel. Ella me preguntó: “Padre, ¿cómo es el cielo? Porque yo sé que Fernando está allí, pero no alcanzo a imaginarme qué hace”. Fernando, su novio, había fallecido hacía un mes.  Y fuimos imaginando juntos. “¿Qué cosas le hacían feliz a Fernando? ¿Qué lugares disfrutaba más? ¿En qué momento del día o la semana lo veías más contento?” En “el cielo de Maricel”, Fernando estaba tomando mate con amigos, contemplando un atardecer recostado en un árbol frondoso y aromático, con pajaritos que daban música al momento, rodeado de flores multicolores, y con la guitarra a un costado. De a poco se fue completando la escena imaginando hasta los detalles más insospechados.

El Papa Benedicto XVI publicó hace 10 años una Encíclica sobre la esperanza cristiana, titulada “Spe Salvi”, que significa “en esperanza somos salvados”. Allí nos enseña bellamente acerca de la vida eterna invitándonos a despojarnos del pensamiento de la temporalidad “y augurar de algún modo que la eternidad no sea un continuo sucederse de días del calendario, sino como el momento pleno de satisfacción, en el cual la totalidad nos abraza y nosotros abrazamos la totalidad. Sería el momento del sumergirse en el océano del amor infinito, en el cual el tiempo –el antes y el después– ya no existe. Podemos únicamente tratar de pensar que este momento es la vida en sentido pleno, sumergirse siempre de nuevo en la inmensidad del ser, a la vez que estamos desbordados simplemente por la alegría”. (SS 12)

Jesús nos enseña que ha venido para que tengamos vida en abundancia (Jn. 10, 10). La segunda lectura que hoy proclamamos en las misas nos recuerda que “nosotros, de acuerdo con la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia”. (II Pe 3, 13)

¡Qué bueno prestar atención a esta dupla!: cielo y tierra nuevos. Nuestra esperanza a futuro no se desliga de este mundo. Toda la tierra, todo el universo es creación de Dios, una expresión de su amor. Nuestra vocación cristiana no nos hace espiritualoides. Un documento de los Obispos de la Argentina expresa que “Nunca hemos de separar la santificación de los compromisos sociales. Estamos llamados a una felicidad que no se alcanza en esta vida. Pero no podemos ser peregrinos al cielo si vivimos como fugitivos de la ciudad terrena”. (Navega Mar Adentro n° 74)

Pero tampoco debemos caer en dejar de lado la dimensión espiritual de nuestra vida. El Evangelio es Buena Noticia para toda la existencia.

Este fin de semana estamos entre dos fiestas muy significativas de la Virgen María: La Inmaculada Concepción (8 de diciembre) y Nuestra Señora de Guadalupe (el 12). En María contemplamos nuestra vocación a la santidad y pureza de vida, y la ternura de Dios que llega en lenguaje sencillo a sus hijos más pequeños. Ella nos alienta en la esperanza: “¿No estoy yo aquí, que soy tu madre?”.

En muchas casas, templos, vidrieras de los comercios se empieza a armar el Pesebre. Desde los más simples y pequeños hasta los más grandes y completos, se nos muestra a toda la creación en actitud de espera paciente: las estrellas, montañas, campos, animales diversos, los pastores, San José, la Virgen. Todo el Universo aguardando al Salvador.

En algunas veredas se percibe el aroma de los jazmines, característico de este tiempo. Renovemos el deseo de cielo nuevo y tierra nueva. Ensanchemos el horizonte. No te achiques. No esperes menos de lo que Dios nos promete

(*) Monseñor Jorge Lozano es Arzobispo de San Juan de Cuyo.

         

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“SE TE ESCAPÓ LA TORTUGA”

REFLEXIÓN | Monseñor Jorge Lozano sostiene que el tiempo de Adviento es de esperanza, es una invitación que nos hace la Iglesia a escuchar, ver, palpar, la presencia de Cristo Vivo. Convoca a hacerlo juntos

  Por Mons. Jorge Lozano | (*) 

Es un dicho que solemos usar para expresar que hay oportunidades que se nos pierden por no tener una actitud de responsabilidad ante la vida, y por no saber valorar el momento, por dejarnos estar.

