___________________________________________________________________
___________________________________________________________________
El expresidente de la Nación cuestionó el rumbo económico de Milei, señalando que la estabilidad prometida se está logrando a costa del estancamiento y el desempleo. Alberto Fernández lanzó un testimonio que generó un fuerte impacto en el debate político argentino. (Portada foto de archivo)

Quienes coincidimos con la frase del expresidente Alberto Fernández sostenemos que las políticas de ajuste, desregulación económica y recortes en el sector público perjudican directamente a los sectores medios y bajos que apoyaron electoralmente al gobierno de Milei en las urnas.
El expresidente de la Nación defendió los logros de su administración en materia laboral y arremetió contra el rumbo económico del gobierno “anarco-colonialista”. Con certeza y a la luz de los hechos, fue un gran mandatario.
Con una frase tajante dirigida hacia el electorado, el exJefe de Estado afirmó que “votaron a su verdugo”, contrastando el escenario adverso en el que le tocó gobernar con la actual parálisis de la actividad que golpea a los sectores productivos y genera despidos diariamente.
Alberto reconoció que la inflación durante su mandato fue “dramática y un trauma”, pero rescató que su gobierno priorizó la protección del poder adquisitivo de los trabajadores.
“Dejé a la Argentina con la tasa de desempleo más baja de la historia de la democracia y con las paritarias funcionando siempre”, subrayó Alberto Fernández, remarcando que nunca le puso límites a las negociaciones colectivas.
Esa dinámica permitió que el salario real registrara un crecimiento de entre el 2% y el 2,5% en sus cuatro años de gestión, logrando ganarle formalmente a la suba de precios.
El eje central de su crítica se enfocó en el alarmante deterioro del entramado industrial y comercial del presente. El expresidente ironizó sobre los discursos oficiales que prometían soluciones mágicas para la macroeconomía y advirtió que el plan vigente ha sumido al país en un profundo estancamiento. “Estamos en una economía estancada, sin crecimiento, sin producción y desatendiendo las economías regionales”, denunció.
Para dimensionar la gravedad de la recesión interna, Alberto aportó un dato alarmante sobre la destrucción de empresas en el último período: “Cerraron 30.000 empresas, y el 90% de ellas eran pymes de menos de 10 empleados”.
Con este diagnóstico real y tangible, el dirigente peronista posicionó a su mandato como un período de resguardo para la industria nacional y el empleo formal, alertando que las políticas de ajuste actuales están desmantelando los sectores que sostienen el consumo y la clase media. No se equivocó.
© Grupo Agencia del Plata, todos los derechos reservados
____________________________________________________________________
_______________________________________________________________________

![]()
_____________________________________________________________________________




.

