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EL ABORTO NO ES LA SOLUCIÓN

   

| OPINIÓN | Hace dos meses empezó a debatirse en el Congreso de la Nación la legalización la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, que tiene como eje central la legalización del aborto en nuestro País. Carta Abierta

 

  Por Constanza Gelsi | (*) 

 

Decidí reservar mi opinión al respecto y escuchar. Escuchar con atención cada argumento, cada testimonio, cada voz de quienes están a favor del aborto legal y de quienes no lo están. No fue una decisión basada en la duda; tengo mi postura claramente definida desde que tengo uso de razón y jamás tuve un milímetro de duda al respecto. Decidí escuchar en silencio y con respeto los fundamentos de ambos lados de ésta historia. Hoy, a días que el aborto legal pase al recinto para su votación, considero que llegó el momento de expresar mi opinión.

Estuve, estoy y estaré SIEMPRE A FAVOR DE LA VIDA. Más aún cuando la vida en juego es la de un niño. Soy defensora de los derechos del niño y del niño por nacer. Dicho esto, seguramente a vos que formás parte de la rama extremista e intolerante del feminismo ya no te interese seguir escuchando. De no ser así, te pido que hagas un esfuerzo y me escuches con el mismo respeto que yo tuve para con vos en estos meses.

El aborto es un tema tan sensible, complicado y áspero como para tratarlo con liviandad. Son tantos los conceptos y las razones vertidas por las distintas voces que se manifestaron a favor de su legalización, que me resulta imposible abordarlos a todos. Voy a empezar dejando de lado a cantidad de argumentos absurdos que tuve que oír: “un feto no es una persona porque no puede escribir un poema” ¿Qué? ¿Es en serio? ¿Es ese un argumento válido? Mis hijos hasta sus 4 años no podían escribir sus nombres, muchos menos ¡un poema! Pero no quiero desviarme de la cuestión de fondo y sólo voy a referirme a las que considero, son las razones principales que te motivan a pedir #AbortoLegalSeguroyGratuito.

En primer lugar, no estoy a favor de su legalización porque, como te dije al principio, defiendo los derechos del niño y del niño por nacer. El primer derecho que tiene todo ser humano es el derecho a la vida. Y con ésta ley se busca arrebatar ese derecho. Te escuché defender con vehemencia que esta ley es necesaria para evitar que sigan muriendo mujeres producto de abortos clandestinos.

Según los datos que arrojó un estudio realizado en 2005 (último dato oficial) por el Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES) junto al Ministerio de Salud de la Nación, en Argentina se realizan alrededor de 450.000 abortos por año y 43 mujeres mueren anualmente como consecuencia de haberse practicado un aborto. Una tasa de mortalidad del 0.0095% en mujeres que lo practican, y del 100% en niños víctimas del aborto. Entiendo tu punto. Es necesario defender la vida de esas mujeres. Cada vida vale. Pero ¿quién defiende la vida de esos 450.000 niños que mueren año tras año víctimas del aborto? ¿Esas vidas no cuentan? ¿No son igual de importantes que la vida de esas 43 mujeres?

Sí, ya sé tú respuesta: “un embrión no es una persona”. Te escuché repetir esa frase tantas veces con tanta liviandad! Como si se tratara de una cosa inanimada; un objeto que solo está ahí porque sí. Muchas de ustedes no fueron madres. No saben lo que se siente tener un niño creciendo dentro tuyo. Eso, que crece en tu vientre no es una “cosa” o un “cúmulo de tejido”… es un ser humano. Es un NIÑO CON DERECHO A LA VIDA. Nuestra Constitución Nacional, la Convención Internacional de los Derechos del Niño y Tratados Internacionales con jerarquía constitucional expresan claramente que la vida comienza en el momento de la concepción. Con lo cual, cualquier ley nacional que atente contra la vida es inconstitucional.

Estoy convencida que la aprobación de esta ley no es una necesidad de salud pública para proteger a las mujeres víctimas de violación o en situación de pobreza.

En el año 2015 se aprobó en nuestro País el Protocolo para el Aborto No Punible. Según la legislación actual, el aborto es legal si pone en riesgo la vida o la salud física, mental, emocional y social de la mujer o si ese embarazo es producto de una violación. En esos casos el aborto es no punible y se puede practicar en los centros de salud de manera gratuita, sin la necesidad de una denuncia, siempre que sea producto de una violación. Esto echa por tierra uno de tus principales argumentos a favor de la Legalización del aborto. Y para ser franca, no creo que desconocieras la existencia de ese protocolo. Lo sabías, tanto como sabías que utilizar un caso tan extremo y sensible como es el de una mujer abusada y presentarlo como una generalización iba a permitirte sensibilizar a la opinión pública y generar empatía sobre un tema tan áspero como es el aborto.

En este punto surgen muchos interrogantes: ¿Esos 450.000 abortos clandestinos que se practican por año son llevados a cabo por mujeres que fueron abusadas? ¿Cuál es el verdadero porcentaje que representan estos casos sobre el total de abortos? ¿Es el aborto la única opción?

Te escuché decir que esta ley es una necesidad de salud pública porque permitir que mujeres que viven en la pobreza puedan abortar de manera segura y gratuita en hospitales públicos, asistidas por profesionales. ¿Realmente es así? El aborto, como cualquier otra práctica quirúrgica implica riesgos y complicaciones. Llevarlo a cabo en un hospital público puede reducir los riesgos pero no puede garantizar la vida de esa mujer.

En este punto debo confesarte que las realidad con la me encuentro todos los días no se condice con tu discurso. Quienes llevamos adelante una labor social, nos chocamos diariamente con la pobreza; conocemos su peor cara. He recorrido barrios vulnerables y villas. En todos conocí gente viviendo en las condiciones más indignas en las que puede vivir un ser humano. 8, 10, 12 personas viviendo un cuadrado de 2×2 con paredes de chapa y cartón y piso de tierra. He visto chicas de 19 años con 3, 4 y 5 hijos. Esas historias que se repiten decenas de veces en cada barrio recorrido me hacen pensar en la veracidad de tu argumento. ¿Realmente las mujeres que viven en la pobreza necesitan imperiosamente aborto legal? Para ellas ¿el aborto es una opción? Mi experiencia personal me dice que no. Aún en la peor de las circunstancias, careciendo de absolutamente todo y en condiciones de extrema vulnerabilidad, esas mujeres priorizan la vida de sus hijos ante todo. Pero claro, no deja de ser una impresión personal.

No creo que haya palabra más autorizada para aclarar este punto, que la de alguien que vive en carne propia la pobreza. El 12 de abril en una de las jornadas de debate en el Congreso, Lorena Fernández, referente social de la Villa 31, dio su testimonio en contra del aborto. “Estoy cansada de que se cuelguen de nosotros, los “pobres”, como nos dicen, los pobres, los humildes”. “Nosotras somos personas que vivimos en una villa y todas pensamos que el aborto es matar”,

La mejor política pública de salud, sexual y reproductiva que podemos implementar para prevenir los embarazos adolescentes o no deseados, principalmente en los sectores más vulnerables, es la prevención. Si queremos evitar embarazos no deseados debemos fortalecer el acceso a servicios de salud, a métodos anticonceptivos y reforzar la educación sexual en las escuelas. EL ABORTO NO ES LA SOLUCIÓN. No podemos enseñar a matar.