Podemos decir que muestra una dejadez prolongada ligada a la pereza que nos hace “dejar para mañana lo que podemos hacer hoy”. Y esto nos puede suceder en el ámbito del estudio, del trabajo, de los arreglos en la casa, de las compras, etc. O también en nuestra dimensión espiritual.

Un himno que rezamos en la Liturgia de las Horas expresa: “Mañana le abriremos, respondía, para lo mismo responder mañana”.

Pero hoy otro dicho que en algo difiere del de la tortuga: “Al mejor cazador se le escapa la liebre”. Aquí no hay pereza, pero sí la pérdida de una oportunidad. Tal vez exceso de confianza en uno mismo, o falta de preparación. O subestimar la situación. Todos podemos tener un descuido o distracción.

Hoy comenzamos un nuevo Tiempo Litúrgico, el Adviento, que nos llevará a preparar la vida para la próxima celebración navideña. Muy pronto comenzarán algunos “estímulos” de afuera que son tentaciones para desviarnos de lo central. Comenzará a aparecer Papá Noel por todos lados, ofertas de compras y seremos presa de las preocupaciones (cuando no de discusiones) acerca de adónde ir a comer el 24 y 25 de diciembre, cómo organizarnos para los regalos, etc.

Estamos a tres semanas de la Navidad. Por eso el llamado de alerta es para que no se te escape la tortuga. Tampoco presumas de manejarlo todo y que no se te piante la liebre.

Este consejo no te lo doy como quien sabe todo y siempre hace bien las cosas. Este domingo 3 de diciembre estoy cumpliendo 35 años de sacerdote. Y a mí me pasó varias veces de perder liebres y tortugas.

Pero volvamos al principio. La Palabra “Adviento” significa visita, llegada de alguien importante que es esperado. Lo más fascinante es que esperamos a quien ya ha venido, a quien está presente. En este sentido, “el esperado” es “el ya presente pero no descubierto del todo”.

Una invitación a escuchar, ver, palpar, la presencia de Cristo Vivo.

Hay una triple mirada acerca de la visita del Señor: la primera en la cual vino humilde en el Pesebre de Belén, la tercera que acontecerá al final de los tiempos, y la intermedia, que acontece cada día.

Por un lado miramos a la Navidad (pasado), al futuro (el fin de los tiempos) y el presente (la experiencia de Encuentro en la Liturgia, los pobres, la comunidad, la misión).

Contemplando el pasado hacemos memoria de los inicios de la obra salvadora de Dios, del cumplimiento de las promesas hechas a los profetas.

Mirando el futuro reconocemos la culminación de nuestra vocación: la plenitud de vida, la santidad, la alegría desbordante.

Y así nos ubicamos en el presente como tiempo de trabajo. No es una espera pasiva de lo porvenir, sino de preparar el terreno, sembrar, buscar a Jesús en los pobres, disponer el corazón para el encuentro cotidiano.

Por eso el Evangelio que hoy proclamamos nos empuja a estar atentos al tiempo presente, mirando al pasado y al futuro. Nos abrimos a la esperanza. No es una invitación a la ilusión ni al dramatismo, sino al realismo del tiempo concreto.

Por eso te sugiero realices algún propósito concreto para las próximas semanas: lectura de la Biblia, visita a alguien con quien estés con enojo, atender a los pobres o enfermos.

(*) Monseñor Jorge Lozano es Arzobispo de San Juan de Cuyo y Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina.

       
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FIESTA EN EL CIELO Y EN LA TIERRA

REFLEXIÓN | Ayer, sábado 25, se realizó la ceremonia en la cual fue beatificada la Madre Catalina de María Rodríguez. Mujer que nació en Córdoba el 27 de noviembre de 1823 y murió el 5 de abril de 1896. “Madre Catalina nos muestra el camino hacia el Corazón de Jesús y de María Santísima”

 Por Mons. Jorge Lozano | (*)   

Con este paso de la beatificación, la Iglesia nos muestra en ella una persona que vivió conforme al Evangelio y que se encuentra gozando de la presencia de Jesús Resucitado junto a todos los Santos y Beatos.

