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La iniciativa del diputado peronista Sebastián Galmarini para restituir el Estatuto del Periodista reabre un debate crucial: la defensa de los derechos laborales de los trabajadores de prensa como blindaje indispensable para garantizar la libertad de expresión y la calidad democrática frente a la precarización impulsada por un gobierno anarco-colonialista en la era digital. El Proyecto de Ley
Por Oscar Dufour | (*)
La libertad de prensa no es una concesión empresaria ni un privilegio corporativo; es el oxígeno de la salud democrática. La reciente iniciativa legislativa impulsada desde el Frente Renovador liderado por Sergio Massa para desactivar la derogación diferida del Estatuto del Periodista Profesional (Ley 12.908) sitúa nuevamente en el centro del debate político la vulnerabilidad estructural de quienes tienen la tarea de informar, transformando un reclamo laboral en una causa de estricta calidad institucional. “Presenté un proyecto para restituir el Estatuto que el gobierno de Milei derogó, con un plazo fijo para debatir su actualización” expresó su autor, Sebastián Galmarini.
Un planteo profundo y estratégico
Quienes defienden la supresión de los regímenes laborales especiales, englobada bajo la premisa de la modernización económica, suelen argumentar que las normativas de mediados del siglo XX constituyen un lastre anacrónico para la competitividad en la era digital. Desde esta perspectiva, la unificación bajo la Ley de Contrato de Trabajo general respondería a criterios de simplificación de las relaciones laborales vigentes, considerando los estatutos específicos como barreras rígidas en un mercado en constante mutación.
Sin embargo, el proyecto presentado por Sebastián Galmarini plantea una lectura mucho más profunda y estratégica: homologar el periodismo a cualquier otra actividad comercial erosiona salvaguardas que hacen a la esencia misma del derecho a la información. Dispositivos específicos como la cláusula de conciencia, el amparo estricto de la reserva de fuentes y esquemas de estabilidad no operan como ventajas sectoriales, sino como barreras de contención indispensables frente a las presiones políticas, pautas oficiales condicionantes y directrices corporativas. Al proponer la anulación de los artículos de la Ley de Modernización Laboral que programan el fin de estos regímenes para el 1° de enero de 2027, la propuesta busca asegurar que la urgencia económica no arrastre consigo las garantías constitucionales de una profesión, sindicada por múltiples especialistas como “la más peligrosa” de las profesiones.

La convocatoria de Galmarini a una mesa multisectorial
Lejos de una postura conservadora, la iniciativa se complementa con la convocatoria a una mesa multisectorial junto a organizaciones como SiPreBA para actualizar la norma histórica frente a los desafíos del teletrabajo, las plataformas digitales y la inteligencia artificial. Se reconoce la necesidad del cambio, pero bajo la premisa de que no se puede legislar el futuro sobre un vacío legal que desampare al trabajador de prensa.
Un periodismo sumido en la precarización económica extrema y la inestabilidad contractual sistémica pierde progresivamente su capacidad de auditar los pliegues del poder público y privado. Garantizar un piso de derechos para proteger a los trabajadores de prensa es, fundamentalmente, resguardar la libertad de expresión y blindar a nuestra democracia frente a los monólogos del poder de turno. La calidad institucional de una república se mide de manera directa por la robustez y autonomía de sus redacciones; debilitar sus bases normativas equivale, en última instancia, a precarizar el derecho de toda la ciudadanía a recibir información libre y veraz.

Conclusión
La iniciativa legislativa impulsada por el diputado de Unión por la Patria, Sebastián Galmarini consolida un posicionamiento estratégico clave del Frente Renovador, el espacio político liderado por Sergio Massa. Al plantear la restitución del Estatuto del Periodista, no solo interviene en una disputa por conquistas laborales sectoriales, sino que asume la defensa de la calidad institucional en un momento de profunda reconfiguración del sistema de medios y un escenario político nacional en desarrollo.
Con esta propuesta, Galmarini marca una agenda que equilibra la modernización tecnológica con la preservación de las garantías constitucionales. En definitiva, el proyecto de Ley ratifica que para el Peronismo no existe una democracia plenamente transparente sin un periodismo protegido, autónomo y con el piso de derechos necesarios para ejercer su rol fiscalizador con absoluta libertad.
Los que quieran oír… que oigan
(*) Oscar Dufour es escritor, periodista y ensayista Argentino. Presidente © Grupo Agencia del Plata. Columnista de medios internacionales. Vicepresidente de la Asociación de Periodistas de Moreno – Provincia de Buenos Aires
© Grupo Agencia del Plata, todos los derechos reservados
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