Todo esto me lleva a lo que considero, es la verdadera razón por la que reclamás y exigís Aborto Legal, seguro y gratuito: legalizarlo para todas las mujeres que simplemente no quieren ser madres y que son quienes representan la gran mayoría de esos 450.000 abortos por año. Es en realidad a vos a quién quiero hablarle y contarte porque NO comparto tu postura.

Me cansé de escucharte decir “Mí cuerpo, mí decisión”. Sí, es tu cuerpo. Sí, es tu decisión. Si no deseas un embarazo porque no tenés una pareja estable; porque queres realizarte profesionalmente, porque consideras que no es el momento indicado o simplemente porque no deseas ser madre, podes decidir no embarazarte. Podés decidir cuál método anticonceptivo es el mejor para tu cuerpo. Vos, que a diferencia de una mujer abusada, tenés la posibilidad de elegir y decidir sobre tu cuerpo… DECIDÍ CUIDARTE. No voy a decirte como vivir tu sexualidad. Eso es parte de tu intimidad y a nadie debe importarle. Solo te pido que seas RESPONSABLE. No hagas que otro pague con su vida las consecuencias de tu irresponsabilidad.

No hay ser humano en un estado de mayor vulnerabilidad que un niño por nacer. Un ser humano que siente y sufre en el peor de los silencios. No hay mayor estado de indefensión.

Me cansé de escucharte decir ¿por qué debo cuidarme yo?;  El hombre también es responsable”, ¿Por qué no se practican ellos una vasectomía?, “Una no se embaraza sola”, etc. Sí, tenés razón. Una mujer no se embaraza por obra y gracia del Espíritu Santo. Ambos deben ser responsables a la hora de mantener una relación sexual. Pero vos, debés serlo mucho más. Precisamente porque sos vos la que puede quedar embarazada.

Y ya que hablamos de los hombres, te pregunto: los derechos del padre ¿dónde quedan? Y no, no acepto un “es mi cuerpo, mi decisión” como respuesta. ¿Sabés por qué? Porque es en este punto donde las mujeres caemos en una permanente contradicción. Cuando nosotras deseamos ese embarazo, a ese hijo que viene en camino pero el hombre no, somos las primeras en exigirle por todas las vías existentes que asuma sus responsabilidades desde el primer día; aunque ese hombre nunca haya deseado tener un hijo. Pero claro, cuando la situación es a la inversa y somos nosotras las que no deseamos continuar con el embarazo, mágicamente los derechos del padre desaparecen porque “es nuestro cuerpo, nuestra decisión”. Creo que va siendo hora de ponernos de acuerdo de una buena vez. O ese hombre es padre con derechos y obligaciones siempre, o no lo es nunca. Pero no puede serlo sólo cuando nos conviene.

Por último quiero hablarte a vos, que apoyas el aborto pero todavía no fuiste madre. A vos que considerás que lo que está creciendo en vientre de una mujer no es una persona.

En unos años, cuando te hayas realizado profesionalmente, hayas formado una pareja estable, te hayas estabilizado económicamente o simplemente sientas el deseo de ser madre, vas a entenderme a mí y a tantas otras mujeres que decimos NO AL ABORTO. El día que escuches por primera vez latir el corazón de tu bebé con fuerzas, vas a conocer el amor más puro e incondicional. Vas a saber lo que es amar a alguien más que a tu propia vida. Porque lo que hoy considerás sólo un embrión de 6 semanas, ese día, se va a convertir en tu hijo. Un ser humano que vive, siente y sufre. Un ser humano con derechos. Él/ella necesita que su mamá lo proteja. Por eso te pido, te ruego… dale la oportunidad de crecer y hacerte feliz.

(*) Mamá y esposa. Orgullosamente tucumana, argentina. “Radical hasta la médula”. Nieta del ex Gobernador de Tucumán Celestino Gelsi.

                

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LOS ARGENTINOS TENEMOS VOCACIÓN DE IRRESPONSABLES

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           | OPINIÓN |           Por  Carlos Traboulsi | (*)  

Uno de los graves problemas que tiene la República Argentina es la inseguridad jurídica advertida tanto adentro como afuera del País;   surgen de allí las imposibilidades de conseguir las grandes inversiones que nos permitirían crecer como Nación y dar respuesta a la totalidad de las necesidades de nuestro Pueblo para dar calidad digna de vida a todos.

El actual Gobierno accedió al poder para intentar terminar un período de nuestra historia donde la inseguridad jurídica que existía se acrecentó elevando en consecuencia la vara de juzgamiento sobre las actitudes de éste para cumplir con esa misión.  Los argentinos somos afectos a buscar siempre una “colectora” para evadir la ley, por eso es común en cualquier tema que se trate escuchar las frases “aunque la ley lo diga o lo permita sino lo querés hacer no lo haces;   y,  si la ley lo prohíbe y lo querés hacer igual lo vas a hacer”.

Nota Relacionada: CARLOS TRABOULSI PLANTEA UNA VÁLIDA ALTERNATIVA AL IMPULSO DEL PROYECTO DE LEY DE ABORTO LEGAL

Cuando esperanzados veíamos que estamos por el buen camino, donde la Justicia empieza a tomar ritmo de investigación en temas de corrupción e incumplimiento de la ley, vemos con sorpresa que se habilita desde el poder político el debate en la sociedad de un tema como el “aborto” recibido por unos como la gran oportunidad de poner el tema sobre el tapete público,  otros como reivindicación de sus derechos y muchos como un ataque el derecho humano primero y esencial que es la vida.

Ahora bien, estamos queriendo poner en debate en la “casa de las leyes” un tema que está vedado no solamente por el conjunto de las normas sino por la ley Fundamental de la República y los Tratados Internacionales. Como creemos que esta incoherencia política puede verse en quienes, “dudando” de venir a traer capitales productivos al País por la inseguridad jurídica, observan que los argentinos no nos inmutamos en debatir temas definidos y decididos por nuestra Carta Magna sin intentar previamente modificar ésta.  Es decir damos razón a quienes dicen que en la Argentina “la ley no existe”. Si somos capaces de desoír el mandato constitucional en cuanto a la protección del máximo bien jurídico tutelado que es la “Vida”, que les espera a los inversores en la protección de sus “capitales”.

En el caso del aborto tenemos que la Constitución Nacional  a partir de la reforma de 1994 incorpora los Tratados Internacionales que tienen por objeto la protección del niño por nacer, como así la necesidad de llevar adelante una política poblacional.

Sabiamente el artículo 75 inc. 23 de la Constitución Nacional ordena que “Corresponde al Congreso: … Legislar y promover medidas de acción positiva que garanticen la igualdad real de oportunidades y de trato, y el pleno goce y ejercicio de los derechos reconocidos por esta Constitución y por los tratados internacionales vigentes sobre derechos humanos, en particular respecto de los niños, las mujeres, los ancianos y las personas con discapacidad.  Dictar un régimen de seguridad social especial e integral en protección del niño en situación de desamparo, desde el embarazo hasta la finalización del período de enseñanza elemental, y de la madre durante el embarazo y el tiempo de lactancia.”

Esta manda constitucional está incumplida al día de la fecha pues la Asignación Universal dada a las madres embarazadas además de correr desde el 3º mes y no de la concepción (en contra de lo expresamente regulado por el Código Civil y Comercial de la Nación art. 19) es totalmente parcial e insuficiente y no contempla la totalidad de la problemática.