¿Son solamente ellos los que están en el cielo? Ciertamente que no. ¡Cuánta gente buena hemos conocido y que la Iglesia no ha necesitado declarar su Santidad! Confiamos que ellos también están en el cielo. Seguramente que vos también podrías contar historias de personas realmente muy buenas y que hicieron mucho bien en sus Parroquias, barrios, instituciones.

Podemos evocar a mamás y papás, enfermeras, docentes, misioneros, catequistas, sacerdotes, diáconos, obispos, dirigentes de Movimientos… Un sinnúmero de fieles que también han vivido a fondo el Evangelio, y muchas veces de modo oculto y silencioso.

Catalina se destacó por su gran confianza en el Corazón de Jesús, y su mayor anhelo era serle fiel y agradarle en todo. Cuando tenía 17 años de edad hizo sus ejercicios espirituales de San Ignacio, y pensó en consagrarse a Dios en la vida religiosa, pero la única opción que había en ese tiempo para las mujeres eran los Monasterios de Clausura, y ella sentía que no era esa su vocación.

A los 27 años se casó con un hombre viudo que había tenido dos hijos en su matrimonio anterior, y Catalina se dedicó a cuidarlos y atender las cuestiones hogareñas. De ese matrimonio tuvo una hija que murió al nacer.  Cuando su esposo falleció fue anidando el sueño de fundar una Congregación Religiosa con características particulares.

Pasa el tiempo, va madurando esa intuición y, en 1872, cuando tenía 49 años funda la primera congregación de vida apostólica en la Argentina. Tuvo que sortear muchas dificultades para lograr lo que ella había llamado su “Sueño Dorado”. Una mujer que se animó a soñar y ser perseverante en esa búsqueda. Que no se achicó ni tuvo miedo a la adversidad. Pienso que en eso podemos también parecernos todos nosotros. Sea cual sea nuestra vocación estamos llamados a cosas grandes, nobles ideales que el Espíritu Santo pone en nuestros corazones. A veces, por quedarnos en “lo prudente o aceptable para los demás”, podemos caer en el conformismo de la tibieza que no nos ayuda a crecer, y corre el riesgo de quitar atractivo a la vida cristiana. Una “vida común” que en realidad es chirle y sin consistencia. Lo que el Papa Benedicto XVI denominaba “gris pragmatismo”.

En algo más podemos tomar su vida como modelo: se dejó interpelar y conmover por los más heridos de la sociedad. Quiso ser consuelo y se comprometió en la promoción humana de los pobres y abandonados, llevando la luz de la fe y el aliento de la caridad concreta. Por eso “Catalina es de todos”, como indican algunas de las frases que actualizaron su mensaje. Su “Sueño Dorado” no significó abstraerse de la realidad ni vivir en una burbuja misticoide, sino pisar la tierra y el barro para servir a los más pobres y desamparados. Como nos enseña Francisco, “la misión es una pasión por Jesús pero, al mismo tiempo, una pasión por su pueblo”. Con la comunidad de religiosas fundada por ella, fue estrecha colaboradora de San José Gabriel del Rosario Brochero en la organización de los Ejercicios Espirituales en la Villa del Tránsito y también en la puesta en marcha del Colegio de Niñas.

Hoy celebramos en la Iglesia la Solemnidad de Cristo como Rey del Universo. La Acción Católica lo asume como su Fiesta. Doy gracias a Dios por tantos dones espirituales y pastorales que nos ha regalado por medio de esta querida Institución.

Unamos también nuestra oración por los tripulantes del submarino ARA San Juan, por sus familiares y amigos.

(*) Monseñor Jorge Lozano es Arzobispo de San Juan de Cuyo y Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina.

       
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FRANCISCO CALIFICÓ DE “LACRA” A “LOS QUE SE DICEN SINDICALISTAS Y SE PONEN DE ACUERDO CON LOS EMPRESARIOS PARA DEJAR A MILES DE COMPAÑEROS SIN TRABAJO”

LES ENVIÓ UNA CARTA | Ocurrió en el “Encuentro Internacional de Organizaciones Sindicales” desarrollado en el Vaticano convocado por el Papa Francisco. Debatieron sobre los desafíos del mundo sindical a la luz de las encíclicas Populorum progressio (1967) y Laudato Si’ (2015). El Santo Padre no estuvo presente pero les envió una epístola leída en la clausura

 Por Oscar Dufour | (*)               

Alguien se los tenía que decir, y fue el Papa Francisco quien con absoluta claridad, frontalidad y dureza, criticó a los sindicalistas de todo el planeta en ocasión del “Encuentro Internacional de Organizaciones Sindicales” llevado a cabo en el Vaticano. Un duro mensaje de Francisco contra la corrupción sindical.

