Mario Ishii le había advertido a Kicillof por la inseguridad, presentó un proyecto de ley para “reafirmar el orden constitucional”, pero fue cajoneado en el Senado

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El senador Mario Ishii había expuesto el naufragio de Kicillof en seguridad, y brindado las herramientas legislativas con un “Proyecto de Ley” para reafirmar un principio fundamental del orden constitucional: “Las competencias públicas deben ejercerse con los recursos correspondientes al nivel de Gobierno al que la Constitución y las leyes asignan dichas funciones” había expresado el Vicepresidente 1° del Senado. Fue el pasado 6 de julio y fue cajoneado, es el tercero que corre la misma suerte.


 

       Por Oscar Dufour | (*)

 

El silencio ya no es una opción en la provincia de Buenos Aires. La crisis de inseguridad que desangra diariamente al Conurbano bonaerense ha provocado un sismo político cuya réplica principal no proviene de la oposición, sino del corazón mismo del peronismo territorial. El senador de Fuerza Patria, Mario Ishii, ha lanzado una advertencia directa y demoledora al gobernador Axel Kicillof, quebrando la verticalidad oficialista para ponerle nombre y apellido a la desidia gubernamental. Tras el trágico asesinato de un vecino en José C. Paz, la gestión del intendente bajo licencia no anduvo con rodeos: exigió que el mandatario provincial “asuma la total y completa responsabilidad” por la ola de delitos y le reclamó, de manera tajante, que deje de “pasear por las provincias” y empiece a gestionar el territorio que lo votó.

 

 

Los proyectos de Ishii, cajoneados en el Senado

Esta embestida no se quedó en la mera pirotecnia discursiva; se tradujo en una contraofensiva legislativa que desnudó las falencias de la administración provincial. Ishii desembarcó en el Senado bonaerense con un paquete de leyes urgentes, destacándose el proyecto para obligar a la Provincia a financiar la totalidad de los costos operativos de los patrulleros (combustible, mantenimiento y reparaciones), una carga económica que hoy los municipios deben asfixiar con recursos propios ante el retiro del Ministerio de Seguridad bonaerense. A esto se sumaron sus precedentes pedidos de Emergencia Alimentaria y Sanitaria, radiografías precisas de hospitales desmantelados y comedores desbordados que el relato oficial intenta invisibilizar.

La respuesta del núcleo duro de Kicillof y de la conducción del Senado, fue la peor de las prácticas de la vieja política: el “cajoneo” sistemático en comisiones. Al congelar estos debates e impedir su tratamiento sobre tablas, el oficialismo provincial no solo intentó disciplinar al legislador, sino que decidió dar la espalda a un reclamo social que quema. Sin embargo, el blindaje falló. Lejos de retroceder, el “nestorista” Mario Ishii aplicó el peso de su propia estructura, bloqueando el avance de las leyes de salud que el Ejecutivo -con muchas inconsistencias y más dudas que certezas- envió a la Cámara Alta.

La parálisis actual del Senado bonaerense es el reflejo de un quiebre estructural: el peronismo profundo del Conurbano le ha plantado bandera a un gobernador al que acusan de priorizar su proyección nacional mientras la provincia real se sumerge en el abandono y la violencia.

 

Mario Ishii le había advertido a Kicillof por la inseguridad, presentó un proyecto de ley para “reafirmar el orden constitucional”, pero fue cajoneado en el Senado.

 

Conclusión

El experimentado senador peronista Mario Ishii, representa el pragmatismo de un adelantado político que supo leer la crisis antes de que el agua le llegara al cuello al oficialismo. Al plantarle bandera a la gestión de Axel Kicillof, el histórico Barón del Conurbano no hizo más que traducir en expedientes parlamentarios el clamor desesperado de una Provincia real que no se asienta en los despachos platenses, sino en las calles de tierra del Gran Buenos Aires.

 

Sus proyectos de Seguridad, Emergencia Alimentaria y, Emergencia Humanitaria y Sanitaria funcionaron como un diagnóstico quirúrgico y anticipado del colapso institucional bonaerense.

 

Mientras la conducción provincial se obsesiona con proyecciones nacionales y relatos de resistencia, Ishii comprendió antes que nadie que el control de la calle y la subsistencia básica son las verdaderas líneas rojas de la gobernabilidad. Exigir por ley que la Provincia financie el combustible y los patrulleros que hoy desangran los presupuestos municipales fue un acto de realismo puro. El posterior “cajoneo” de sus iniciativas en el Senado bonaerense, lejos de debilitarlo, terminaron por otorgarle la razón histórica: demostraron que no se puede gobernar la provincia de Buenos Aires ignorando a los referentes territoriales que le garantizan el sustento político.

El “nestorista” Mario Ishii demostró que, en el peronismo profundo, la lealtad no es un cheque en blanco y que la seguridad y el hambre del Pueblo no admiten dilaciones burocráticas.

 

Los que quieran oír… que oigan

(*) Oscar Dufour es escritor, periodista y ensayista Argentino. Presidente © Grupo Agencia del Plata. Columnista de medios internacionales. Vicepresidente de la Asociación de Periodistas de Moreno – Provincia de Buenos Aires  🇦🇷

 

© Grupo Agencia del Plata, todos los derechos reservados

 

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