La realidad humana del embrión y el reconocimiento de su status jurídico como sujeto de derecho y no “objeto” que tiene garantizada su vida, lo podemos encontrar también en la Convención Americana sobre Derechos Humanos, aprobada por la ley 23.054 por el Congreso Nacional, conocida como Pacto de San José de Costa Rica, que en su art. 4º.1  establece: “El derecho de toda persona a que se respete su vida a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente”.

A su vez la Convención de los Derechos del Niño, aprobada por la ley 23.849, el 27 de septiembre de 1990, adoptada por la Asamblea de las Naciones Unidas el 20/10/1989, dispone en igual sentido en el art. 6. punto1: “Los Estados Partes reconocen que todo niño tiene el derecho intrínseco a la vida”, es decir desde la concepción;  y el art 2 de dicha norma estable que: “…  La Republica Argentina declara que el mismo debe interpretarse en el sentido que se entiende por niño todo ser humano desde el momento de su concepción…”

De lo expuesto precedentemente  a partir de la reforma constitucional de 1994 que es la más actual y representativa de la voluntad popular, el derecho a  la vida de la persona por nacer goza de protección constitucional plena, por aplicación del art. 75 Inc. 22 de la Constitución Nacional, cuya ratificación se encuentra firme y vigente.

Por ende esto pone de manifiesta la imposibilidad del Congreso de dictar una ley que autorice el aborto sin ser tachada ésta de “INCONSTITUCIONAL”.

En consecuencia sino queremos seguir siendo un País sujeto a los vuelcos espasmódicos de la opinión pública sectorial y los distintos “colectivos” culturales, utilizados por la “política” en forma populista para beneficios electorales posibles según asesoramientos de imagen, olvidando el verdadero fin de la política y de la gobernanza, debemos colocar las cosas en su lugar y debatir cada cosa en su oportunidad y ajustado a las normas que nos dimos como forma de convivencia organizada y en paz. 

Si creemos que debemos cambiar nuestra pirámide de bienes jurídicos tutelados, en este caso la “vida” de todos, solo lo podremos hacer desde una reforma constitucional por la vía y forma que corresponde según las normas aplicables al caso, ya que la Constitución Nacional, es lo que nos permite tener la cohesión social para vivir como Nación.   

Hay que volver a tener “temor” a la ley para poder después entrar a la etapa ideal del “respeto jurídico” que nos abrirá la puerta al bienestar definitivo.  Solo tendremos una oportunidad si la Política y en particular la Justicia desde su función de control de la constitucionalidad, impiden cualquier avance sobre nuestras normas y derechos fundamentales.  

De nosotros solamente depende tomar la decisión y dejar definitivamente en el pasado el populismo y la vocación de irresponsabilidad,  abriendo las puertas del futuro de la Patria Argentina.

(*) Carlos Traboulsi es Abogado. Presidente Partido Demócrata Cristiano Capital Federal – Argentina. Presidente Observatorio de la Familia “Juan Pablo II”.

     

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UN ACUERDO PROGRAMÁTICO DEBE SER LIDERADO POR LOS PARTIDOS POLÍTICOS

OPINIÓN Notable reflexión sobre el futuro de Argentina, donde el autor plantea que debe haber un acuerdo entre todos los partidos políticos, para recuperarnos en lo político, lo económico y lo social. “El sistema político argentino, debe basarse en el funcionamiento fluido de los partidos políticos”.  La Dirección de 5minutosdenoticias

   Por Sergio Patrón Costas | (*)  

Un vocero del oficialismo señaló recientemente, en referencia al Pacto de la Moncloa, que ese acuerdo político no era aplicable a la Argentina, argumentando que aquel pacto fue acordado entre las principales figuras representativas de las grandes corrientes políticas del país, mientras que un pacto semejante en Argentina debería incluir a los sectores empresarios y a los sectores sindicales.

Es obvio que mencionar como fuente inspiradora a dicho pacto no significa en absoluto que se repita su contenido o se copie el modelo, por la sencilla razón de que las circunstancias históricas son completamente diferentes entre la España de 1975, a la muerte de Francisco Franco, y la Argentina del 2017.

Pero para preservar su esencia, el sistema político argentino, que según nuestra Constitución es republicano, democrático (representativo) y federal, debe basarse en el funcionamiento fluido de los partidos políticos.

Desde esta perspectiva, ¿por qué incluir a los sectores sindicales y empresarios, en caso de que se genere un acuerdo programático de fondo en Argentina, a riesgo de reincidir en la vieja y carcomida idea de una organización política de tipo corporativo, cuyo verdadero trasfondo es un profundo desprecio al mundo de los partidos políticos?

Cuando las fuerzas económicas y sindicales intervienen como factores activos en el diseño de un acuerdo político fundacional de una nueva etapa histórica, están priorizando sus propios intereses sectoriales y pretendiendo representar por sí solos el bien común, cuando en realidad promueven el bien sectorial con frecuencia en desmedro del interés general.

Al sostener que empresarios y sindicatos deberían ser miembros activos de un potencial acuerdo de políticas de Estado en el que participen todas las grandes corrientes políticas, se falsea la vocación republicana, representativa y federal proclamada, al restar margen de decisión a las fuerzas políticas en favor de poderes fácticos.

¿Cómo fortalecer a los partidos políticos cuando implícitamente se les está quitando legitimidad al ponerlos en paridad con organizaciones sociales poderosas que fueron las que corrompieron el Estado como servidor del bien común? El bastardeo de la noción de Estado, de su debilitamiento como eje de la acción pública, de su extendida corrupción, se originó justamente en su abdicación ante fuerzas poderosas de toda índole.

¿De dónde se originó la inflación endémica que soporta Argentina desde hace décadas, sino de poderosas fuerzas económicas, patronales y sindicales que presionan por lograr privilegios y beneficios para sus asociados? ¿De dónde viene la corrupción en la obra pública sino de los desarrolladores, como se prueba ampliamente con Odebrecht, cuya conducta se replica ampliamente en Argentina? ¿Por qué se reclaman siempre prebendas del Estado que este concede por debilidad y corrupción, y nunca se habla de obligaciones? El gasto público, el déficit fiscal, la emisión monetaria para financiarlo, todo esto ha sido y sigue siendo el reflejo de formidables fuerzas sectoriales que lograron privilegios porque infiltraron a sus epígonos en la estructura del Estado.

Los partidos políticos son quienes están en condiciones, y tienen el deber, de gestar un acuerdo que anteponga los intereses de conjunto a los de cada sector, para evitar que el Estado siga siendo rehén de la pugna facciosa. Esto no implica que no haya diálogo y consulta con esos sectores. Debe haberlo. Pero precisamente la idea de un pacto de este tipo es evitar que el cortoplacismo que suele guiar los intereses corporativos actúe en desmedro del interés general, siempre mejor servido por políticas de Estado de largo aliento.

Ser republicano, ser democrático y ser federal no se compadece con pretender incluir a organizaciones empresarias y sindicales, en el diseño de las bases fundacionales de un acuerdo programático de largo plazo. Pueden y deben tener sus propias ideas al respecto, como cualquier otro sector de la sociedad, y deben hacerlas públicas, pero son los representantes políticos los encargados de elaborar los grandes conceptos que sirvan de guía para una nueva y más creadora etapa histórica de Argentina.

(*) El autor es dirigente justicialista. Abogado.