La corrupción sigue al hombre como la sombra al cuerpo. A través de un escrito leído en la clausura del plenario sindical por el Cardenal Peter Turkson (Nsuta-Ghana) Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral de la Santa Sede, Francisco pidió este viernes a dirigentes gremiales de todo el mundo, “que no se dejen corromper”. Los sindicalistas se quedaron sin foto y con un reto Papal.

Conferencia Internacional sobre el trabajo y los movimientos sindicales. Más de 300 sindicalistas de 40 países estuvieron presentes, y debatieron sobre los desafíos del mundo sindical a la luz de las encíclicas Populorum progressio (1967) y Laudato Si’ (2015); la delegación argentina contó con más de 25 dirigentes gremiales, entre ellos se destacaron dos secretarios generales de la CGT, Juan Carlos Schmid (CATT) y Héctor Dáer (Sanidad); Gerardo Martínez (UOCRA); Julio Piumato (Judiciales); Esteban Castro (CTEP); Pablo Micheli (CTA-Autónoma); Omar Viviani (Masa-Taxistas); Roberto Baradel (SUTEBA); y Francisco Gutiérrez (UOM).

Gerardo Martínez (UOCRA), Juan Carlos Schmid (CATT) y Julio Piumato (Judiciales)

“Las tres ‘T’: tierra, techo y trabajo” y la Flexibilización Laboral

Interpreto que el texto completo de la misiva del Santo Padre no tiene desperdicio, aquí puede leerse y seguramente releerse con detenimiento. Me permito resaltar tres fragmentos:

“El trabajo no puede considerarse como una mercancía ni un mero instrumento en la cadena productiva de bienes y servicios, sino que, al ser primordial para el desarrollo, tiene preferencia sobre cualquier otro factor de producción, incluyendo al capital”.

“Una contribución válida a dicha respuesta integral por parte de los trabajadores, es mostrar al mundo lo que ustedes bien conocen: la conexión entre las tres «T»: tierra, techo y trabajo.  No queremos un sistema de desarrollo económico que fomente gente desempleada, ni sin techo, ni desterrada. Los frutos de la tierra y del trabajo son para todos, y deben llegar a todos de forma justa”.

“Mi segundo pedido es que se cuiden del cáncer social de la corrupción. Así como, en ocasiones, «la política es responsable de su propio descrédito por la corrupción», lo mismo ocurre con los sindicatos. Es terrible esa corrupción de los que se dicen «sindicalistas», que se ponen de acuerdo con los emprendedores y no se interesan de los trabajadores dejando a miles de compañeros sin trabajo; esto es una lacra, que mina las relaciones y destruye tantas vidas y familias. No dejen que los intereses espurios arruinen su misión, tan necesaria en los tiempos en que vivimos. El mundo y la creación entera aguardan con esperanza a ser liberados de la corrupción (cf. Rm 8,18-22). Sean factores de solidaridad y esperanza para todos. ¡No se dejen corromper!”

EN CONCLUSIÓN: Es que la “Reforma Laboral, Previsional y Tributaria” impulsada por gobiernos de distintos países del mundo, conlleva consecuencias imprevisibles en la esfera gremial, que convergen en “precarización laboral” y  “pérdida de derechos”, lo que implica un gran retroceso en materia de derecho laboral para toda la humanidad.

Preguntar a quiénes les habló el Papa Francisco es casi una obviedad. Entonces en el sindicalismo vernáculo, “Al que le quepa el sayo que se lo ponga…”

Los que quieran oír… que oigan

(*) Oscar Dufour es escritor, periodista y ensayista. Director General de 5minutosdenoticias. Vicepresidente de la Asociación de Periodistas de Moreno – Provincia de Buenos Aires.

                      
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FRANCISCO REORGANIZA LA SECRETARÍA DE ESTADO DEL VATICANO

VATICANO | El Papa Francisco ha establecido una Tercera Sección, o Departamento, de la Secretaría de Estado de la Santa Sede llamada “Sección para el personal diplomático”. “Un acompañamiento más humano, más sacerdotal, espiritual y profesional para aquellos que están al servicio diplomático de la Santa Sede”

                                                                                   

La nueva sección, que habría comenzado a funcionar el 9 de noviembre, tiene como tarea supervisar al personal diplomático de la Santa Sede alrededor del mundo.

El Arzobispo Jan Romeo Pawlowski ha sido nombrado para encabezar la tercera sección.

Monseñor Pawlowski ha sido nuncio en Gabón, y en 2015 fue nombrado jefe de la Oficina para Representaciones Pontificias, una suerte de “oficina de recursos humanos” dentro de la Secretaría de Estado.

Esa oficina ha sido ahora convertida en un Departamento independiente, junto a las dos secciones que ya constituían la Secretaría de Estado del Vaticano.

El origen de la Secretaría de Estado se remonta a fines del siglo XV. En junio de 1988, San Juan Pablo II, con la Constitución Apostólica Pastor Bonus, establece las dos secciones que existían en el organismo vaticano hasta la nueva disposición del Papa Francisco.

La primera sección de la Secretaría de Estado supervisa los asuntos generales de la Curia Romana, y está encabezada por el “sustituto” de la Secretaría, actualmente el Arzobispo Giovanni Angelo Becciu.

La segunda sección, la “Sección para las Relaciones con los Estados”, tiene confiada la actividad diplomática de la Santa Sede. A la cabeza de la oficina está el Secretario para las Relaciones con los Estados, a menudo presentado como el “Ministro de Relaciones Exteriores” del Vaticano. El Arzobispo Paul Richard Gallagher, de Reino Unido, ocupa ese puesto.

El Papa estableció la tercera sección a través de una carta enviada en octubre al Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, y entregada a las Nunciaturas Apostólicas, las Embajadas de la Santa Sede alrededor del mundo.

En su carta, el Papa expresó que tenía un “gran aprecio por aquellos que ayudan al ministerio de Roma”, tanto por “aquellos que trabajan en la Santa Sede, y en la Ciudad Estado del Vaticano, y en la Sede Apostólica” y sus instituciones vinculadas.

El Papa recordó su mensaje a la Curia Romana para el saludo de Navidad de 2013, y dijo que “desde el comienzo” propuso el criterio de “profesionalismo, servicio y santidad de vida” para ser un buen funcionario del Vaticano.

El Papa Francisco también subrayó que expresó un “aprecio vívido” por el trabajo de “representantes pontificios”, un “trabajo importante, que experimenta dificultades peculiares”.

El Santo Padre explicó que su decisión estuvo motivada por la necesidad de proveer “un acompañamiento más humano, más sacerdotal, espiritual y profesional” para aquellos que están “al servicio diplomático de la Santa Sede”, ya sea que son la cabeza de la misión o incluso estudiantes de la Academia Eclesiástica, donde los jóvenes Sacerdotes son entrenados para el servicio diplomático.

La carta dice que “la Oficina del Delegado para la Representación Pontificia se fortalece en una tercera sección, con el nombre de Sección para el Personal Diplomático de la Santa Sede”. La oficina “dependerá de la Secretaría de Estado”, recibirá “un apropiado número de funcionarios” y demostrará “la atención del Papa al personal diplomático”.

La carta del Papa también dice que el delegado “será capaz de visitar regularmente a los representantes pontificios” y supervisará la “selección permanente” de personal, así como la “promoción profesional” para personal diplomático”.

De acuerdo a una fuente dentro de la Secretaría de Estado, esta reforma es solo un paso adelante en la reorganización general del organismo del Vaticano.

El Consejo de Cardenales ha dialogado varias veces sobre la importancia de clarificar y apoyar el papel de los nuncios y del personal diplomático.