     
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EL ROL DE LA POLÍTICA EN LA SOCIEDAD DEL VÉRTIGO

OPINIÓN La lógica gobierno/oposición resulta insuficiente para resolver los problemas más acuciantes de la sociedad actual, como el terrorismo o el narcotráfico. Gobernanza, Paradigma y Responsabilidad

Por Eduardo Duhalde |                                   

Si observamos el acontecer cotidiano, de nuestro país y del mundo, salta a la vista un fenómeno que el lector podrá corroborar por sí mismo a partir de las informaciones que recibe a diario: por lo general, los políticos aparecen corriendo detrás de los problemas, siempre a la zaga de los acontecimientos. En el más amplio arco ideológico y partidario, aquí y en otras latitudes, exhiben muy poca capacidad para anticiparse a los escenarios en que deben desenvolverse. Así las cosas, sus propuestas de solución a conflictos y necesidades de la sociedad resultan “desfasadas” de los hechos, como demoradas y antiguas.

Una forma antigua de entender la política. Una primera explicación de este fenómeno es que el sistema político, en la Argentina y en el mundo occidental, se sigue encuadrando en el perimido esquema de “gobierno” y “oposición”. Hace ya más de 25 años que, al asumir mi primer mandato como gobernador bonaerense, señalé que era necesario terminar con esa antigua y equívoca antinomia. Y, pese a las reiteradas invocaciones a “cambiar” y a “trabajar todos juntos”, las prácticas de dirigentes y referentes siguen aferradas a esa vieja fórmula. Como políticos, resultan antiguos.

Ese modo de entender y ejercer la política tuvo su razón de ser en tiempos lejanos, cuando se establecieron las primeras formas de gobierno democrático moderno, para superar el absolutismo de los monarcas. Pero hoy, pasados más de 200 años, la vieja idea de que el que gana una elección gobierna, y el que pierde, en el mejor de los casos, hace oposición constructiva ha quedado irremediablemente desfasada de las exigencias que plantean las complejas sociedades de la actualidad.

Gobernanza. La complejidad de la gobernanza en los tiempos que vivimos es de tal magnitud, que ya no da cabida a esa antinomia “gobierno-oposición”. No se trata de una cuestión de mejor o peor voluntad de los políticos, sino de un problema estructural, inherente al entramado de las sociedades actuales, cuya complejidad, superando lo estrictamente político, abarca ya dimensiones sociológicas, culturales y hasta incluso antropológicas.

Paradigma. Hace tiempo que el mundo conoce una infinidad de hechos y procesos nuevos, unos beneficiosos y otros nefastos. Por mencionar sólo algunos ejemplos, basta citar la globalización, la aceleración de las comunicaciones, el acceso a la información y la conectividad entre las personas a escala universal, al tiempo que se expanden globalmente el delito organizado, el terrorismo, la drogadependencia o la degradación ambiental.

El rasgo común a todo ello es el ritmo cada vez más acelerado con que surgen y se desarrollan los cambios. Por ello, podríamos definir a esta compleja realidad como la sociedad del vértigo.

En las sociedades contemporáneas, las transformaciones se producen a un ritmo vertiginoso. A tal punto que cuando los gobernantes y funcionarios encuentran la solución a un problema o deciden sobre un hecho determinado, por lo general la situación ha sido superada por nuevos acontecimientos. De este modo, la política y los políticos aparecen siempre rezagados respecto de las necesidades y demandas de la sociedad.

No se trata de que la clase política sea o vaya a ser reemplazada debido a esta circunstancia. Seguramente resultará cada vez más necesaria para ayudar a dirimir los eternos conflictos político-sociales de los seres humanos. Lo que está en cuestión y requiere inteligencia y creatividad para afrontarlo, es el hecho de que esos conflictos deberán ser abordados desde una nueva óptica, ya que las viejas formas de proceder están siendo superadas, y lo serán cada vez más intensa y aceleradamente en el nuevo paradigma de las sociedades complejas del futuro.

Responsabilidad. Desde ya que hay una alta cuota de responsabilidad de los políticos en ello. La pereza intelectual, la incapacidad, el egoísmo, el cinismo, o un peligroso cóctel de esos factores, hacen que los integrantes de la clase política no sean permeables a los cambios que se producen delante de sus ojos. Suelen ser reacios a modificar estructuras de gobierno y de organización social en las cuales se sienten extremadamente cómodos, pero que les impiden abordar de manera adecuada los desafíos del mundo contemporáneo, complejo y en permanente cambio.

Todos, en nuestra vida cotidiana, sabemos que el futuro se presenta incierto y desafiante. La propia experiencia nos muestra que muchas de las que considerábamos “verdades eternas” eran modos ya anticuados de ver el mundo. Y todo indica que dentro de poco seremos testigos de nuevos y mayores “desacoples” entre las formas habituales de pensar y las nuevas realidades, si no tenemos políticas y hombres avezados para anticiparnos.

Un solo ejemplo creo que alcanza para aclarar lo que sostengo: en nuestro país y en el mundo entero, los políticos prometen el pleno empleo, cuando todos sabemos que dentro de una generación, digamos unos treinta años, va a haber un desacople entre ese concepto de plena ocupación y la capacidad que tienen las sociedades para generar trabajo para todos. Dicho así, parecería que estamos ante un futuro dantesco. Pero si somos capaces de prever, desde un enfoque prospectivo, proyectando desde el presente de manera responsable, seguramente será posible encontrar respuestas adecuadas, y lo que ahora se ve como una catástrofe en ciernes pueda transformarse en acontecimientos manejables, obviamente enfocados y administrados desde una concepción muy distinta a la que tenemos hoy.

Siempre he sostenido, y es mi materia de estudio de estos últimos años, que debemos dar un espacio importantísimo a la visión prospectiva. Debemos estudiar cuidadosamente el presente para proyectar esos conocimientos hacia delante, previendo los escenarios en los cuales tendrán que desarrollarse nuestras sociedades a mediano y largo plazo. Algunos llaman a esto “estudiar el futuro”. De más está decir que no estoy propiciando recurrir a “augures” ni a la quiromancia, sino el abordaje científico y estratégico, en el estricto sentido del término, que permita anticipar los escenarios futuros y trazar cursos de acción en consecuencia.

Todo lo dicho hasta aquí, a mi entender, debe llevarnos también a repensar cuál es el rol de la política y sobre todo de los políticos del futuro. Todos sabemos que lo que en el mundo empresario se conoce como CEO (“Chief Executive Officer”) trabaja sobre el presente y trata de resolver los problemas y conflictos que va encontrando en el corto plazo. Esto, en sí mismo, no es ni bueno ni malo; es la conducta adecuada para su función, que corresponde a una específica cultura del trabajo y los negocios. Pero el rol del político es absolutamente diferente.

El político debe pensar y crear los escenarios hoy inexistentes, pero altamente probables, para anticiparse al curso de los acontecimientos y procesos, que hoy aparecen apenas esbozados como realidades incipientes. Debe estudiar, lo más científicamente posible, esa realidad en constante transformación para estar a la altura de los tiempos vertiginosos que nos toca vivir. Su objetivo no puede ser correr detrás del presente, resolviendo los problemas del día a día, tarea tan propia de las burocracias, sino estar en la posición de recibir el futuro y poder brindar las respuestas modernas que esa sociedad, que hoy no conocemos, nos va a exigir.

(*) Ex Presidente de la Nación

   

 

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COMIENZAN LAS AUDIENCIAS POR TEMA TARIFARIO PERO TODO SEGUIRA IGUAL

OPINIÓN | El próximo 16 de setiembre comienzan las audiencias públicas para determinar el valor de las nuevas tarifas, pero la cuestión de fondo de cómo generar más energía para que sea más barata y que no esté en manos de extranjeros y particulares recuperando la soberanía energética y como se inserta la energía en un Proyecto Nacional, está fuera de la agenda política.