Un artículo de Andrea Gagliarducci

       
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Y SIN EMBARGO, SIGUEN ESPERANDO

REFLEXIÓN | Monseñor Jorge Lozano nos invita a abrir con docilidad nuestro corazón para entregarnos a nuestros hermanos más necesitados según la mirada de Cristo, mientras resuena el llamado del Papa Francisco en esta Jornada Mundial de los Pobres. Primera “Jornada Mundial de los Pobres”

Por Mons. Jorge Lozano | (*)  

A menudo escuchamos o decimos “dame un tiempo”, “esperame un poco”, “en unos días te llamo”, “el año que viene lo volvemos a conversar”. No siempre uno se cree lo que dice o escucha. Pero no tenemos más remedio que esperar, aunque lo hagamos con algo de escepticismo.

A los pobres les sucede siempre. Tienen necesidades básicas sin cubrir, urgencias de salud, demoras en respuestas educativas, situaciones de graves postergaciones que se heredan de generación en generación. Y sin embargo, siguen esperando.

Esta semana que pasó pude visitar varias familias y comunidades atravesadas por la pobreza y algunas sumergidas en la miseria. En unas casas me decían “te estábamos esperando”, como expresando que lo más anhelado era la visita, la compañía y, como fruto del encuentro, la solidaridad.

Estamos desarrollando la primera “Jornada Mundial de los Pobres”. Y Francisco no usa eufemismos ni palabras complicadas: “Estamos llamados, por lo tanto, a tender la mano a los pobres, a encontrarlos, a mirarlos a los ojos, a abrazarlos, para hacerles sentir el calor del amor que rompe el círculo de soledad. Su mano extendida hacia nosotros es también una llamada a salir de nuestras certezas y comodidades, y a reconocer el valor que tiene la pobreza en sí misma” (Mensaje del Papa n° 3). La solidaridad es fruto del afecto, que se alimentan mutuamente.

Muchas veces nos quejamos de lo mal que están las cosas en el mundo. Hablando somos unos genios para denunciar la corrupción, la riqueza que se acumula en pocas manos; pero a la hora del compromiso y de poner manos a la obra quedan unos pocos en carrera. “Si deseamos ofrecer nuestra aportación efectiva al cambio de la historia, generando un desarrollo real, es necesario que escuchemos el grito de los pobres y nos comprometamos a sacarlos de su situación de marginación” (Mensaje del Papa n° 4). Y para escuchar hace falta cercanía y prestar atención. Involucrarnos haciendo nuestros sus reclamos y angustias.

“Hoy en día, desafortunadamente, mientras emerge cada vez más la riqueza descarada que se acumula en las manos de unos pocos privilegiados, con frecuencia acompañada de la ilegalidad y la explotación ofensiva de la dignidad humana, escandaliza la propagación de la pobreza en grandes sectores de la sociedad entera (Mensaje del Papa n° 5). El riesgo de la globalización de la indiferencia nos acecha. Muy a menudo se da una naturalización de la riqueza acumulada, la pobreza extendida, el planeta sobreexplotado. Consideramos “normal” la barbarie, la violencia, el despojo, la miseria.

Hay que dar pasos concretos para acercarnos a los pobres, encontrarnos con ellos en sus ranchos, casillas o en la calle; en las cárceles y los hospitales. Muy cerquita tuyo Jesús está presente en los niños con los pies descalzos en la tierra, con poca ropa, poca comida, y mucha necesidad de cariño. En su familia y en sus vecinos.

El Evangelio predicado por Jesús posee una potencialidad fuertemente renovadora que nos desinstala y provoca. Ciertamente que nos mueve a replantear el modo en el cual vivimos la fe y la proponemos a los demás. El Capítulo 25 de San Mateo es contundente, Jesús dice: “Tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y ustedes me dieron de beber; estaba de paso y me alojaron; desnudo y me vistieron; enfermo y me visitaron; preso, y me vinieron a ver” (Mt. 25, 35 -36). San Juan Pablo II, comentando este pasaje escribió que “esta página no es una simple invitación a la caridad: es una página de cristología, que ilumina el misterio de Cristo. Sobre esta página, la Iglesia comprueba su fidelidad como esposa de Cristo, no menos que sobre el ámbito de la ortodoxia” (NMI 49). Las herejías no son sólo de palabras o conceptos, también las hay de conductas.

El 23 de noviembre de 1977, cerca de las 6:30 de la mañana, se produjo el terremoto en Caucete, San Juan. Junto con las viviendas, se derrumbaron vidas e historias familiares, fuentes de trabajo… Emergieron orfandades, pobreza, soledad… Nos unimos al dolor, la oración, la esperanza.

El sábado que viene, 25 de noviembre, a las 10 de la mañana se celebrará en Córdoba la beatificación de la Madre Catalina. Una mujer que trabajó siempre junto a los más pobres de su tiempo, quienes tenían un lugar privilegiado en su corazón y sus acciones. Te invito a sumarte con tu oración y a seguir por televisión la imagen de la Misa.

(*) Monseñor Jorge Lozano es Arzobispo de San Juan de Cuyo y Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina.

      
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EL PAPA FRANCISCO SUBASTARÁ UN LAMBORGHINI Y LOS FONDOS QUE SE OBTENGAN IRÁN A LOS MÁS NECESITADOS

UN REGALO A FRANCISCO | Los fondos que se obtengan de la subasta irán destinados en parte a las comunidades cristianas perseguidas en Irak. Otra parte de los fondos irán destinados al proyecto “Casa Papa Francisco” de la Comunidad Juan Pablo XXIII. “También recibirán una parte de la recaudación dos asociaciones italianas, Giam y Amigos de Centroáfrica”

                                                                                  

Un flamante Lamborghini blanco modelo “Huracán” es el regalo que la casa automovilística italiana ha hecho al Papa Francisco. El vehículo será subastado próximamente en Sotheby’s y los fondos que se obtengan irán destinados en parte a las comunidades cristianas perseguidas en Irak.

“El Santo Padre bendijo el vehículo este miércoles frente a su residencia en la Casa de Santa Marta y estampó su firma en el capó, ante varios representantes de la casa automovilística y de la Santa Sede. El coche deportivo blanco y con detalles en dorado, los colores de la bandera del Estado Vaticano, tiene un precio en el mercado de alrededor de 200.000 euros pero esta edición especial, con el ‘autógrafo’ del Sumo Pontífice argentino, podría alcanzar una cifra superior”

El dinero recaudado estará bien repartido. Según anunció la Santa Sede, una parte servirá para financiar la reconstrucción de viviendas, edificios públicos y lugares de culto en el valle de Nínive, una región al norte de Irak que estuvo en poder del Estado Islámico y que  quedó destruida tras la guerra. El proyecto tiene el objetivo de ayudar a regresar a sus hogares a los miles de refugiados cristianos que tuvieron que huir tras el conflicto.

“Otra parte de los fondos irán destinados al proyecto ‘Casa Papa Francisco’ de la Comunidad Juan Pablo XXIII, que trabaja con mujeres víctimas del tráfico de seres humanos y la prostitución”

“Por último, también recibirán una parte de la recaudación dos asociaciones italianas, Giam y Amigos de Centroáfrica, que trabajan principalmente en proyectos de ayuda a las mujeres y los niños en África”

No es la primera vez que el Papa Francisco recibe como regalo un coche. El último fue un Opel que se mueve con energía eléctrica y no contamina. Otras marcas de automóviles como Kia, Fiat o Hyundai han regalado varios vehículos al Santo Padre que también han sido utilizados como ‘papamóviles’. En general son coches modestos que poco tienen que ver con los vehículos blindados y de alta gama utilizados en el pasado por algunos de sus predecesores. El más famoso es quizá el Renault 4 de segunda mano con el que el Francisco solía desplazarse por Roma y que perteneció al Sacerdote Renzo Zocca, párroco en un barrio obrero de Verona, que lo utilizó durante más de 20 años.