Por Carlos Lionel Traboulsi (*) |              Twitter 5minutosdenoticias

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                 Carlos Lionel Traboulsi

El tema energético es una cuestión recurrente en la Argentina y que no termina de definirse porque no hay voluntad política de hacerlo.  Las distintas leyes que van saliendo en el tema de energías la definen como derechos humanos y servicios públicos esenciales, pero a la hora de hacer valer la letra de la misma, ésta cae en impracticable ya que se eligió la forma de privatización de los servicios públicos energéticos (gas, electricidad) y se distorsiona con ello la naturaleza jurídica del mismo, por cuanto un servicio público de los definidos como esenciales y que merecen la categoría de Derecho Humano, como es la energía (electricidad, gas, agua), no puede tener fin de lucro.

Ahora bien, en el siglo XXI la electricidad,  el agua y el gas son artículos de primera necesidad, no pueden ser considerados suntuarios.  Partiendo de ello es que todas las personas deben tener un acceso a dichos servicios considerados públicos y esenciales.  Esto es,  un derecho humano de segunda generación.  Todo derecho humano es anterior a la existencia del Estado por tanto no es el Estado que le premia con un servicio sino que a la persona humana le corresponde por tal ese Servicio a fin de garantizar su dignidad.  Capital y Estado son producto de la inventiva y sacrificio humano y por lo tanto éstos deben estar siempre al servicio de la persona humana y no ésta al servicio de ellos.

Partiendo de esta postura tenemos claro que los particulares que buscan el lucro no pueden ser los destinatarios de estas explotaciones, pero teniendo en cuenta la realidad que nos toca vivir,  debemos buscar nuevas soluciones creíbles y posibles, que permitan llegar a un final donde se puede cumplir con esta premisa de garantizar el derecho humano de brindar electricidad, agua y gas a todas las personas para darle una calidad de vida adecuada.

Hace mucho que se viene trabajando en una matriz energética en nuestra país que sea diversificada, esto es que incluya no solamente los recursos energéticos tradicionales no renovables derivados del petróleo, carbón, etc, sino nuevas formas de energía provenientes de recursos renovables como ser la energía eólica, hídrica, solar, nuclear, hidrógeno, etc.

La Empresa Estatal de Energía (ENARSA) y los Estados Nacional y Provinciales debieran ser los encargados de iniciar una agresiva campaña de inversión y desarrollo de estas energías alternativas a fin de empezar en etapas la reconversión del sistema energético nacional, provincial y municipal, siendo la primer etapa la reconversión de toda la energía de los sectores públicos (edificios, rutas, plazas, parques, etc.);  una segunda etapa de sectores particulares carenciados y de menores recursos y,  una tercera etapa de los restantes consumidores de energía.

Esta decisión política determinaría la disminución en mediano tiempo de la demanda energética con el consiguiente aumento de la oferta de energía no renovable, producto del sobrante que deja de consumir el sector público, lo que redundará en mejores servicios y menores costos.

En definitiva, si no se toma decisiones de fondo, la discusión de la tarifa será una anécdota que terminará en un incremento del servicio de electricidad y gas, donde también debiéramos sumar el agua, pero el servicio no mejorará sustancialmente y tarde o temprano estaremos envueltos nuevamente en la misma discusión tarifaria, ya que quienes producen, transportan y distribuyen la energía tienen por objetivo una ganancia por el capital aportado, que va a contramano con la necesidad de las personas de tener un servicio público esencial eficiente y al alcance de todos.

Solamente si tomamos la decisión de madurar como sociedad y darnos una discusión seria y en conjunto de llevar adelante el desarrollo de una matriz energética de recursos renovables en mano exclusivamente del Estado en su esencia o decisión, pudiendo tener socios minoritarios que aporten capitales de inversión, incluso bajo el sistema de cogestión empresarial siendo socios los propios ciudadanos, lograremos encontrar una solución definitiva al problema asumiendo un rol de soberanía energética y cuidado del medio ambiente,  y no de dependencia como significa el sistema actual en manos de particulares y muchos de ellos extranjeros.

Es hora que empecemos a construir la auténtica Patria del esfuerzo, compromiso, honestidad y bienestar que nos merecemos dando vuelta definitivamente la hoja de la intolerancia y delincuencia que construyó este País a lo largo de su existencia.  Debemos ser grandes como Nación porque ese es nuestro futuro, a pesar del esfuerzo que hacemos para no lograrlo.  Asumamos el reto de la historia y hagamos el proyecto nacional a partir de un gran acuerdo, que podemos darle el nombre que sea, convocando a todos los sectores de la sociedad (políticos, culturales, económicos, educativos, científicos, religiosos, cuarto sector, etc.), a fin de consensuar los objetivos de los próximos 50 años y ponerlos en marcha sea quien fuere el que nos gobierne.

 (*) Es abogado y político, Presidente de la Democracia Cristiana porteña, Secretario de Relaciones Internacionales del PDC, Presidente del “Observatorio de la Familia Juan Pablo II”. En 2006 fue reconocido como “Vecino Participativo” por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Casado, papá de cuatro hijas.

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La inflación obliga a revisar la teoría

Por Francisco Olivera | 

Por orden de Rogelio Frigerio, ministro del Interior, el diputado oficialista Daniel Lipovetsky se subió ayer al avión del gobernador tucumano, Juan Luis Manzur. La agenda del viaje no puede definirse necesariamente como protocolar: pasaron por Chaco, donde Macri participó de un acto en el que anunció una ampliación de la asignación por hijo, pero recalaron después en Yerba Buena, Tucumán, en la casa del gobernador, donde Lipovetsky permanecerá hasta esta noche. El macrismo está en etapa de ablande. Habrá un referente de Pro por caudillo provincial. Frigerio pretende mejorar esta relación pensando en la votación para derogar las leyes cerrojo y de pago soberano en el Senado. A eso dedicó parte de su noche del martes en la Cámara de Diputados, tomando nota de cada necesidad de infraestructura en los distritos.

La salida del default es para el Gobierno el inicio de un proceso positivo, pero con múltiples urgencias. El plan económico recién empieza y ya fue sometido a algunas revisiones de método. Optimista durante casi todo el verano, Macri acaba de detectar un escollo no previsto en la campaña: durante este mes, una tercera ola de aumentos de precios completó la espiral inflacionaria que venía recrudecida desde noviembre, cuando el kirchnerismo aflojó los controles sobre las empresas, y continuó en diciembre, con la devaluación que trajo la liberación del cepo. Debió entonces recalcular su política cambiaria, y ésa es una mala noticia para algunas industrias que, maltratadas por la crisis brasileña y la apreciación del peso, reclaman un tipo de cambio más competitivo. El primer paso ya está dado: el Presidente acaba de darle al Banco Central la orden de planchar el dólar durante los próximos meses. La consigna tiene un objetivo concreto, que es la proyección de un piso no superior a 1% de inflación mensual para el segundo semestre.

La salida del cepo resultó exitosa, pero algunas proyecciones iniciales habían sido excesivamente benévolas. Las cerealeras, por ejemplo, no liquidaron la cantidad de divisas que el Gobierno esperaba. Esa lluvia de dólares que nunca sobrevino fue un mal pronóstico no sólo del Gobierno, sino de analistas que la venían augurando sólo porque el kirchnerismo dejaba el poder. Son los mismos que ahora, como el Banco Central siguió perdiendo reservas, juzgan demasiado ortodoxas las primeras decisiones de política monetaria. Como se rehusó de entrada a intervenir en el mercado y eso llevó a los ahorristas a prever una devaluación mayor y a volcarse hacia el dólar, Federico Sturzenegger, jefe del organismo, tuvo que corregir luego la tendencia subiendo las tasas de interés en pesos. Estos diagnosticadores lo consideran un descuido que atribuyen a que faltan más directivos con experiencia en mesas de dinero en el directorio del Banco Central. Se habría subestimado, según esta idea, la capacidad de reacción sobre los precios.

La Casa Rosada está entonces frente a una encrucijada. Si mantiene la tasa de interés en el nivel actual por más de dos meses, razona su equipo técnico, ahogará cualquier recuperación posible de la actividad económica. La apuesta será en cambio atenuar la escasez de dólares captando las divisas que, urgidas por el inminente endurecimiento de las normas antilavado del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), buscarán este año horizontes de mayor tranquilidad para no quedar relegadas a paraísos insignificantes. El Gobierno planea anunciar, una vez que se cierre el conflicto con los holdouts, un ambicioso blanqueo de capitales que, según las previsiones oficiales, podría traer unos 20.000 millones de dólares. Y completará la estrategia saliendo al mercado de deuda, aunque pretende que el financiamiento que aparezca vaya por ahora sólo a proyectos con capacidad de repago.

Esta leve corrección del rumbo supone también una delimitación de tareas entre los ejecutores. Cansado de que le reclamaran soluciones que corresponden a otras áreas, Alfonso Prat-Gay le contestó semanas atrás a un colega de Cambiemos que él no era ni se sentía el ministro de Economía, sino el de Hacienda y Finanzas. Su interlocutor insistió con un consejo: “No tomes esa postura porque la gente piensa que lo sos: te lo van a imputar igual”.

Pero Macri se asume como cultor de trabajo en equipo. Será su función ensamblar tareas y administrar los humores de una administración pródiga en figuras de alto perfil o conocimiento técnico, como Prat-Gay, Frigerio, Sturzenegger, Mario Quintana, Juan José Aranguren, Carlos Melconian, Gustavo Lopetegui y Francisco Cabrera. Prat-Gay, sobre quien recaerá principalmente el abordaje de los problemas heredados, aceptó hace rato esta convivencia. Fue después de un prolongado enojo que, antes de asumir, le provocó una recomendación de Marcos Peña: no debía anticipar qué podría pasar con el dólar. “Dejá que lo explique Melconian”, llegó a contestarle por WhatsApp al jefe de Gabinete. La coordinación de funciones le prohíbe también a Martín Lousteau hablar de economía: aunque esté geográficamente cerca de la negociación por la deuda, asuntos como el de defensa y seguridad internacional han pasado a ser el principal tema de conversación del embajador en Estados Unidos.

Nadie lo dice, pero algunos empresarios han empezado a intuir la nueva lista de prioridades. Es probable que, una vez percatados todos, las reacciones dividan al establishment entre corporaciones con capacidad para aguantar varios meses y empresas urgidas. Por ahora las quejas no se oyen en voz alta ni siquiera en la Unión Industrial Argentina (UIA), donde sueñan con que el éxito del plan económico frustre para siempre el regreso del kirchnerismo al poder. A eso obedeció la algarabía del establishment tras la votación del miércoles en la Cámara baja. Pero el estado real de la situación pudo percibirse en reuniones cerradas, como la que el Grupo Industriales, una de las corrientes internas de la UIA, había tenido horas antes en un hotel ubicado a la vuelta de la sede fabril. “La factura de luz me subió a 100.000 pesos”, se exasperó Andrés Kasimis, de Ris Bionutrición y el parque industrial de Pilar, y el reclamo fue apuntalado por el metalúrgico Carlos Garrera.

Es inevitable que estos apuros choquen contra una administración que piensa que no habrá industria competitiva mientras no se atenúe la inflación. En ese orden. Una faena de seis meses por lo menos, calculan en el Banco Central. Sturzenegger llama “cadencia” a esa demora. El larguísimo plazo, a los ojos empresariales. E incluso para militantes macristas que, desde la campaña, vienen recomendando y regalando a sus contactos un libro de Eckhart Tolle con título sugestivo: El poder del ahora. Hasta la bajada de tapa de ese ensayo parece una ironía sobre lo único que, por ahora, están en condiciones de ofrecerle al ansioso hombre de negocios: “Un camino hacia la realización espiritual”.

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Cristóbal y quienes le vendieron

Por qué la estrategia de comprar medios le fue útil durante un tiempo. La diferencia con Lázaro Báez

Por Jorge Fontevecchia | 

Una parte significativa de los mil millones de dólares que Cristóbal0319_cristoballopez_exzar_cedoc.jpg_1853027552 López no le pagó a la AFIP la usó para comprar medios. Se podría decir que no habría sido posible una cosa sin la otra: no hubiera tenido el dinero para comprar medios sin lo que dejó de pagarle a la AFIP y tampoco podría haber logrado mantener oculto su tratamiento preferencial en la AFIP sin la protección que le dieron sus medios frente a otros medios y periodistas. Probablemente sólo ganó tiempo y terminó empeorando.

Un banquero, buen conocedor de Cristóbal por haber sido su cliente, dijo cuando todavía Cristina era presidenta: “Contrariamente a lo que se cree, el mejor negocio de Cristóbal fue comprar medios, aunque los haya pagado bastante más de lo que valían y fueran deficitarios, porque si no hubiera tenido medios habría sufrido desde 2013 la misma exposición crítica de Lázaro Báez y ya estaría preso”.

Hacer medios para vendérselos a quienes compran protección es igual a fabricar armas para los mercenarios

Sorprendía que sólo los medios gráficos –especialmente los diarios La Nación y PERFIL y la revista Noticias– hicieran la misma cantidad de notas sobre Cristóbal López que sobre Lázaro Báez mientras que periodistas televisivos de investigación, que tanto foco hacían en todo tipo de denuncias sobre el kirchnerismo, se “olvidaran” de Cristóbal López y lo poco que hicieran fuera sobre el juego en general para cubrir las apariencias. Ahora que se anunció la salida de Cristóbal López de los medios y que cayó en desgracia, hacen todo lo que no hicieron antes.

Con el dinero de la AFIP, Cristóbal López compró medios por alrededor de 250 millones de dólares sumando los de Daniel Hadad, la productora de Marcelo Tinelli, el diario Ambito Financiero, y las productoras Pensado para Televisión (Diego Gvirtz) y La Corte. Estas dos últimas empresas no tenían tradición en la industria de medios porque nacieron por y para el kirchnerismo (en el caso de Ambito Financiero, había fallecido Julio Ramos). Pero Hadad y Tinelli sí eran jugadores permanentes y por eso mismo fueron sus compras a ellos las más emblemáticas.

En Estados Unidos se explica que cuando los dueños de The Washington Post (los herederos de Katharine Graham) decidieron vender su diario podrían haber obtenido mucho más dinero si, en lugar de vendérselo al dueño de Amazon, lo hubieran negociado con el representante de un magnate ruso o chino o un norteamericano que precisase mejorar su mala reputación, para quien un medio de esa importancia sería una especie de blanqueador. Pero prefirieron entregárselo a un emprendedor norteamericano del mundo digital como Jeff Bezos, quien contaba con antecedentes como para hacer crecer a The Washington Post en la lógica del siglo XXI y mantenerlo vigente cumpliendo los mismos principios periodísticos.