      
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BASTA DE VERSOS EN EL AMOR

REFLEXIÓN | Monseñor Jorge Lozano nos invita a “abrir definitivamente el corazón a nuestros hermanos necesitados”. Señala que “en los más pobres está el mismo Jesús, es como tocar el cuerpo de Cristo extendiendo la mano con cariño y fe”. “Jornada Mundial de los Pobres”

  Por Mons. Jorge Lozano | (*) 

De la boca al cerebro hay unos pocos centímetros, y de ambos al corazón apenas unos 15. Y de allí a los pies y las manos a veces pareciera que miles de kilómetros. ¿Por qué arranco estas reflexiones mencionando cuestiones de medidas? Porque uno de los problemas que solemos tener los cristianos es el abismo entre lo que decimos cuando rezamos, lo que pensamos, lo que sentimos, y lo que finalmente hacemos en concreto. Corremos el riesgo de mucho Padre Nuestro rezado, pero poco vivido en el trato cotidiano con los demás.

En unas cuantas oportunidades escuché gente que alaba a Francisco por sus gestos de cercanía a los pobres, a los enfermos, lo presos… Pero eso no siempre alcanza para decidirse a imitarlo y seguir su ejemplo.

El domingo que viene, 19 de noviembre, se desarrollará la primera “Jornada Mundial de los Pobres” convocada por el Papa al concluir el año Jubilar de la Misericordia.

El lema elegido por el Santo Padre es “No amemos de palabra sino con obras”, tomado de una Carta de San Juan en el Nuevo Testamento: “Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras” (I Jn. 3, 18).

Es un fuerte llamado a dejar de lado el “verso elegante” para quedar bien, y pasar a las actitudes palpables con los hermanos. El amor no es una idea abstracta, sino una realidad bien concreta. El amor cuando está se nota, y cuando no también. Por eso decimos que “brilla por su ausencia”.

La carta de Santiago nos advierte que “la fe: si no va acompañada de las obras, está completamente muerta” (St. 2, 17). Y en un diálogo imaginario plantea: “muéstrame, si puedes, tu fe sin las obras. Yo, en cambio, por medio de las obras, te demostraré mi fe” (St. 2, 18).

Para decirlo con claridad: la cuestión no es hacer una donación en dinero de vez en cuando, que no está demás; ni tampoco dar la ropa que nos sobra y ocupa lugar en casa, aunque esto también hay que hacerlo. Deberíamos dar algunos pasos más, ir al encuentro con los pobres y hacerlos nuestros amigos, y que esto se nos incorpore de tal manera que se haga un estilo de vida.

El Papa en su mensaje para esta Jornada Mundial nos dice que “si realmente queremos encontrar a Cristo, es necesario que toquemos su cuerpo en el cuerpo llagado de los pobres, como confirmación de la comunión sacramental recibida en la Eucaristía. El Cuerpo de Cristo, partido en la sagrada liturgia, se deja encontrar por la caridad compartida en los rostros y en las personas de los hermanos y hermanas más débiles” (n° 3). Un llamado claro a unir devoción al Cuerpo Eucarístico y amor al mismo Cuerpo del mismo Cristo en los pobres y excluidos. Tocar el cuerpo de Cristo es posible y accesible a todos, basta extender la mano con cariño y fe.

Por eso te aliento a que te propongas algunos compromisos bien concretos: ir a visitar a algún rancho pobre, tomar unos mates con familias a las que pocos visitan, escuchar sus anhelos, sus fracasos, sus pesares… Estoy seguro de que vos ves pobres a tu lado, andando las calles, durmiendo en ellas: probá salir de tu individualidad y acercarte aunque sea con un saludo, una sonrisa, un gesto de fraternidad. Muchos necesitan ser alentados, acompañados en sus búsquedas. 

Una Familia me ponía como ejemplo que iban a invitar a almorzar a su casa el domingo que viene a unos chicos que pasan por la cuadra a pedir comida con frecuencia habitual, otros que iban a llevar a unos adolescentes a comprar ropa, y no faltó quien me dijo que iban a ir a pasear con unos niños y a tomar helado.  La creatividad nos puede dar ideas hermosas para acercarnos a los más pobres y encontrar en ellos a Jesús.

La semana pasada estuvimos de Asamblea Plenaria de los Obispos de todas las diócesis del País. Hemos renovado autoridades y miembros de todas las Comisiones que tienen como finalidad ayudar en la tarea Pastoral en nuestros lugares y ser expresión de la Comunión Colegial. Recemos por esta nueva etapa que se inicia.

(*) Monseñor Jorge Lozano es Arzobispo de San Juan de Cuyo y Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina.

        
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