Algo similar sucedió hace dos años con Editorial Abril de Brasil cuando vendió su señal de televisión en San Pablo y se autolimitó a que no fuera a ninguna de la nuevas iglesias, que pagaban mucho más, porque utilizan los medios para captar fieles, que luego aportan su diezmo. Y prefirió venderle su señal a una persona de trayectoria en la televisión de ese país.

Para que Cristóbal López haya podido acumular tantos medios fue necesario no sólo el dinero de la AFIP sino también la voluntad de quienes eran dueños de esos medios de vendérselos a alguien como Cristóbal López, sobre quien era público para qué los compraba.

Quizá resulte extraño para el mundo del comercio, donde los bienes se venden al que mejor pague, pero en una sociedad evolucionada se aspira a que quienes se dediquen a los medios tengan algunos valores que trasciendan, aunque sea en una mínima proporción, la sola maximización de los beneficios, y mucho más en aquellos que han dedicado toda su vida a los medios.

Es cierto que existen empresarios especializados en ser desarrolladores de negocios: compran empresas para mejorarlas o lanzan nuevas para instalarlas y luego las venden a quienes las continúen porque su especialidad es agregar valor inicial. Pero no debería ser lo mismo con los medios de comunicación, que tienen una incidencia social distinta a la mayoría de las actividades sólo productivas. Por el contrario, ser un desarrollador de medios para ser vendidos a quienes los utilicen para otros fines es como ser un fabricante de armas para venderle a ejércitos de mercenarios.

The Washington Post no se vendió a quien pagaba más sino a quien garantizaba mantener la línea editorial

Después de la crisis de 2001, Héctor Magnetto explicó que había decidido profundizar la alianza estratégica de Clarín con los accionistas del diario La Nación, iniciada muchos años antes en Papel Prensa, comprando juntos a fines de los años 90 los diarios La Voz del Interior de Córdoba y Los Andes de Mendoza, los principales de esas provincias, porque la nueva generación de accionistas de La Nación había demostrado que no iba a vender su empresa, al cruzar la peor crisis económica, sin ceder a las presiones y ofertas por entonces del CEI y Raúl Moneta, quitándole a Clarín el temor de poder encontrarse con un socio hostil que le entrara por la ventana. Por eso mismo, cuando Cristóbal López compró Ideas del Sur, Clarín –aun siendo minoritario y sin decisión sobre la venta– decidió irse, dejando a Tinelli y a su representante como únicos socios del comprador.

Cada ciclo tiene su aspirante a manipulador de medios: Yabrán, Moneta, Cristóbal López y sus distintas formas de pretender influir sobre el periodismo. El tiempo, como gran escultor, termina exhibiendo quién es quién.

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Yrigoyen, Perón y Lula

Fueron aclamados y luego denostados al dejar el poder. Alerta para Macri: la clase media volátil

Por Roberto García  | 

Lula más allá del desenlace político que lo condene al oprobio o a la0319_lula_banana_temes.jpg_1853027552 dicha, debe rumiar su disgusto con lo poco agradecido de su pueblo, como alguna vez lo debió pensar Getulio Vargas antes de pegarse un tiro. Hay cierta asociación entre los dos personajes de la narrativa populista brasileña, aunque otros espejos vecinos ofrecen elementos menos siniestros que el final trágico del cuatro veces ex presidente del Brasil: Yrigoyen y Perón, de la Argentina. Dos ejemplos locales de aclamación y desventura, de encomio y desprecio, con avatares semejantes culminados en homenajes apoteóticos cuando les tocó el epílogo mortuorio. Multitudes que se habían olvidado de su anterior contribución a la caída de ambos, uno exiliándose en Martín García, el otro en Paraguay. No son estas eventuales sinonimias, sin embargo, las que parecen unirlos: los tres fueron a su modo formadores de un nuevo sector social, considerado clase media con cierta generosidad, un gentío que al principio vitoreó esa trepada y luego, inconstante y volátil, se sublevó contra condiciones inherentes a proyectos políticos acusados de encierro, venalidad y abuso del poder. Igual, para Lula hoy, como ayer para Yrigoyen y Perón –aunque éste tuvo una peripecia reivindicativa luego de casi veinte años de destierro–, hubo ingratitud en quienes ellos entendieron que habían sido beneficiados.

La historia antigua y la nueva que acecha al líder paulista vienen a cuento del ejercicio de Macri como presidente, atento a las encuestas, a los altibajos de la opinión pública sobre su gestión luego de haber ganado las elecciones hace cien días. Termómetro sensible, algo en descenso. De ahí que opte por vender gradualismo como método y se alista para una nueva etapa luego de la acordada aprobación del Congreso para salir del default, pagarles a unos holdouts y contraer nuevos créditos. Para el Gobierno, ese acompañamiento mayoritario ya expresado por Diputados y a confirmarse por el Senado dentro de quince jornadas, será un pico de esplendor que no debe desaprovechar y, entonces, aplicarse a otros planes complementarios vinculados al crecimiento que lo elevarán a otro plano superior en la consideración de los ciudadanos. Fundamental para sobrevivir y, obviamente, para enfrentar las elecciones de medio término, el año próximo, con alguna holgura en la ventaja y la creación de un cuerpo sólido en la sociedad. Casi el apogeo, suponen.

Aunque si rastrean los antecedentes de Lula, Yrigoyen y Perón, sabrán que los apoyos populares no se retraen o crecen por la aplicación de la ciencia, sino por la morbidez de un núcleo que votó a Menem sin preguntarse cómo había sido su gestión como gobernador en La Rioja, al igual que ocurrió con Néstor Kirchner en su administración de Santa Cruz –de la cual ni siquiera hubo intención de conocer aunque había datos sobre prácticas, usos y costumbres–, incluyendo la del propio Macri en Capital, ya que en un sentido grueso se validó la actuación por el éxito del Metrobus y son contados los que pueden exhibir conocimiento sobre el déficit en el ámbito porteño –no se sabe de pregoneros ni opositores que lo intentaran, como hace Alfonso Prat-Gay hoy al hablar del agujero presupuestario del 7%– ni del volumen o tasas de interés del endeudamiento registrados en su gestión. Nadie votó con ese criterio formativo, tampoco lo hicieron quienes se pronunciaron por Daniel Scioli. A veces, ese bloqueo asumido de la información produce más tarde cataclismos, el vaivén social, la decepción.

Los éxitos en Diputados, y a confirmarse en el  Senado, serán picos de esplendor

Lo cierto es que Macri observa una oportunidad de estrellato y, al margen de negociaciones, se anota como ganador en la porfía de la deuda, disuelve al cristinismo, tal vez acometa contra socios ventajeros como Massa –según él– y, sobre todo, avanzará en aquel lema de los 90 que decía: “Estamos mal, pero vamos bien”. Delicias de la vida, el retorno eterno.

Al respiro económico, más bien financiero, que logrará, el Gobierno se nutre con una catarata de hechos filodelictuales que hoy tiñen y destiñen al kirchnerismo, hace tres meses una amenaza que hoy reduce su participación política por las bolsas de dinero y el conteo de dólares (y el más infrecuente de euros) o con los abusos de facilidades impositivas que, para la mayoría empresarial, se diseñaron para ordenar con el Estado la financiación de sus compañías. No, claro, para que esa omisión tributaria que pagan otros contribuyentes sirviera para comprar empresas, desalojar competidores o empoderarse concentradamente en ciertos sectores. Tal la bajeza de los actos, que la fracción política de la señora ahora discute sobre la legalidad o licitud de estos fenómenos, no sobre la inmoralidad que los delata.

Esperanzado. Macri confía en mitigar la carestía actual monetarista con el aumento en las paritarias, la suba de las asignaciones familiares y otras formas para engrosar ingresos disminuidos por una inflación que, según el oficialismo, bajará a la mitad en el segundo semestre. De 4 a 2 mensual –si es que persiste el gradualismo–, lo que constituye igual una bomba de tiempo.

Mientras, los acontecimientos que sucedan al arreglo con los holdouts podrían equilibrar el tipo de cambio sin necesidad de mirar su cotización todos los días y, como motor del despegue, acelerar una exteriorización de capitales no declarados, un blanqueo, cuyo aporte calculan entre 20 y 50 mil millones de dólares. Un cambio en el ministro que rechazaba el blanqueo y atribuía que el anterior era sólo para narcotraficantes porque debían ingresar el dinero físico –lo cual no es cierto, ya que también estaba habilitado el pase de una cuenta en el exterior para comprar cedines– y del titular de la AFIP, Alberto Abad, quien decía negarse a esa alternativa de regularización.

Ahora todo parece cambiar, en menos de tres meses, y más de uno se pregunta la razón por la cual no se ensayó esa variante primero, con dinero fácil de conseguir, gratis y hasta con algún beneficio, en lugar de ensayar préstamos con tasas de interés a pagar que no bajarán del 7% para saldar con los holdouts. Como si los ahorristas en negro, hijos de una economía negra, fueran más despreciables que el mundo de los bancos al que se acude, casi todos conformados con esos y otros fondos negros.

Una curiosidad en la que tal vez no reparen aquellos casquivanos que ungieron a Lula, Yrigoyen y Perón para luego hundirlos, los mismos que según Macri habrán de mejorar la estima con él luego de que en quince jornadas se solucione el default.

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La Argentina, Brasil y la politización de la justicia

Por Carlos Pagni | 

No hay duda alguna sobre los excelentes servicios que está prestando a Brasil Sergio Moro, el Juez que investiga el caso Petrobras. Él quebró una vieja presunción: que con poder o dinero se puede zafar de una condena.

Moro avanzó sobre Lula da Silva. Lo subió a un patrullero para llevarlo a declarar, aun cuando nada indicaba que el ex presidente se resistiría. Anteayer, al trascender que Lula se refugiaría en el gabinete nacional, el juez divulgó una conversación telefónica entre él y Dilma. Quiso prevenir que se obstruyera la justicia.

Muchos brasileños independientes sospechan de Lula. Pero también temen que Moro se esté politizando. Que de ser un Juez imparcial pase a ser un Juez opositor. Ese riesgo entraña una nueva lección para la Argentina, donde la politización de la justicia federal es mucho peor. Los magistrados pierden la imparcialidad, no para enfrentar, sino para proteger al poder. El kirchnerismo fue el último beneficiario de ese vicio. En cualquier caso, es un vicio peligroso. Lo dijo Platón: “La peor forma de injusticia es la justicia simulada”.

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“Cuanto peor, mejor”

Por Alberto Asseff (*)

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Alberto Asseff

La gran mayoría del país tiene repelencia por el conflicto, máxime si es permanente. Sin embargo, sectores minoritarios colocan todos sus esfuerzos en nutrir a los enfrentamientos porque apuestan a que ‘cuanto peor, mejor’. Interpelados por quienes conceptuamos de perversa esa postura, se justifican aduciendo que todos los derechos se consiguen con lucha y confrontación. Que el trastorno es preferible a la injusticia.

Es verdad que la Independencia- nos significó desmembrar más de la tercera parte del país original -, la Organización nacional – nos devoró medio siglo de guerras civiles -, la democracia –  insumió tres revoluciones y mucha intransigencia – y la justicia social – nos introdujo en una fisura entre justicialistas y ‘contreras’ que perduró por cuarenta años – se lograron con pugna. Empero, daría la sensación de que el país está hastiado de que los problemas se acumulen – incluyendo que cada vez somos menos independientes, mengua notoriamente nuestra organización, funciona insuficientemente la democracia y el 35% de pobres patentiza cuán lejana está la justicia social por la que luchamos – y las soluciones se posterguen.

La Argentina hace rato que viene preguntándose si no es posible asignar todas las energías al hacer, economizando retórica, sobre todo la vehemente, la que enciende rencor y odio en vez de motivar a la acción y realizaciones. Por eso hace unos quince años se comenzó a hablar de Políticas de Estado, esas directrices compartidas por todos que licuan las disparidades e impulsan el trabajo colectivo.

Crece la conciencia común de que es factible acordar sobre Educación, política criminal y judicial en general, más ciencia y tecnología, defensa nacional, estrategia en el mar – que incluye el objetivo coincidente de recuperar las Malvinas y demás archipiélagos -, nuevo federalismo, economía productiva, generadora de empleos genuinos y bien pagos, inversiones de riesgo, Estado regulador, pero no interventor desbordado y mayor institucionalidad, asunto que abarca que los argentinos debemos amigarnos con la ley y enemistarnos definitivamente con las dos funestas ‘v’, ventaja y ‘viveza’ (la ‘criolla’, no la del ingenio y aptitud, claro está).

Existen sectores que desprecian el orden y la ley porque consideran que ambos favorecen la supervivencia de privilegios y desigualdades. Contrariamente a esa presunción, la ley y el orden son superlativamente progresistas – en Brasil, su lema es “Orden y Progreso” y a nadie se le ocurrió estigmatizarlo. Los sectores más poderosos del país no necesitan mayormente la ley porque se rigen por la que ellos imponen o por la interpretación que les favorece. El orden primordialmente es para que los trabajadores, empleados y estudiantes – para señalar a tres estamentos paradigmáticos -puedan convivir en paz, transitar libremente y cumplir con sus obligaciones, lo cual le otorga derechos como el plus por presentismo o la asimilación de saberes mediante el estudio, que prepara para afrontar el futuro mejor plantado. Las inversiones productivas y de riesgo no se plasman en medio del desorden. Los poderosos tienen sus resguardos con prescindencia del caos. Quienes pierden con el barullo recurrente y contínuo son los que aspiran a buenos empleos con producción de alto valor agregado, subordinada a la movilización de la actividad económica en el marco de una sociedad con ley y orden.

La mayoría quiere que vayamos bien. Que progresemos con hechos, no con palabras. Que ampliemos derechos sosteniblemente. Como se dice ahora sustentablemente ¿Cómo se da sustentabilidad a los derechos? Con correlativas obligaciones. La contraprestación de un derecho siempre es una obligación. Algo elemental que los contestatarios ignoran.

La Argentina que viene confronta menos y construye más. Es más civilizada porque dirime sus querellas y diferendos, no con palos y capuchas, sino con los instrumentos de diálogo institucional y a la postre judicial ¡Claro que deben funcionar estas herramientas cien veces mejor!

Cuanto mejor, mejor. No tengo dudas.

(*) Dip.nac. (MC) y Diputado del Parlasur -UNIR Frente Renovador /Especialista en geopolítica y estrategia

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